Mar del Plata, sábado 25 de marzo de 2017
Revista Puerto es una publicación independiente dedicada al sector pesquero.
21/03/2017
El Consejo Federal elige premiar a los infractores

Se justificó la inactividad de otros dos barcos del empresario Luis Caputo, tras estar cuatro y cinco años parados, argumentando retraso por parte del taller naval cuyo responsable lo desmintió categóricamente. Ni el CFP ni las autoridades corroboraron la veracidad de la documentación.

El empresario miente acerca de la inactividad de sus barcos y el CFP se las justifica.

Por Karina Fernández Fotos de archivo

El Consejo aprobó nuevamente justificaciones de inactividad a la firma Taturiello para dos de sus barcos amarrados desde hace cuatro y cinco años; el argumento fue atraso del astillero naval. Sin embargo tal atraso no existió, pero antes que corroborar, el Subsecretario de Pesca, el Director de Pesca y los Consejeros eligieron beneficiar a un empresario que viola la legislación y genera perjuicios sociales. Si bien este fue el tema más importante y escandaloso de la semana, también debieron dar marcha atrás en la negativa a la realización de una campaña solicitada por el gobierno español. En cuestiones biológicas, establecieron la captura máxima para la merluza austral y aprobaron el diseño de campaña para centolla elaborado por el INIDEP para atender la solicitud del representante de Santa Cruz, al cual debieron limitar en sus apetencias.

El Consejo legitima maniobras fraudulentas en las justificaciones

Una reunión privada entre el subsecretario de Pesca Tomás Gerpe y Luis Caputo, propietario de la firma Taturiello, el pasado miércoles 8 en las oficinas del empresario, precedió a la decisión que terminó tomando el Consejo Federal Pesquero sobre la justificación de inactividad de dos de sus barcos parados desde 2012 y 2013.

Se trata de los barcos San Antonino y Wiron IV, que se suman a la lista de buques inactivos que el Estado Argentino le permite mantener amarrados sin consecuencias desde hace cuatro y cinco años. Según la legislación vigente, el tiempo máximo que puede un barco permanecer inactivo es de 180 días; superado este lapso debe justificarse la demora fehacientemente para lograr la justificación.

Sin embargo, desde hace años, las empresas que deciden no tener operativos sus buques utilizan artilugios administrativos para evitar la baja del permiso. Taturiello, por ejemplo, ha apelado en distintos momentos a las relaciones personales con las autoridades pesqueras, al fluido vínculo con los gremialistas marítimos -especialmente con los del SIMAPE, que realizaron gestiones el año pasado a su favor ante las autoridades para lograr la justificación- y finalmente buscado endilgar responsabilidades al taller naval.

El último capítulo en esta historia de justificaciones irregulares se escribió la semana pasada cuando el subsecretario de Pesca, Tomás Gerpe, de visita por Mar del Plata, incluyó en su agenda una audiencia con el empresario Caputo, propietario de los barcos infractores. Los alcances y temas abordados durante la reunión no trascendieron; pero el Acta 7 del CFP resultó un buen resumen.

Tras cuatro y cinco años de inactividad y alegando demoras del Taller Naval que no son ciertas, según confirmaran desde la firma aludida en el Acta, se le otorgó a Taturiello nuevamente el beneficio de mantener amarrados a muelle unidades productivas a las que se les otorga un permiso y cuota de merluza a cambio de generar riqueza para el país y trabajo.

“La empresa funda su pedido de justificación en la demora para la maniobra de halaje en el astillero TPA Tecnopesca Argentina SA, que retrasó todo el cronograma de tareas, demorando la vuelta a la actividad comercial”, transcribió el Consejo. Con este argumento la firma logró justificar, además de los cinco años de inactividad, los últimos ocho meses en los que tampoco volvió a operar desde que el taller naval diera por finalizadas las tareas de reparación del barco San Antonino.

Esta es una modalidad que adoptaron a través de los años los armadores infractores, que buscan mantener el permiso de pesca y la cuota en su poder a pesar de no cumplir con los compromisos de actividad que exige la normativa. Los armadores suelen pedir presupuestos de reparaciones que dicen realizarán en sus buques pero luego no las llevan a cabo, dado que lo que les interesa es tener un documento para presentar ante la Dirección de Pesca de la Nación.

Claro que para lograr su objetivo deben contar con la ‘vista gorda’ de la Dirección de Pesca y el aval del Consejo Federal Pesquero que, como en este caso, casi siempre consiguen y por unanimidad. Si bien la maniobra es conocida, no ha instrumentado la autoridad pesquera ninguna medida tendiente a terminar con la burla sistemática a los compromisos asumidos.

