Mar del Plata, domingo 20 de agosto de 2017
Revista Puerto es una publicación independiente dedicada al sector pesquero.
31/07/2017
“Necesitamos una política de ordenamiento”

En Rawson, el puerto que ha experimentado el mayor crecimiento a la luz de las altas concentraciones de langostino, entrevistamos a Tomás Oliver, referente del sector que desde hace 20 años pesca esta especie y ha crecido junto con ella pero que hoy teme se destruya por mal manejo.

Por Karina Fernández Fotos de Guillermo Nahum

“Yo arranqué en la pesca en el año 87 y tuve la suerte de haber nacido en Rawson”, nos dice con orgullo Tomás Oliver, un armador de la flota artesanal que supo convertirse en un empresario con capacidad de diversificarse en distintas ramas de la actividad e incluso en otras como el turismo. Sentado en el comedor de su hotel, cuenta que proviene de una familia de condición muy humilde, “de los pobres de antes, sin agua corriente, sin energía, sin gas por supuesto”, aclara. Esta enumeración de obstáculos encuentra su punto máximo en una declaración que nos sorprende: “Después me tocó ir a Malvinas…”

“Tomasito” es el nombre por el que todos lo conocen en Rawson y en el ambiente de la pesca del Río Colorado hacia el sur. A pesar de haber tenido una vida de privaciones y de haber estado en el frente de batalla no se lamenta del pasado, sino que lo valora como un proceso de crecimiento necesario: “Fue todo enseñanza, aprendí a darle valor a la vida y supe enseñarles a mis hijos el valor del trabajo”. Su llegada a la pesca es consecuencia de su condición de héroe de Malvinas, dado que el permiso le fue otorgando en el marco de una normativa de la Provincia de Chubut de ayuda a los excombatientes. Comenzó con una lanchita artesanal que fue ampliando en tamaño hasta llegar al límite de eslora, pero manteniéndose siempre dentro de este estrato de flota; luego creció en número de embarcaciones. También supo tener planta de procesamiento, que ahora ha quedado en manos de quien fuera su socio, convirtiéndose en una de las más grandes de Rawson, Cabo Vírgenes.

Tomás Oliver señala que el principal problema que enfrenta hoy la flota artesanal es consecuencia, precisamente, del crecimiento que experimentó y de una vieja puja con la flota amarilla. Cuando los artesanales de Rawson comenzaron a mejorar económicamente, renovaron sus barcos para darles mayor autonomía, seguridad y poder de captura: dejaron de ser lanchas para convertirse en barcos. “Cuando la flota amarilla se dio cuenta de que estábamos creciendo fueron a Prefectura diciendo que éramos un peligro y pusieron una ordenanza que dice que los barcos menores de 10 metros, y no de 9 como dice la Resolución 281, no pueden alejarse más de 15 millas; y entonces nunca pudimos pescar merluza”.

La Resolución 281 establece que los barcos menores de 9 metros pueden alejarse hasta 10 millas y pueden sumarse otras 5 millas si Prefectura autoriza el máximo alejamiento; los barcos entre 9 y 12 metros pueden alejarse hasta 45 millas como máximo. La ordenanza de Prefectura extiende la limitación de 10 millas a los barcos que tienen menos de 10 metros, lo cual genera que la mayoría de las embarcaciones vea limitada sus posibilidades de captura tanto en la merluza como en el langostino durante el inicio y fin de la temporada.

REVISTA PUERTO: ¿La sanción de la Ley de Pesca de Chubut sería una solución en este tema?

TOMÁS OLIVER: La Ley es una solución para nosotros porque nos permite ser artesanales con 12 metros, entonces ya tenemos otra autonomía y podemos salir a pescar en septiembre al norte y podemos terminar en abril; en lugar de trabajar cuatro meses, trabajaríamos seis, siempre y cuando cuidemos el recurso. Además, con 12 metros también podemos ir a merluza y hacer uso de la cuota social de la que disponen la Provincia.

RP: ¿Porque está trabada la sanción de la Ley?

TO: Porque no queremos que se den nuevos permisos, porque la Ley lleva a los barcos de 600 cajones a 1000 cajones; la flota artesanal a 12 metros y de 300 a 450 cajones. Por lo tanto como se incrementan las bodegas pedimos que no se deje la puerta abierta para incorporar nuevos permisos, porque las plantas pesqueras están pidiendo permiso y si eso ocurre vamos a quedar sometidos a ellos. Es necesario que el Gobernador esté al tanto.

Cuenta Oliver que la temporada de pesca de los artesanales se ve muy limitada en las actuales condiciones y que a eso debe sumarse que el año pasado, cuando se permitió a la flota fresquera pescar langostino en aguas nacionales más allá de octubre frente a las costas de Rawson, se les limitaron aún más las posibilidades de captura porque “cortó la pasada de langostino que entra por el norte a Chubut”, explica.

RP: ¿El temor es que este escenario se repita en 2017?

