Mar del Plata, sábado 24 de junio de 2017
Revista Puerto es una publicación independiente dedicada al sector pesquero.
13/03/2017
“El crecimiento del langostino no es resultado de la estrategia de explotación”

Es una de las conclusiones del último informe elaborado por Daniel Bertuche y Carina Fischbach. Los datos finales de 2016 muestran cambios en la estructura de la flota, el área de operaciones y la incorporación de merluceros a una pesquería que tuvo un nuevo récord de capturas.

Daniel Bertuche, científico a cargo de la pesquería de langostino por más de veinte años.

Por Karina Fernández

El informe final sobre langostino de 2016 fue el último realizado por Daniel Bertuche y Carina Fischbach, antes de su retiro. El documento describe el crecimiento de la pesquería en los últimos diez años y como ya lo había hecho en una entrevista con REVISTA PUERTO, Bertuche habla de rendimientos extraordinarios como consecuencia, no de un manejo exitoso sino de cuestiones ecositémicas que por falta de campañas se desconocen. Señala un particular cambio en la composición de la flota con aumento en la participación de los fresqueros y un alza en el último año de los rendimientos en aguas nacionales. A la vez, llama la atención sobre el traspaso de la flota fresquera merlucera a la pesquería de langostino y el impacto que ello podría generar una disminución en los rendimientos.  El documento no formula recomendaciones, salvo una, la de realizar campañas; y hoy que se está a horas de iniciar la primera después de cuatro años sin datos, resulta muy interesante tener presente esta evaluación final.

El informe fue elaborado con datos de la flota, de las prospecciones y de observadores a bordo hasta el 29 de noviembre, cuando se llevaban descargadas 155.000 toneladas y se comparó con los valores obtenidos hasta la misma fecha en la temporada anterior. El número final al 31 de diciembre superó las expectativas, alcanzando las 172.000 toneladas.

“El desembarco anual fue un 8% superior al desembarco total anual declarado de langostino en 2015 y consecuentemente un nuevo récord en la historia de la pesquería. La de 2016 es la cuarta zafra consecutiva con un desembarco anual declarado de langostino que supera las 100.000 toneladas”, señalan los investigadores en el Informe Técnico 7/17.

“La participación de las distintas jurisdicciones involucradas en el desembarco anual declarado, varió con respecto a la temporada 2015”, mostrando un crecimiento en la jurisdicción nacional del 10% al concentrar el 83% de las capturas y una disminución del 10% en la jurisdicción de Chubut que participó con el 15,85%. Santa Cruz solo aportó el 0,17%, colocándose por debajo de Río Negro, que representó el 1% de la captura total.

Este 83% de capturas realizadas en aguas nacionales, incluye las capturas de langostino declaradas tanto por buques “tangoneros y fresqueros de la flota de Rawson, como por barcos merluceros operando en el área de veda permanente para la protección de juveniles de merluza y al norte de ella entre los paralelos 41º00S y 42º00S”, señala el informe.

Respecto del tiempo de pesca en aguas nacionales, señala que la flota tangonera operó durante siete meses, cinco entre el paralelo 43º00S y 47º00S y aproximadamente 2 meses, entre el 41º00S y 42º00S. El desembarque proveniente de esa área fue de 129.045 toneladas, un 20% superior a la de 2015.  Los barcos de Rawson, en su mayoría menores a 21 metros,  contribuyeron con este volumen en 5.733 toneladas que pescaron en el Área de Esfuerzo Restringido y en área adyacente hasta la longitud 62º00W. A la vez el informe puntualiza que como ocurrió en 2014 y 2015, hubo capturas de gran tamaño en aguas nacionales entre el 41º00S y 43º00S, tanto dentro como fuera de la veda.

