02/03/2009
Barillari se viste de blanco

No es la primera vez que un acta acuerdo establece este tipo de misiones casi imposibles: la empresa se comprometió a efectivizar, en tres meses, a sus obreros.

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Ya en el invierno del 2007 un papel con muchas firmas avaló la creación de una Comisión que en 100 días debía resolver la situación laboral de los obreros explotados. Era una tregua para calmar a un puerto bloqueado por los obreros y que amenazaba con prenderse fuego a partir de las refriegas desatadas en Giorno. Los 100 días ya superaron los 600 y todo es peor que antes. El que se mantiene es “Pepe” San Martín, como funcionario provincial, primero de Solá, luego de Scioli, siempre de Novero.

Lo singular de esta noticia es que Barillari es el paradigma del sistema cooperativo, modalidad con la que ha podido traspasar las fronteras de la Provincia de Buenos Aires hasta las gélidas costas patagónicas, tierras donde el STIA maneja a su antojo las relaciones laborales con la patronal.

Lo cierto es que mientras un par de barcos de su flota cumple sus primeras mareas y estudia qué hacer con Astilleros Mar del Plata, que no formaría parte del concurso de acreedores, aunque está casi desmantelado, la empresa pesquera Antonio Barillari se comprometió a incorporar al personal que procesa materia prima en su planta de José Hernández 69, de acuerdo a la normativa vigente, bajo el convenio colectivo de trabajo.

Así se desprende del Acta Acuerdo celebrada en vísperas de la pasada Navidad entre los representantes de los gremios que mantienen relación laboral con la pesquera y el apoderado de la empresa, Carlos Choco, a instancias de funcionarios municipales y de Angel Ratto, delegado local del Ministerio de Trabajo.

La incorporación del personal debe cumplirse en un plazo “no superior a tres meses, contados a partir de la efectiva reanudación de las tareas, sin perjuicio de la aplicación de las leyes aplicables en materia laboral recientemente dictadas”, señala la cláusula segunda del Acuerdo que le puso fin al litigio.

Más allá de que desde la Municipalidad destacan que esas líneas en el Acta fueron incluidas a pedido expreso de sus funcionarios, que buscaron enrolarlos en el Convenio tradicional, el 161/75, en el documento se aclara precisamente lo contrario. “…la modalidad de reconversión será la misma que en Mar del Plata llevaron a cabo las firmas Giorno S.A. y Luis Solimeno S.A.”, dice el texto, con lo cual queda claro que se trata del Convenio PyME.

La segunda cláusula del acuerdo recién pudo ser cumplida hace pocos días, ya en pleno febrero. La misma señala que respecto del personal que prestaba servicios “a través del sistema de cooperativas, la empresa se compromete a la continuidad de las tareas a partir de las 48 horas del arribo a puerto de cualquiera de sus buques”.

“Hay dos barcos que recién cumplieron la marea y trajeron 10 mil cajones entre ambos. Con eso empezamos a trabajar”, reconoció Dorico Bento, uno de los delegados de la planta procesadora que recibió ayuda de la Provincia y espera la de la Nación.

Los obreros pensaron que a los 15 días de que salieran los barcos estarían ya trabajando. Pero todo se demoró más de un mes. Es que Barillari le debía plata a todos sus proveedores y nadie quería fiarle ni una caja de curitas. Combustible, provisiones, agencia marítima: todos querían recursos frescos para surtir a la empresa.

La cooperativa sigue siendo el instrumento a través del cual cobrarán los salarios, aunque el SOIP ya está en conversaciones con la empresa para coordinar la recepción de sus nuevos afiliados. Al menos las partes se reúnen con periodicidad.

Los obreros pidieron no cobrar a través del Banco Francés. “Con la crisis algunos compañeros quedaron en rojo y si les depositan el salario en esas cuentas sufrirían un fuerte descuento”, alertó Bento. “Ahora pagarán por la red Bapro”, anticipó.

De la ayuda oficial también busca sacar rédito la empresa en default. Semanas atrás el apoderado Carlos Choco llegó hasta las oficinas del área de Producción del Municipio y pidió el listado de los trabajadores que ya habían recibido el pago por los salarios caídos. La intención de la empresa no era otra que descontar el aporte, de la deuda que mantiene con sus trabajadores. Choco se fue sin la lista, casi corrido del Palacio Municipal.

Tres meses. 90 días. Es poco para los que creen que esta vez la historia puede cambiar, que pueden considerarse dignos trabajadores y no empleados de segunda clase como ahora. Pero los antecedentes no ayudan a los optimistas. Ya pasó lo mismo luego de la toma del recinto de sesiones del Honorable Concejo Deliberante a fines del 2007 y el compromiso que tomó la viceministra de Trabajo, Noemí Rial, a comienzos del año pasado, a instancias del Intendente Pulti.

No hay nada que haga presumir que el compromiso asumido por Barillari pueda concretarse en el plazo establecido por el Acta. La firma al final de este tipo de acuerdos, más que un objetivo a cumplir, es una vía de escape, un salto al vacío para salir de la coyuntura.