Mar del Plata, miércoles 26 de abril de 2017
Revista Puerto es una publicación independiente dedicada al sector pesquero.
20/03/2017
“Para salvar del colapso al abadejo hay que considerar las medidas y controlarlas”

Gabriela Irusta, jefa del Programa del INIDEP que evalúa el abadejo, habló con REVISTA PUERTO sobre los datos con que cuentan para hablar del estado crítico del recurso y sobre las medidas de manejo imprescindibles para salvarlo del colapso.

Por Karina Fernández

La entrevista con Gabriela Irusta, jefa del programa Merluza y Fauna Acompañante del INIDEP, no surgió como consecuencia del desembarque de 1.400 cajones de abadejo del barco Don Santiago. Ya estaba programa días antes, pero los últimos acontecimientos dieron un marco especial para hablar sobre la situación del recurso y la necesidad de llevar adelante las medidas de manejo aconsejadas para salvarlo del colapso. La investigadora brindó detalles sobre los indicadores con que cuenta el INIDEP para determinar el estado del abadejo y sobre la importancia que tiene la última recomendación formulada al Consejo Federal Pesquero de vedar los pozos, siendo la única medida de manejo que, a la vista está, será fácil de controlar y hacer cumplir.

REVISTA PUERTO: La biomasa de abadejo cayó de 1980 hasta 2015 un 80% aproximadamente y se está por debajo del 20% de Biomasa Reproductiva Límite. ¿Cómo se llega a esa situación?

GABRIELA IRUSTA: Se llegó por un exceso de captura, que se da cuando se pesca más de lo que la especie puede reponer mediante los nacimientos y reclutamientos. Esta especie tiene la dificultad de ser muy longeva, de crecimiento lento y con una talla de primera madurez cercana a los cinco años, por lo cual se ve mucho más afectada por la explotación que otras especies que no tienen estas características. También contribuyó el hecho de haber sido capturada desde siempre como especie acompañante de la merluza, tanto por la flota fresquera como por la congeladora; y además en algún momento también fue especie objetivo de la pesca con palangre. Después, en vista de nuestros informes, se prohibió la pesca dirigida en el año 2012 tanto por palangre como por arrastre debido al estado en el que se encuentra.

RP: ¿Con qué datos se cuenta del abadejo y qué se vio en la última campaña de merluza?

GI: Nosotros tenemos registros históricos de abadejo de las campañas de merluza desde el año 1995 hasta 2014. En esta última se vio la distribución y se observó en enero que la mayoría eran individuos juveniles, pero el área que abarca la campaña de enero es hasta los 150 metros, donde no están preferentemente los adultos.  Los adultos, como están más afuera, los evaluamos mejor durante la campaña de prerreclutas de calamar, que lamentablemente no salió. Es justamente con ambas campañas que se construye un índice de abundancia para la fracción reproductiva de la población porque es en esa época en la que se reproduce. Con esa información construimos un índice en el año 1995, que está actualizado hasta el año 2014; y lo que muestra es una caída de la abundancia de la fracción reproductiva de la población al 20 por ciento a partir de datos de campaña. Otra información que utilizamos es la de observadores y la que viene de los partes de pesca desde el año 1986. Tenemos muchos indicadores del estado del recurso a través de los años.

RP: El informe Técnico 43/16 expone una situación de no retorno. ¿Qué significa esto?

GI: De acuerdo a los resultados que tenemos, la biomasa reproductiva está a un nivel tan bajo respecto de su estado virginal que es muy probable que produzca reclutamientos bajos, eso la coloca en una situación crítica y de riesgo de colapso. Al estar por debajo del valor mínimo de referencia aumenta el riesgo de que esa población no pueda reponerse mediante el reclutamiento. Al haber pocos padres en la población es probable que haya pocos hijos.

RP: ¿Cuáles fueron las recomendaciones de manejo que hicieron para evitar el colapso?

GI: Además de una captura máxima recomendamos mantener la prohibición de pesca dirigida principalmente en zonas donde el recurso se concentra casi en forma exclusiva, llamadas pozos, que no son pozos exactamente sino zonas en donde se agrega para reproducirse y alimentarse. Otra medida es mantener el cupo por marea e incluso bajarlo para que se adecue a la captura biológicamente aceptable. Respecto de la información básica, aumentar el muestreo y los datos de observadores son pedidos que normalmente hacemos para ir mejorando la calidad de nuestra información; si bien el cúmulo de datos que manejamos sirve, consideramos que es importante aumentarlo y muchas veces tenemos dificultades en el puerto para acceder a ese material de muestreo. Hay gente bien predispuesta y otra no tanto, nosotros lo que pedimos a las autoridades es que vean de qué forma se puede mejorar la toma de muestras.

RP: El informe dice que en los últimos tres años, la descarga de abadejo en Mar del Plata estuvo compuesta en un 80% por juveniles. ¿Cómo impacta el hecho de no tener talla mínima de captura?

