Mar del Plata, domingo 20 de agosto de 2017
Revista Puerto es una publicación independiente dedicada al sector pesquero.
07/08/2017
Una caída al mar que no tuvo justicia

En febrero de 2011 Marcelo Fabián Logran desapareció de la cubierta del pesquero “Mar del Chubut”, mientras navegaba a 180 millas de Puerto Madryn. Su viuda Mercedes Sanhueza todavía espera el certificado de presunción de fallecimiento. “Me cuesta explicar tanto dolor”, dijo a REVISTA PUERTO.

  • Mercedes Sanhueza en febrero de 2011, al enterarse de la desaparición de Logran.

Por Roberto Garrone Fotos Diego Izquierdo

La cubierta del pesquero “Mar del Chubut”, aquella tarde del 8 de febrero de 2011 estaba dominada por la resignación. El barco había roto el guinche y navegaba rumbo a Mar del Plata.

Entre su tripulación estaba Marcelo Fabián (Fabio) Logran, un marinero de 42 años que hacía poco se embarcaba en el buque de Francisco Romano. “Fabio”, como lo conocían, había pescado en poteros y tangoneros; tenía más de 20 años de experiencia en esto de salir a navegar.

Los compañeros descubrieron que Logran no estaba en el barco cuando llamaron a cenar. Nunca se supo qué pasó. La causa está caratulada como “desaparición de tripulante a bordo” y se tramita en el Juzgado Federal a cargo del Dr. Hugo Ricardo Sartre; Secretaría del Dr. Guillermo Lleral, del Tribunal Federal de Rawson.

Guillermo Lleral es el juez que investiga las causas del naufragio del Repunte. Hoy la viuda de Logran, Mercedes Sanhueza, sigue exigiendo que la Justicia le entregue el certificado de presunción de fallecimiento de modo de poder iniciar el proceso de pensión por viudez y acceder a una obra social para ella y sus hijos.

“Volvió de la primera marea muy contento, estaba todo bien, había pescado bien. Se fue contento de casa el día que se embarcó, eran las  7 de la mañana; se fue con el bolsito al hombro. Nos vemos a la vuelta, me dijo y no lo vi nunca más”, cuenta Mercedes, que acompaña a los familiares del Repunte y exhibe un cartel amarillo en el que resume su historia de injusticia más cruda.

Mercedes muestra una carta que le escribió Damián, un tripulante que compartió esa marea fatídica. La ha plastificado para ganarle al paso del tiempo y que no se dañe de tantas veces que la ha desplegado. Apuesto a que la sabe de memoria. Mientras la leo, ella la va relatando en voz alta. Palabra por palabra.

“Dice que fue un buen compañero, que lo van a recordar siempre con su sonrisa, mirando el mar, pero no saben qué pasó”, resume Mercedes, que está casada legalmente con Logran, con quien eran padres de un hijo que al momento del hecho tenía 14 meses.

Su historia de amor había comenzado 6 años antes. Mercedes tenía dos hijos de una relación anterior. “Él me los crió, fue un padre ejemplar… vivíamos en 216 entre 12 Octubre y Magallanes, lejísimos del puerto. Él se iba caminando; gastaba las suelas de las zapatillas buscando embarque… todavía las tengo… toda su ropa tengo”, se emociona.

“No me tendría que haber casado”, rezonga sentada en la mesa de un café del centro marplatense cuando cuenta la insistencia de Logran por pasar por el registro civil. “Nos casamos en octubre del 2010, cuando terminó la temporada de langostino… Organizamos todo en menos de un mes…”, recuerda y muestra una foto del casamiento en la que se los ve felices.

Mercedes no mantiene un hilo de relato. De las horas de plenitud salta a las más amargas, al momento en que Bruno Romano, el hijo de Francisco, la llama una medianoche diciéndole que al día siguiente tenía que presentarse en Prefectura. Como le relativizó el problema, al otro día temprano fue al ANSES para completar unos trámites.

“Romano me vino a buscar y me llevó a Prefectura, seguía diciéndome que estaba todo bien… Se me vino el mundo abajo…”, confiesa y dos lágrimas surcan sus mejillas rosadas. La desaparición de su esposo la puso en shock y luego atravesó una depresión que duró varios meses. Reconoce que pudo salir por el apoyo de su amiga Patricia y su propia familia.

“Romano me ofreció 100 mil pesos. La vida de un ser humano no tiene precio… le dije que tendría que habérmelo traído vivo… después no me dieron ni un paquete de pañales para mi hijo”, afirma.

Hector Chazarreta era el capitán del Mar del Chubut al momento de la desaparición de Logran. Al mes fue junto al cocinero a acompañarla a arrojar una corona de flores al mar. Nunca más se acercaron. Al poco tiempo, el capitán dejó la empresa.

Logran era afiliado al SIMAPE. El sindicato cortó la obra social a los tres meses. Después no hubo forma de mantener la cobertura. “Quedé sola, desamparada… Romano no vino a nada… fuimos a la empresa para que nos den una respuesta, pero no nos dejó entrar más…”, dice Mercedes; y su amiga Patricia asiente.

Nazareno Bergamaschi y su socia Gloria Biodre fueron los primeros representantes legales de Mercedes. Les solicitaron dinero a los hermanos del tripulante para viajar a Rawson y completar las primeras diligencias procesales.

“La causa hacía tres años que no avanzaba. Me pidieron plata para publicar edictos que requiere el Juez, para hacer los trámites de la presunción de fallecimiento. Los hermanos de mi marido le dieron tres mil pesos para que arranquen con la causa. Tiene seguro de vida, pero nunca vi un peso. Sancor Seguros es la aseguradora”, revela Mercedes.

Sanhueza tiene papeles de presentaciones judiciales, recortes de diarios que exponen su lucha y un gran vacío en su interior al sentir que nadie atiende su reclamo. “Creo que esos abogados nos engañaron”, dice y cuida las palabras porque no tiene pruebas. Ahora, con otro abogado, tiene esperanza de que esto del Repunte la ayude también a ella.

Sigue viviendo en la misma casa de siempre. Ahora se gana la vida como empleada doméstica. Su hijo mayor, que “Fabio” cuidó como propio, la hizo abuela. “Es muy difícil explicar el dolor que siento… una impotencia terrible de saber que mi marido estaba vivo, se fue a trabajar, nadie sabe cómo fue que se cayó y ni la justicia ni la empresa dan las respuestas que necesito”, subraya Mercedes.

Pasaron 2300 días desde que Logran se fue esa mañana rumbo al puerto con el bolso al hombro. No hubo uno solo en que Mercedes dejara de ver la ventana del comedor ilusionada con verlo volver.

Piden una nueva prospección de langostino

Lo hicieron CAIPA y CEPA en la reunión del CFP de ayer. Desde hace menos de una semana la flota opera con buenos rendimientos entre el 44º y 45º S. CAPeCA pidió la creación de una comisión ad hoc para trazar un plan de manejo y CAFACH la apertura del AIER. A fin de mes se reúne la Comisión de seguimiento.

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