Es necesario recordar que este empresario al que tan livianamente se beneficia con justificaciones de inactividad estuvo hace dos años en la mira de la AFIP por evasión de 5,6 millones de dólares como producto del no pago de derechos aduaneros, ganancias, retenciones y divisas giradas al exterior.

Marcha atrás con la negativa a campaña española en el Mar Argentino

En el Acta 4 el Consejo Federal Pesquero rechazó la solicitud realizada por España para llevar a cabo una “evaluación de los impactos de la pesca de arrastre en los sedimentos marinos profundos” que tenía por objeto  “indagar los procesos naturales y antropogénicos (pesca industrial) que determinan la dinámica sedimentaria en el talud continental argentino de Tierra del Fuego”.

Los argumentos del Consejo fueron que no se contaba “con la información ni con el tiempo suficientes para adoptar una decisión sobre la petición” y “la falta de intervención de la autoridad provincial en cuya jurisdicción se prevé la toma de muestras”. Además reclamaron que no se habían “recibido los informes sobre los resultados de las dos campañas de investigación anteriores llevadas a cabo por el buque Bio Hespérides en el Mar Argentino”, autorizadas en 2014 y 2016.

Mediante nota el Ministerio de Relaciones Exteriores puso en conocimiento a los Consejeros sobre la información suministrada por la Embajada de España en marzo de 2017 acerca de las campañas anteriormente realizadas. Además indicó que “esta campaña tiene como objetivo examinar la intensidad y localización de los frentes asociados a la confluencia de la corriente de Malvinas con la corriente de Brasil, y que distintos organismos públicos competentes de nuestro país han manifestado su interés en que se lleve a cabo”.

“Por su parte, en la nota de la referencia, el INIDEP manifiesta que prevé el envío de un técnico para participar de la campaña, el cual ya ha sido designado”. Ante la evidencia del interés que existe por parte de los investigadores de nuestro país de tener acceso a la información que un barco español quiere recolectar, los consejeros dieron marcha atrás y aprobaron por unanimidad la autorización para que el buque Bio Hespérides “lleve a cabo actividades de investigación científica marina en espacios marítimos sujetos a la soberanía y jurisdicción nacionales, del 8 al 28 de abril de 2017”.

Captura máxima de merluza austral

Mediante la Resolución 4/17 se estableció la Captura Máxima Permisible de merluza austral para el corriente año en 5.000 toneladas. Desde el INIDEP explicaron que se trata de una especie que es capturada principalmente al sur del paralelo 50° S, con una distribución más amplia que se extiende en aguas del Océano Pacífico, donde se desarrollan los principales procesos de su ciclo biológico, y solamente una porción de la población se encuentra presente  en aguas atlánticas durante la mayor parte del año”.

Es precisamente por este movimiento migratorio, variable entre años, que los métodos tradicionales empleados en pesquerías para conocer la evolución futura de la población y estrategias de captura no se pueden utilizar en este caso. De todas formas anualmente se realiza una evaluación de su abundancia y la tendencia de la población a partir de la cual se recomiendan capturas máximas.

Los últimos datos que manejan los biólogos señala el acta “evidenciaron estabilidad en los años más recientes “. Las capturas totales de la flota arrastrera durante el período 2009-2016 “se hallaron entre las 2.000 y 3.600 toneladas, que se sumadas a las de flotas extranjeras alcanzan y superan las 5.000”. A partir de estos valores recomendaron una CMP que “ronde las 5.000 toneladas”. Los consejeros que terminaron dando su aprobación.

Campaña de centolla

A mediados de febrero el Consejo solicitó al INIDEP opinión técnica sobre la posibilidad de realizar una campaña en la denominada Área III para comprobar si existe desplazamiento del recurso desde las zonas costeras hacia las aguas nacionales de mayor profundidad.

Atendiendo el requerimiento del Consejo, el INIDEP entregó el jueves pasado un plan de campaña, en la que participará uno de los buques que ya realizó la campaña en Santa Cruz, por ser esta una continuación de la llevada a cabo entre noviembre y enero pasado. Recordemos que fue el representante de esa provincia, Carlos Liberman, quien mostró gran interés por la concreción de la campaña y hasta había aventurado la designación de barcos, en sentido contrario a lo que terminó aconsejando el Instituto.

La fecha de inicio será determinada por el INIDEP dentro del período marzo/abril y la duración de la campaña será de aproximadamente 15 días efectivos de pesca. Solo se embarcará un observador/técnico, que deberá hacer cumplir el diseño de campaña que incluye 37 lances de pesca y un virado diario de 3/4 líneas de pesca, en las posiciones previstas por los investigadores.