“Tal como ocurrió en las temporadas 2014 y 2015, en 2016 participaron en el desembarco anual declarado de langostino buques pesqueros con especie objetivo históricamente diferente del langostino (principalmente merluza). Se identificaron 41 buques pesqueros con eslora mayor o igual a 21 metros que declararon captura de langostino, en su mayoría como fresqueros”. Así describe el informe, la incorporación de nuevos barcos en la pesquería a través de la reformulación de permisos aprobadas por el CFP en los últimos tres años.

Cuando el informe se detiene a explicar la composición de la flota que declaró langostino el año pasado, indica que el 41% fueron congeladores que declararon el 65% de los desembarques. “Los siguen en el ranking, tanto en número de barcos (29%) como en su participación en el desembarque total (22,4%), los buques costeros fresqueros con eslora en su mayoría entre 21 y 29 metros”. Por detrás, los fresqueros de altura que representaron el 14% de la flota con una participación en el desembarque del 12%. Los de rada o ría, pese a ocupar el 16% de la flota, tuvieron participación “solo en un 0,57% del desembarco”, señalan los biólogos.

El reporte de observadores que incluye el informe, muestra cómo diferentes barcos, en distintas épocas del año, para lograr un similar volumen de captura realizaron una presión diferente sobre el recurso. Por ejemplo el barco Conarpesa I hizo entre abril y junio una marea de 69 días con 57 días efectivos de pesca y realizó 360 lances para lograr 426.327 kilos de langostino. Mientras que el Arbumasa XIX entre mayo y junio en una marea de 50 días con 37 días efectivos de pesca y 190 lances logró 428.350 kilos. Pero entre agosto y octubre, con una marea de 45 días de los cuales 30 fueron de pesca efectiva, necesitaron solo 140 lances para lograr 475.430 kilos.

A la hora de evaluar el crecimiento en los desembarques a través de los años, los cambios en la composición de la flota y la migración de armadores hacia la pesquería de langostino, Bertuche y Fischbach realizan una serie de observaciones interesantes que pueden leerse como un balance final de los diez últimos años de trabajo del Programa Crustáceos del INIDEP.

“Se reitera que el aumento del desembarco de langostino registrado en los últimos 7 años, pero particularmente en los últimos 4, es de tal magnitud, que no puede explicarse como el resultado de una estrategia de explotación”, dejaron claro y por escrito los investigadores como para que ningún funcionario pueda atribuirse logros que no existen a pesar de los números auspiciosos que exhibe la pesquería.

“La incertidumbre respecto de la biomasa total disponible para la pesca de langostino, que hasta el año 2006 podía asociarse casi exclusivamente al nivel de reclutamiento anual, debe asociarse a la evolución del ecosistema. La abundancia de langostino ha aumentado sin pausa durante los últimos 10 años, y con la información disponible actualmente, con casi tres años sin realizar campañas de investigación, es imposible obtener alguna certeza sobre el futuro inmediato.”

“Es necesario destacar nuevamente que, un escenario posible, de fuerte disminución de su abundancia, provocaría circunstancias de dificultosa administración tanto en la pesquería de langostino patagónico, como en otras pesquerías importantes que han disminuido su presión de pesca al cambiar, algunos de sus barcos, su especie objetivo por el langostino.”

Por estas horas se dará inicio a la campaña de langostino con buques comerciales; repitiendo la experiencia de 2011 se buscará suplir las falencias del Estado en materia de investigación pesquera. Por primera vez después de cuatro años, habrá nuevos datos sobre la pesquería que permitirán realizar una aproximación a la situación del recurso, algo fundamental dada la importancia que el langostino ha alcanzado para la industria pesquera nacional, tal como claramente lo indica el Informe.

Cuánto se desecha del langostino pescado por los ‘colorados’

Un estudio demostraría que un elevado porcentaje de lo desembarcado termina en la basura, debido al deterioro que sufren los ejemplares por las horas de operatoria de los fresqueros de altura. Rotos y con melanosis, el producto final es cola y no entero, con una fuerte caída en la cadena de valor.

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