GI: Lo que vimos en estos muestreos de desembarques es que hubo un proceso de juvenilización, donde la mayoría de capturas corresponden a una edad de entre tres y cuatro años que son individuos, mayormente, juveniles. El tema de la restricción de la captura de juveniles es difícil porque al ser una pesca acompañante está supeditada al arte de pesca de merluza, es decir que la red con la que se captura abadejo considera como talla de primera captura 35 centímetros cuando es de 70 centímetros; por lo tanto, el arte de pesca en sí misma favorece la pesca de juveniles. Evitar la captura por medio de una talla mínima de captura es muy complejo porque sabemos por experiencia de cuando existieron estas medidas que en general aumentaba el descarte y hacer artes selectivas para abadejo es complicado. Es por eso que nosotros consideramos que una medida que puede ayudar es restringir la captura en algunas zonas donde el recurso se concentra. En esos pozos pueden ser predominantes los juveniles, más en una época que en otra, y al evitar las grandes capturas en esas zonas o en algunas, podría evitarse el impacto sobre la población.

RP: ¿Dónde están los pozos?

GI: Nosotros tenemos localizados varios pozos, no todos porque el abadejo es una especie de amplísima distribución desde la Zona Común de Pesca en los 34º hasta el 55ºS, incluso en el Canal de Beagle. Nosotros tenemos las posiciones de pozos asociados a la pesquería, básicamente a los lugares donde la flota ha operado. Vemos que hay zonas en particular de donde extrajeron, a través del tiempo y en los últimos años, grandes capturas. La flota fresquera las obtiene entre las latitudes de entre 39ºS y 43ºS en zonas de profundidad cercanas al talud y en el caso de los congeladores que operan más al sur, se concentran principalmente en dos rectángulos muy importantes al sudeste de la veda, el 4761 y el 4861.

RP: Si los pozos están dentro de la Zona Económica Exclusiva. ¿Por qué el Consejo pidió a la Cancillería el acuerdo con España sobre recursos transzonales antes de avanzar con la veda?

GI: Porque en los últimos años hubo una disminución de la declaración de captura argentina, pero a la vez hay un incremento en la declaración de las capturas de otros países, principalmente España. Pescan por fuera de las 200 millas, parte en el área de Malvinas y el resto en la zona de plataforma submarina entre los 44º y 48º de latitud sur. La captura total está compuesta 50 y 50 por la argentina más la de otros países, por eso se recomienda buscar la manera de llegar un acuerdo para poder disminuir las capturas en ese sector. Si pudiéramos controlar los valores de captura y las reglamentaciones ya dispuestas, igual tendríamos el problema de que la mitad de la captura total es de la flota extranjera.

RP: Cuando recomiendan una captura máxima, ¿está contemplada la pesca de buques extranjeros? ¿Las 2.500 toneladas de CMP de 2017 son para ser pescadas por nacionales y extranjeros?

GI: Es para la captura de los barcos de todos los países que intervienen en la pesquería. Repartir esa captura es algo que a nosotros nos excede; por eso debe intervenir Cancillería. Tendremos que ver cómo hacemos para, en conjunto, limitar la captura de esta especie. Vedar los pozos nos parece una buena medida porque no podemos restringir con otras medidas, salvo los cupos por marea. El área de veda es una medida fácil de controlar, como hemos visto con la merluza; el objetivo es dejar crecer a los juveniles hasta pasar su edad de primera madurez y dejar descendencia para que crezca la biomasa reproductiva.

RP: Fue noticia que el Don Santiago, un buque de 2.500 cajones bajó 1.400 de abadejo. ¿Ése es el reflejo de pesca dirigida?

GI: Estimo que sí, cuando más del 40 o del 50 por ciento de la carga de un buque está compuesto por una especie en particular se puede considerar que es pesca dirigida.

RP: El hecho de que las multas que se aplican para este tipo de infracciones equivalga en dinero al 10% del valor de venta del abadejo como ocurre en este caso, ¿no desvirtúa las medidas de manejo?

GI: Sí, el control sobre las medidas de manejo tiene que ser eficiente para que justamente no se vuelvan a repetir hechos de esta naturaleza.

RP: ¿Se está a tiempo de salvar del colapso al abadejo?

GI: Yo creo que sí, hay que considerar las medidas y controlarlas. Yo pienso que si supieran del estado del recurso, si no criticaran tanto al INIDEP sin saber realmente qué es lo que hacemos, pudieran escuchar nuestras recomendaciones y pudiéramos discutirlas, todo sería mejor. El ámbito para discutir sería el Consejo Federal Pesquero, deberíamos ver si es factible una solución intermedia.

Retrivi se defiende y ataca al INIDEP

El gerente de la Asociación de Costeros se comunicó con REVISTA PUERTO solicitando derecho a réplica por la nota en la que se informó el ingreso de su barco cargado con 50 toneladas de abadejo cuando están permitidas 10. Su defensa fue un ataque directo a las evaluaciones del INIDEP.

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