Mar del Plata, domingo 20 de agosto de 2017
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05/05/2017
La importación de latas no se detiene

La industria conservera local sufre el ingreso indiscriminado de productos extranjeros en un mercado retraído y sin despertar el interés de las autoridades gubernamentales. “Esta temporada produciremos la mitad del año pasado”, anticipó Alejandro Pennisi, presidente de la Cámara conservera.

Por Roberto Garrone Fotos de archivo

La industria conservera marplatense sigue emitiendo señales de alerta sobre el aluvión de latas importadas que llegan a las góndolas de los comercios a precios mucho más bajos, con la misma asiduidad con la que esos mensajes son absolutamente ignorados por las autoridades gubernamentales. En medio de la indiferencia oficial están en riesgo más de 700 fuentes de trabajo directas.

Atún entero o en trozos, sardinas y caballa son los tres productos principales de las importaciones que se dispararon a partir del año 2015, poniendo en jaque a la producción local que se destina, en su mayoría, a las mismas veinte cadenas de supermercados, mayoristas y distribuidores que demandan la producción importada.

En 2014 se importaron 28,6 millones de latas de atún entero o en trozos enlatado en envases de 165/170 gramos. En 2015 fueron 38,6 millones y el año pasado casi 52 millones. En los primeros tres meses del 2017 se importaron 21,7 millones de latas.

Las cifras forman parte del Informe Anual de Importaciones de Conservas de Pescado que elaboró la Cámara Argentina de Industriales del Pescado, en base a números de AFIP.

En las sardinas el fenómeno es parecido. Se duplicaron las cantidades de latas importadas entre 2014 y 2016. Con cobertura de aceite o al natural, en 2014 fueron 5 millones de latas de 125 gramos. La gran mayoría provino de Tailandia.

El año pasado el sector conservero ya había advertido de los riesgos de la importación indiscriminada. El mensaje obviamente no fue escuchado. Se importaron 11,9 millones de latas.

La caballa es el producto donde menos incidencia tiene la producción importada sobre la nacional, pero también su evolución refleja la disponibilidad absoluta que tienen los intermediarios para aumentar stocks.

Mientras en 2014 se importaron 458 mil latas de 380 gramos, en 2016 fueron 1,8 millones de latas. En los primeros tres meses de 2017 ya se contabilizaron 839 mil. Y cada vez les sale más barato. De 1,03 dólar por lata en 2014 pasaron a 0,88 dólar por lata este año.

“Nos pegan de todos lados y nadie tira una soga”, se queja Alejandro Pennisi, presidente de la Cámara, que anticipó que esta temporada todo el sector producirá la mitad que el año pasado, que a su vez fue un 30% menos que en 2015.

Eso significará menos materia prima y horas de trabajo, pero también menos insumos: hojalata, aceites, etiquetas. El industrial cree que muchos barcos se irán a la Patagonia en la búsqueda del langostino y esto también genera interrogantes sobre la disponibilidad del recurso y el precio del pescado entero.

“Nos hemos reunido con todos los funcionarios de la Secretaría de Comercio, con el Ministerio de la Producción, no hemos recibido ninguna respuesta. Todo sigue igual o peor y saben que estamos mal; pero no recibimos señales”, amplió el directivo.

Para Pennisi las conserveras locales siguen un proceso que termina con la aniquilación del sector. “Regalá el mercado a donde venden sus productos; cobrá tasas altas para que no puedan financiar sus stocks; aplicá una presión impositiva sin precedentes; sumá una situación laboral, conflictiva y judicializada”, enumera el empresario. “Así, destruir un sector productivo es de manual”, agregó.

La nueva ley de fomento a las PyMEs, que en principio suponía beneficios para los sectores productivos, no alcanza en ese sentido a las medianas empresas como las del sector conservero. Por ejemplo el vinculado al diferimiento del pago del IVA, que le permitía liquidar el impuesto cuando se cobraba la factura. “Es un beneficio para las micro y pequeñas empresas”, lamentó Pennisi.

El glosario de la Unión Europea distingue a “productos sensibles”. “Son aquellos que si fueran afectados por la liberalización podrían originar descalabros productivos y sociales, ya que los productores locales no tendrían capacidad de competir con la invasión de productos en sus mercados locales”, define.

Parece claro que los productos de la industria conservera nacional son “sensibles” al aluvión importador. Solo resta esperar que cuando las autoridades adviertan las consecuencias del problema, no sea demasiado tarde.

Cambareri: “No está en riesgo la operatividad de los barcos pesqueros”

El dragado se requiere para garantizar la operatividad de los buques de gran parte superiores a 9 metros de calado. Afirmó que el temporal agravó la situación del puerto de Comodoro, pero los 320.000 metros cúbicos de sedimentos a remover corresponden al plan global a dragar.

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