Mar del Plata, domingo 23 de julio de 2017
Revista Puerto es una publicación independiente dedicada al sector pesquero.
10/05/2017
Se vencen los plazos para aprobar nuevos factores de conversión

La Dirección de Pesca agotó el término de 10 meses con el que contaba para determinarlos y todavía no se formularon los nuevos factores que determinarán la captura real de la flota congeladora, fundamental para la evaluación y administración de CITC.

Por Karina Fernández Fotos de archivo

Los barcos que realizan procesamiento a bordo deben aplicar factores de conversión para establecer la relación entre las toneladas capturadas por especie y el producto que descargan. La fórmula debe ser aprobada por la Subsecretaría de Pesca en los 24 barcos congeladores cada dos años, pero desde 2014 es prorrogada sin que se realicen las verificaciones que requiere la normativa vigente. Desde julio de 2016 la actual gestión aplica una prórroga aduciendo que no disponen del tiempo ni del material humano necesario para realizar las inspecciones, pero la verdad es que los valores aplicados han sido muy discutidos y una revisión podría modificar los coeficientes actuales, generando molestias a más de un armador; las presiones del sector marplatense son un secreto a voces. Las empresas de Mar del Plata no solo se ven, como el resto, beneficiadas por valores desactualizados, sino que además llevan al límite la viveza criolla haciendo pasar filet de merluza por pasta de pescado, un beneficio extra que perderían si la norma es revisada como corresponde.

Los factores de conversión que permiten determinar cuántas toneladas de pescado necesitó un buque congelador para elaborar una tonelada de producto se establecieron por primera vez en el año 2000 en base a los datos aportados por el INIDEP, que entonces contaba con especialistas en el tema. En aquel momento se estableció que para una tonelada de H&G de merluza hubbsi se requerían 2,09 toneladas de pescado; para una tonelada de filet sin piel 3,59 toneladas y para una de filet con piel 3,39 toneladas de pescado.

La aplicación de esos valores duró mucho tiempo. En 2001 sufrió la primera modificación que redujo el factor de conversión y por ejemplo para el filet sin piel se estableció que se necesitan 3 toneladas y no 3 toneladas y media. Con estos nuevos valores la flota se manejó durante los siguientes ocho años, hasta que en 2009, bajo la gestión del kirchnerista Norberto Yauhuar, se produjo un nuevo y drástico cambio.

A partir de la Resolución 167/09 Yauhar introdujo una serie de cambios en la medición de las capturas de los congeladores; redujo aún más los valores de los coeficientes, llevando el filet sin piel de 3 toneladas y media a 2 toneladas y media. Además, sacó de la esfera del Consejo Federal Pesquero la determinación de los coeficientes, la puso en manos de la Subsecretaría de Pesca y dispuso que se realizaran mediciones por buque y no de forma general para la flota.

A los dos años y casi a punto de pasar a ocupar el cargo de ministro de Agroindustria, Yauhar introdujo otras modificaciones. Las revisaciones ya no se harían anualmente sino cada dos años y reemplazó a los observadores por los inspectores para realizar las verificaciones a bordo, valiéndose de una oportuna nota del INIDEP en la que el Director de Investigación aseguraba no contar con “personal suficiente”.

La última revisión de los coeficientes se realizó en 2012 bajo la administración de Miguel Bustamante. Los valores aumentaron respecto de la última medición aunque siguieron por debajo de los medidos en el 2000 por especialistas del INIDEP.  A partir de ese momento y hasta hoy para una tonelada de filet sin piel se estima que se utilizaron 2,8 toneladas.

En 2014, la Subsecretaría prorrogó por dos años los coeficientes de conversión de cada buque manteniendo los mismos valores y en 2016, la administración de Cambiemos los prorrogó por 10 meses a medida que se iban venciendo los plazos en cada barco. Algunos ya han vencido y por el momento no se han llevado a cabo tareas de inspección específicas para la determinación de los coefientes.

Determinar el valor real del factor de conversión es fundamental para administrar las cuotas individuales de captura (CITC) y un dato básico de la estadística pesquera en función de la investigación científica. La Dirección Nacional de Coordinación Pesquera es la que debe llevar adelante “las tareas pertinentes para la elaboración de los factores de conversión”, según lo dictaminan las disposiciones firmadas entre noviembre y diciembre del año pasado por el subsecretario de Pesca, Tomás Gerpe.

La prórroga se estableció por pedido de la Dirección, que adujo falsamente no “disponer del personal técnico capacitado para llevar a cabo el Protocolo General para la Determinación de los Factores de Conversión”, especialmente por la duración de las mareas. Desde entonces ya han transcurrido diez meses y todavía no se conocen resultados de revisión, a pesar de haberse considerado suficiente por la propia administración para cubrir los 24 barcos de la flota; algo que podrían haber resuelto con un inspector por grupo empresario en poco más de un mes, como se hizo en el pasado.

Si las nuevas mediciones en las máquinas de fileteado determinaran que los valores de los factores de conversión deben ajustarse a los valores originales que decían que para una tonelada de filet se necesitaban 3,5 toneladas, los congeladores consumirían más rápido su cuota y esta posibilidad ya ha llevado al descontento sector congelador marplatense a utilizar su poder de lobby para presionar a las autoridades con cierto éxito, a juzgar por la falta de definiciones.

A los armadores congeladores marplatenses nucleados en CEPA les  preocupa además que se pierda el beneficio de eximición de factor de conversión para los productos elaborados con mince o recortes de pescado que puede aplicarse hasta a un 19.5% de su producción, dado que son conocidas las denuncias sobre la utilización de este beneficio para el econder en los “chorizos” filet de merluza sin piel.

Otro gran beneficiado por la falta de renovación de los factores de conversión es el Grupo Baldino, que tiene a dos de sus barcos con coeficientes vencidos hace varios años, el Coalsa Segundo y el Beagle I, barcos de 76 y 60 metros con un porcentaje de cuota de la captura máxima de merluza del 1,6 y 2,35 por ciento respectivamente.

Aplicar la normativa vigente a los factores de conversión no solo implica un deber legal para las autoridades sino que se transformaría en el primer límite que le impone la gestión Cambiemos a la transferencia de recursos de la flota fresquera a la congeladora, que ha permitido y fomentado desde su llegada.  Además se pondría coto a la viveza criolla o abuso inescrupuloso de algunos empresarios.

Semana clave para el futuro de los reembolsos

El 17 de mayo se trataría el tema en el Senado de la Nación. Chubut reclamará un pronunciamiento público al Consejo Federal Pesquero en la sesión de mañana. Cambiemos negocia los votos para ratificar la eliminación en el Congreso, pero si no los consigue podría quitar el tema del orden del día.

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