TO: Sí, porque el año pasado el INIDEP dijo que había mucho by catch desde octubre y seguía creciendo, hasta llegar a un 60 por ciento. Es el INIDEP el que dice que no se pesque frente a Rawson a partir del 1 octubre, pero el año pasado no les dieron bolilla, vamos a ver qué pasa este año. El problema que tenemos acá es que cada vez metemos más barcos y más grandes. Pescado siempre hubo, ante metíamos 25.000 cajones por día en Rawson, después 35.000, después 40.000 y ahora 45.000 cajones por día.

RP: ¿El aumento de la presión pesquera es patrimonio de la flota fresquera o también de los amarillos e incluso de los artesanales?

TO: Es por todos, nosotros no podemos pasar los 300 cajones, a lo sumo 320, no podemos pescar más que eso porque tenemos 10 metros; el limitante de la flota amarilla son 21 metros, pero llegan a tener 1200 cajones. Lo que pasó fue que flota amarilla, que era de 400 cajones, pasó a ser el 80 por ciento de entre 1000 y 1200 cajones. Además se incrementaron los permisos de pesca, hay 37 permisos y unos 27 son de 1000 cajones. El crecimiento del langostino es de barcos. Nosotros le pedimos al representante de Chubut, Awstin, que peleara por las 96 horas de puerto a puerto y no más de 2000 cajones para no saturar a las plantas, porque lo único que están haciendo es cola. Estamos saturando el mercado y bajamos el precio, somos nosotros los que bajamos el precio, nos estamos perjudicando todos.

RP: ¿Y qué pasa con la mano de obra que se genera en todos los puertos de la Patagonia?

TO: No se genera más mano de obra, tienen 50 o 100 personas en relación de dependencia y 200 eventuales, trabajan uno o dos meses y otra vez afuera los eventuales. Para hacer langostino no se necesita mucha gente, no es lo mismo que la merluza. En 8 horas se filetean 250 kilos, en el langostino no tiene límite la cantidad de kilos que se hacen en 8 horas. Distinto es si se hace pulpa, pelado y devenado, porque eso tiene valor agregado.

RP: Acá hay un problema con el número de los permisos de pesca y de ampliación de capacidad de pesca de los fresqueros amarillos, que tiene que ver con la administración provincial. ¿En qué medida afectan las políticas nacionales a la flota artesanal?

TO: En mi humilde opinión, creo que tenemos que pescar todos y que no se funda ninguno; pero es necesario cuotificar o asignar cupos para poner un límite. La única manera de que no nos pase lo que pasó en Mar del Plata es pescar con alguna política de ordenamiento, un plan de manejo, decir cuántos barcos van a pescar, hacer prospecciones, abrir una zona y limitar el número de cajones por día, no más de 2000 cajones, porque si no lo único que se hace es saturar las plantas. Llevarlo a Mar del Plata no es una solución porque con la cantidad de horas de traslado termina siendo un langostino de mala calidad, con olor… El langostino se puede procesar en San Antonio, Sierra Grande, Rawson, Comodoro, Camarones, Caleta, Madryn y en Deseado ya se complica. En Rawson nosotros hacíamos la mejor calidad al nivel de los congeladores, en mi planta hace un tiempo hicieron una inspección y compararon el langostino de tierra con el congelado a bordo y no teníamos ninguna diferencia; pero nosotros en diciembre pescamos a 45 minutos del puerto.

Tomas lleva 20 años en la industria y se ha convertido en un personaje muy conocido en el sector patagónico. No se crió en el muelle ni viene de una familia de tradición pesquera pero conoce a todos, sus plantas, sus barcos. Es curioso y no para un segundo, va y viene con su maletín, que hace las veces de oficina ambulante. Se queja de que muchos hayan dudado de él por su crecimiento económico; “nadie puede creer que acá se puede hacer plata trabajando”, dice este héroe de Malvinas que supo sobreponerse a los horrores de la guerra no volviendo a mirar atrás. “El que se quedó recordando lo vivido, mirando el pasado se suicidó, no lo pudo soportar”, afirma.

Tomás mira hacia adelante y muestra preocupación por el futuro de la pesca argentina. Hace dos años, cuenta, comenzó a ir a Europa y vio el destino que tuvo la pesca de bajura allí: “Me di cuenta de que estamos en el mejor país del mundo, es mucha la riqueza que tenemos y tengo miedo de que estemos matando la gallina de los huevos de oro. Yo voté a Cambiemos porque le tenía mucha confianza para terminar con el mal manejo, pero no veo que lo esté haciendo, no sé si los funcionarios nacionales no tienen conocimiento o están torcidos, pero no veo un cambio”, dice, dando fin a la entrevista. Y se queda cavilando sobre la posibilidad de lo que pasaría “si esto se termina…”.

Chubut pedirá el cierre anticipado de aguas nacionales

El planteo se hará esta semana ante el Consejo Federal Pesquero para que la pesca de langostino no se extienda más allá de la primera semana de octubre, y no a mediados de noviembre como el año pasado. El INIDEP ya había recomendado la misma fecha ante el incremento de pesca incidental de merluza.

Cerrar