Mar del Plata, lunes 29 de mayo de 2017
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10/04/2017
El CFP sigue aumentando el número de barcos en la pesquería de langostino

Este tema fue el segundo más destacado de la reunión del Consejo que se realizó el miércoles pasado, luego de medidas de manejo para el abadejo. Aprobaron una reformulación que transforma una lanchita amarilla en un permiso para langostino. Complemento de bodega.

  • El Nono Pascual pasará en cinco años de sin permiso a tener que agrandar su eslora.

  • Aunque está en duda su justificación de inactividad, el Sumatra transfirió su merluza.

Por Karina Fernández Fotos de archivo

A partir de una reformulación de permiso, el CFP hizo de una lanchita amarilla y un costero de Mar del Plata un barco con 700 toneladas de langostino y 2.600 de variado costero. La decisión adoptada por el Consejo Federal Pesquero la reconversión de la flota amarilla puede derivar en una nueva incorporación de buques a la pesquería de langostino sin que exista hasta hoy un plan de manejo para evitar el sobredimensionamiento de flota y la sobreexplotación del recurso. Si bien se convocó a los investigadores para el 19 de abril todavía no se puso fecha a la reunión de la Comisión de Seguimiento que solicitaron las empresas del sector tangonero.

La otra noticia destacada y sobre la que ya hemos hablado fue la prohibición de pesca de abadejo en seis zonas identificadas como pozos donde se encuentran concentraciones de este recurso en riesgo de colapso (Ver Prohiben la pesca de abadejo).

El adelantamiento de la apertura del sector norte para la pesca de calamar también ya había sido anticipado por este medio atento a la estrepitosa caída de las capturas en el sur, lo que fue confirmado en la reunión de la Comisión de Seguimiento de calamar que se llevó a cabo el miércoles pasado (Ver La temporada de Illex argentinus en el Sur parece haber llegado a su fin).

De lanchita amarilla a langostinero

La lancha Doctor R. Alberto Ciarlo II logró reconvertirse pero no en un costero chico, como se preveía ocurriese con esta flota a través de la reformulación promovida en su momento por la Provincia de Buenos Aires, sino en un langostinero con 700 toneladas de cupo.

La transformación se hizo para darle vida a la lancha en la reformulación de permiso del barco Nono Pascual, un costero de 24 metros y 145 m3 de bodega, botado en 2012 por la empresa Canal del Beagle.

El Nono Pascual, que se botó sin que tuviera permiso, pronto consiguió uno para variado costero de 3.000 toneladas y un cupo de pelágicas, que surgió de una reformulación en la que participaron dos barcos que siguen pescando y la lancha amarilla San Antonio que se dio de baja.

Este año los dueños del Nono Pascual le incorporaron la CICT de merluza del buque Sumatra del Grupo 14 de Julio, a través de una transferencia definitiva del 0,66% de la Captura Máxima, lo que equivale en este momento a unas 190 toneladas de merluza hubbsi, como surge del Acta 7.

La primera acción confusa que lleva a cabo el Consejo quedó plasmada en el acta siguiente cuando se dio tratamiento a la solicitud de falta de explotación de la cuota del barco Sumatra. Sin que se dieran explicaciones sobre el porcentaje que debía justificarse o que ocurría con la transferencia ya aprobada al Nono Pascual, el Consejo dejó el tema pendiente de resolución, dado que la empresa no había presentado la documentación que avalara sus argumentos.

En el Acta 9, la que resume los temas de la semana pasada, se dejó de lado el tema de la cuota del Sumatra y se siguió adelante con el Nono Pascual; esta vez para tratar una reformulación de permiso a través de la cual se le otorgó 700 toneladas de langostino al anexarle el permiso del Dr. Doctor R. Alberto Ciarlo II, que si bien nunca pescó langostino, cuenta con permiso irrestricto.

Esta reformulación tiene distintas aristas por las que puede ser abordada; la trasformación de lanchas amarillas en permisos de langostino con cupos holgadamente superiores al de tangoneros reformulados y a barcos de la flota amarilla de Rawson que operan sobre el recurso desde hace décadas, es una de ellas.

Con este nuevo método de cálculo se destruye de un plumazo toda la política de reformulaciones de la flota costera y se genera una gran desigualdad con las reformulaciones semejantes de buques costeros con permisos irrestrictos, que tan solo obtuvieron habilitación para variado costero y pelágicas y no 700 toneladas de langostino como ocurrió aquí.

Otro enfoque posible es la liviandad con que se aprueba por unanimidad una nueva modalidad de ingreso de barcos a la pesquería de langostino, sin que existan estudios de impacto ni medidas de manejo para garantizar que no se generará un sobredimensionamiento de la flota y una sobreexplotación del recurso.

Ello resulta posible gracias a las constantes modificaciones que se han realizado a la legislación que regula al sector langostinero en los últimos años, pero especialmente desde 2016, cuando el Consejo comenzó a tomar los permisos originales irrestrictos como permisos de langostino nacionales.

Cuando el Consejo entendió que no era necesario que los armadores debieran cumplir con las exigencias de las normas que regulan la actividad abrieron la puerta al descontrol. Si la lanchita de la familia Arcidiácono puede ser un langostinero, cualquier lancha lo puede ser y eso es lo que comenzamos a ver desde hace un año y cada vez con mayor frecuencia.

Hoy, al observar los argumentos de los que se vale el Consejo Federal Pesquero para autorizar el ingreso de nuevos barcos a la pesquería, queda claro que la Resolución ha sido descartada de hecho, sin que exista norma posterior que lo certifique. También queda claro que el argumento de “reducción del esfuerzo pesquero” sigue siendo el mismo sello de goma de siempre.

La reformulación aprobada salió del CFP de la siguiente manera: el permiso del Doctor Alberto Ciarlo II se extinguió y debe ir a desguace; al Nono Pascual le redujeron de 3.000 a 2.600 toneladas la autorización de captura para variado costero y pelágicas y le otorgaron 700 toneladas “de especies no sometidas al Régimen de CITC”, léase en esto langostino. A su vez permitieron una extensión de eslora y de capacidad de bodega, volviendo al viejo concepto de “complemento de bodega” de los años noventa, concepto que nunca existió en ley alguna.

Que la reconversión de las típicas lanchitas amarillas de Mar del Plata termine en nuevos permisos para langostino es algo que debería preocupar seriamente a las cámaras que representan al sector tangonero. Sobredimensionar la flota en épocas de abundancia ha sido el deporte favorito de los funcionarios pesqueros en la historia de la pesca argentina y ya es sabido que las consecuencias nunca la han pagado ellos sino el recurso y las empresas que de él dependen.

Red Chamber quiere los siete permisos de Alpesca

Le reclama al Gobierno de Chubut que se cumpla el contrato de arrendamiento original y disponer así de los tres permisos congeladores tangoneros y los cuatro fresqueros de altura. La Provincia evaluaba licitarlos.

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