Mar del Plata, viernes 21 de julio de 2017
Revista Puerto es una publicación independiente dedicada al sector pesquero.
03/05/2017
Estibadores del fresco preocupados por la migración de flota al langostino

En el puerto de Mar del Plata advirtieron que entre 40 y 50 barcos, de entre 1800 y 2500 cajones, se irán a operar a la Patagonia. “Es el golpe de nocaut para todos los trabajadores vinculados al pescado fresco”, dijo Carlos Mezzamico, secretario General del SUPA.

Por Roberto Garrone Fotos Diego Izquierdo

La migración de buques fresqueros de Mar del Plata hacia aguas patagónicas para intentar sobrevivir con el langostino, la única pesquería que conserva niveles de rentabilidad, encendió las luces de alarma de los estibadores vinculados a la descarga de pescado fresco.

Este martes a la tarde se convocaron socios y dirigentes de empresas de servicio de estibaje para advertir de la crítica situación que se viene para una fuerza laboral compuesta por 700 trabajadores.

“Sabemos que entre 40 y 50 barcos de entre 1800 y 2500 cajones se irán a pescar langostino y eso será pescado fresco que faltará en los muelles de Mar del Plata”, sostuvo Carlos Mezzamico, secretario General del Sindicato Único de Portuarios Argentinos (SUPA).

“Como las autoridades no hacen nada para seducir a la flota a permanecer en este puerto y pescar merluza o variado costero, es el Estado el que debe hacerse cargo de la situación”, amplió el dirigente.

Javier Elguero es presidente de la cooperativa Estimar. Dice que hizo cuentas y que durante los seis meses que dure la zafra de langostino, en el puerto marplatense la flota dejará de aportar unos 300 mil cajones por mes.

La cuenta es un poco exagerada porque está sacada suponiendo que los buques puedan hacer tres mareas por mes. Pero de todas maneras es un impacto grande cuyas consecuencias parece que solo los estibadores tienen en cuenta.

“Es un golpe de nocaut para todos los trabajadores. Porque también se sentirá en las plantas procesadoras. En los transportistas, las harineras… todos los vinculados al pescado fresco”, dijo Mezzamico, en tanto aseguró “entender a los armadores que buscan sobrevivir donde puedan”.

Jorge Arregui es dirigente de la cooperativa Costa Atlántica. En el último cuatrimestre sostiene que el nivel de actividad disminuyó un 30% en relación al mismo período del año pasado. “Que ya había caído un 30% comparándolo con 2015. La caída no se frena, cada vez hay menos actividad”, reconoció.

“Me hace acordar a la crisis producida por el paro de más de 100 días del SIMAPE en 2012”, aporta Elguero, en la puerta de acceso a Puerto Piojo, sobre el camino que lleva a la Escollera Sur. “Pero acá no hay paro, es inactividad. Firmamos el acuerdo tripartito con funcionarios y empresarios con un solo pedido, que salgan los barcos, pero es justamente lo que no ocurre”, agrega el dirigente del SUPA.

Julio González es miembro de la comisión directiva de la cooperativa La Esperanza. No conserva optimismo para lo que viene. “Ningún gobierno tomó conciencia del valor de la pesca, de la importancia de Mar del Plata como puerto pesquero y no veo ahora tampoco alguien que se preocupe por la crisis social y laboral que atravesamos”, consideró.

La buena zafra de calamar permite descomprimir un poco la tensión entre los estibadores del fresco. Ayer se descargaron seis barcos poteros y hubo jornal para todos. “Es una suerte que haya venido bien la zafra, pero sabemos que no durará para siempre… Confiamos en que cuando llegue esa situación hayan pensado en medidas de alivio para el sector”, se esperanzó Mezzamico.

La flota de pesca costera llevará observadores a bordo

Tras una reunión entre funcionarios de la Subsecretaría de Pesca, el Ministerio de Desarrollo Sustentable, la Asociación de Embarcaciones Costeras y el INIDEP se aprobó la puesta en marcha del Plan de Observadores. El CFP debe aprobar la financiación con fondos del Estado.

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