04/03/2009
Dónde estamos y a dónde vamos

Ante todo debemos analizar lo ocurrido en el año 2008, en especial cómo se fue agravando la situación en los últimos meses hasta llegar a lo que definimos como la tormenta perfecta.

Por DANIEL MOLINA CARRANZA

64_2c

Fotos DIEGO IZQUIERDO | GUILLERMO NAHUM

En definitiva se dio lo que fuimos avisando desde el año 2007 en referencia a la delicada situación del sector, y lamentablemente parecía que nadie escuchaba nuestro negativo augurio. El Gobierno Nacional demoraba entonces en tomar medidas que eran urgentes y las provincias parecían no advertir que el aviso de temporal era cierto.

La crisis internacional terminó de darnos el que parece ser el último golpe, con la caída de los precios de exportación de los productos pesqueros. Los mercados habituales para nuestros productos fueron afectados por los efectos de esta crisis que hundió en la recesión a los principales países que actúan como consumidores de los pescados y mariscos argentinos.

Con la asunción de un nuevo Subsecretario de Pesca de la Nación se despertaron expectativas, en especial cuando a fines del 2008 la Presidenta puso a disposición 80 millones de dólares para prefinanciar exportaciones, medida que por ahora no ha funcionado, en gran medida por el poco interés mostrado por la banca privada en ampliar la lineas de crédito a intereses prefijados por el gobierno.

Actualmente se está trabajando a nivel de Subsecretaría para que los bancos pongan a disposición del sector, de manera efectiva, nuevas líneas. Lamentablemente, sin financiación no podremos seguir adelante; en las cámaras de frío se acumulan stocks de pescado congelado con dificultades para poder venderlo al exterior.

Analizando lo que ocurre con las tres principales especies comerciales, merluza, langostino y calamar, vemos que están en graves problemas que no son más que el desencadenante de la crisis, que desde CAPeCA avisamos en septiembre del 2007.

Si bien en los casos del calamar y el langostino son problemas de valores muy bajos de mercado, dado que los recursos están sanos, la merluza está sufriendo un problema biológico por sobrepesca, independientemente de que comercialmente no escapa a la situación general deprecios en baja y falta de demanda. Por eso decimos que estamos en el medio de la tormenta perfecta, es decir que cuando nos movamos un poco más del núcleo seremos destruidos por los huracanados vientos si no salimos pronto de esta situación.

Regresando al análisis del recurso merluza, las verdaderas causas de la crisis de la especie son: la sobrepesca, la inexactitud de las declaraciones de captura, la corrupción que existió hasta ahora en el sistema de inspecciones, el mercado negro y la ilegalidad con la que operan determinados buques.

Referente a la pesca de calamar Illex, la segunda especie en importancia en el Mar Argentino, se cierne una grave crisis que amenaza la continuidad de las empresas. Haciendo una breve reseña del estado de esta pesquería, podemos decir que por segundo año consecutivo el marco internacional es por demás negativo en cuanto a demanda, con un bajo nivel de precios que no da señal alguna de revertirse en la próxima temporada y seguramente por un tiempo más prolongado.

El caladero del Atlántico Sudoccidental se ha convertido en el más importante en la captura del Illex y la numerosa flota que opera más allá de la milla 200, contigua a nuestra Zona Económica Exclusiva, se ha convertido en nuestro mayor competidor en los mercados internacionales, marcando el nivel bajo de los precios. Estas flotas logran diferencias importantes en los costos de explotación, ya que a diferencia de la nuestra, no pagan derechos de exportación, no están obligados a descargar en puerto, trasbordan en alta mar, y además la tripulaciones de esos barcos trabajan sin cumplir las condiciones de trabajo pactadas en los acuerdos internacionales y ganan sueldos que son varias veces inferiores a los de nuestros tripulantes.

La baja en los precios del combustible hizo todavía más atractivo este caladero para la flota asiática, que normalmente duplica a los barcos propios y que además encuentra puertos seguros en países amigos y vecinos que se benefician económicamente con la prestación de servicios, sin que se oiga queja alguna de nuestras autoridades.

El langostino, si bien no presenta riesgo de biomasa, se ha ido convirtiendo en un recurso de zafra y cada vez son menos los días en que se captura este preciado producto pesquero. Este año podemos dividir por mitades los días operables de los que no lo fueron.

Por múltiples razones los precios han caído en forma vertiginosa y en los puertos patagónicos durante los meses de parada se produce una inactividad no prevista, con tareas alternativas para evitar la conflictividad social.

Ahora paso a detallar algunas de las ideas que consideramos básicas para afrontar la crisis:

• Recuperar los reembolsos de puertos patagónicos.

• Suspender transitoriamente y mientras dure la crisis el pago de los derechos de exportación.

• Lograr un acuerdo con los gremios de personal embarcado que nos permita salir a navegar.

• Gestionar ante las autoridades provinciales competentes una rebaja de los costos de los servicios portuarios.

• Que el Consejo Federal Pesquero avance sobre la cuotificación con las especies que aun no lo están, especialmente la merluza.

• Acabar con el trabajo en negro de modo que la competencia sea justa entre todas las empresas y no que sean favorecidos los que no cumple.

• Apoyar la gestión de créditos “para capital de trabajo” ante el sistema financiero.

• Agilizar la devolución del IVA e impuesto al combustible a los exportadores de productos pesqueros.

• Incluir a los productos pesqueros en el listado de productos que se negocian en los acuerdos de “libre comercio” con la Unión Europea y en el régimen de preferencias arancelarias vigente actualmente con los Estados Unidos de América.

• Regular la pesca en la milla 201 a través de la búsqueda de acuerdos bilaterales que, sin afectar el delicado tema de la soberanía en Malvinas, nos permitan intervenir sobre los países que operan en esa área. Actuar diplomáticamente sobre los países socios y amigos, para que restrinjan los movimientos en sus puertos de los pesqueros que operan en la milla 201 sin cumplir las normas internacionales. No permitir la descarga en puertos argentinos de las capturas efectuadas por barcos de terceras banderas en las aguas adyacentes a nuestra zona económica exclusiva, ni facilitar los movimientos de estas mercaderías por parte de SENASA.

Si logramos poner en práctica estas medidas, sin duda saldremos fortalecidos de esta temida situación.