02/03/2009
Funcionario de Scioli acusado de pagar en negro y depredar la merluza

Paradojas. Raras paradojas. Francisco Saverio Romano es el empresario que mejores salarios paga a la tripulación en todo el puerto marplatense. De eso se ha jactado muchas veces él mismo, con una sonrisa dibujada en su cara, ante propios y extraños.

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Romano tiene una larga trayectoria como dirigente vinculado con la actividad pesquera, ocupando distintos roles, la mayoría importantes. Luego de pelearse con armadores de buques fresqueros y congeladores, fundar una cámara propia y criticar la inoperancia oficial, hoy forma parte del gabinete de Daniel Scioli como representante bonaerense en el Consejo Federal Pesquero.

Pero en los papeles, el pescador que comenzó con una lancha amarilla, el funcionario de varios gobernantes, el empresario millonario, el dirigente de varios sectores, Francisco Saverio Romano… no tiene barcos. Al menos a su nombre.

Universal Pesquera S.R.L. tiene domicilio en la calle Don Orione 769 y es la empresa propietaria del buque pesquero “Don Gaetano”, un fresquero de 3.900 cajones. Entre los accionistas de esta empresa figura el apellido Romano, pero es Leandro, el hijo del empresario quien integran la sociedad.

“Arreglábamos con él antes de salir pescar”, le dice a Revista Puerto Ramón Andrés Oliva, “marinero de ese barco”. A quien alude el tripulante no es a ninguno de los hijos, sino al propio Francisco Romano como cabeza visible de la empresa y dueño de todas las decisiones importantes en el funcionamiento del barco.

El otro buque ligado a la familia es el “Mar del Chubut”, un fresquero más chico, de 2.450 cajones. La propietaria de la embarcación es la empresa “Romfioc S.R.L.”, con domicilio en la calle Edison 2240. A diferencia de la otra, acá aparece Elsa Fiochi, la esposa del funcionario bonaerense en la nómina societaria. El nombre es todo un símbolo de unión entre Romano y su señora.

Néstor María, titular del SOMU Delegación Mar del Plata, asegura haber firmado durante el 2007, con el propio Romano, un acuerdo de incremento salarial para los marineros de estas dos embarcaciones, a instancias del propio Delegado del Ministerio de Trabajo y el SIMAPE.
Similar situación surge en Argemar S.R.L., la empresa propietaria del “Gustavo R”, el buque congelador que pertenece, no en los papeles, a Romano, quien le puso ese nombre en memoria de su hijo fallecido.

Más allá de desconocer cuáles han sido los motivos por los cuales el empresario pesquero tiene sus barcos en sociedades que integran sólo sus familiares directos, debe estar preocupado por la suerte que pueden correr a partir de las causas penales que se tramitan en la justicia federal.

LA MARCA DE LA EVASIÓN

En la Secretaría Nº 8 del Tribunal Federal Nº 3 del Departamento Judicial de Mar del Plata, la Agencia Federal de Ingresos Públicos (AFIP) impulsa desde el 26 de diciembre de 2006 la causa 5042 que contiene una denuncia penal contra Universal Pesquera S.R.L., por violación al Art. 1 de la Ley 24.769, que contiene el Régimen Penal Tributario.

Se llega a esta instancia cuando el fisco nacional detecta la falta de pago de tributos por un monto que ascienda a más de 100 mil pesos por cada impuesto y por cada ejercicio anual. La evasión impositiva es un delito que establece prisión de dos a seis años.

Fuentes judiciales que tuvieron acceso a la causa determinaron a este medio que hay “pruebas suficientes y determinantes” que demostrarían las maniobras impositivas que realizó la empresa de los familiares de Romano para evadir impuestos.

También en ARBA (Agencia de Recaudación Buenos Aires) figura “Universal Pesquera S.R.L.” como un contribuyente con deuda. Al 11 de febrero de este año, su situación era Categoría 6 y en instancia judicial. Aunque no se determina el monto de la deuda, la Categoría 5 contempla a quienes deben más de 10 mil pesos.

No sólo los sabuesos de la AFIP y los de Montoya intentan cobrar las deudas impositivas de las empresas ligadas a Romano. Quienes han estudiado los movimientos accionarios y económicos de las empresas de la familia distinguen una marca común. La evasión tributaria.

También el Ministerio de Trabajo, Empleo y Seguridad Social está investigando el modo en que las empresas liquidaban los salarios de sus marineros.

Roberto Mariano Andriotti Romanin es abogado y representa a un grupo de tripulantes que se embarcaban en el “Mar del Chubut” y el “Don Gaetano”. En agosto fueron despedidos por “Universal Pesquera S.R.L.” y “Romfioc S.R.L.”, al llevar adelante una medida de fuerza que impidió zarpar los barcos hasta tanto cobraran sus salarios en tiempo y forma.

El conflicto desnudó la manera en que las empresas abonaban los sueldos y el rol que Francisco Romano tiene en las empresas familiares. “Cobrábamos el 40% en blanco y el resto en negro”, reconoció Sergio Lemos, marinero del “Don Gaetano”, cansado del doble discurso del empresario/funcionario.

“Por un lado dice que hay que cuidar al recurso, pero nosotros para traer 3.900 cajones, matábamos más de 5 mil. Paga más porque exige mucho. Nuestras mareas duraban mucho más tiempo ya que hacíamos pesca selectiva; tirábamos pescado al agua a lo loco”, informa.
Norberto Lavallén es compañero de Lemos y asegura que todos los arreglos los hacían con Francisco Romano. “Nosotros no apretamos a nadie, cada decisión la tomaba él”, dice el marinero.

En la presentación del caso ante Angel Ratto, delegado local del Ministerio de Trabajo, el letrado y sus representados denuncian que “nuestros empleadores han ocultado durante la relación laboral una parte sustancial de nuestro salario, el cual nos era abonado en negro en una casa de cambios local y sin ajustarse a la normativa vigente en la materia”.

El recibo de sueldo de Ramón Oliva es claro al respecto. La remuneración neta por recibo del mes de mayo del 2008 llega a los $ 2.008,00, “pero en la casa de cambio Jonestur cobraba más de tres mil pesos en negro, sin recibo ni nada”, aclara el marinero.

“Esta maniobra efectuada por disposición de los empleadores denunciados, lo era con el único fin de ocultar nuestro real salario y evadir el ingreso de aportes al sistema de seguridad social. Es por ello que solicitamos se investigue y se ordene a los mismos cumplir con lo que debieron haber cumplido anteriormente”, señala la denuncia presentada a Angel Ratto, y de la cual se envió copia a la AFIP en cumplimiento del art. 11 de la Ley 24.013.

La causa laboral por el despido de los 24 tripulantes de las empresas ligadas a Francisco Romano sigue su curso en los tribunales marplatenses. Mientras tanto sus abogados trabajan para llegar a un arreglo extrajudicial que abarate el costo por manejarse con tanta informalidad.

El “Mar del Chubut” y el “Don Gaetano” siguen operando con nuevos marineros y los mismos oficiales que tenían antes del conflicto. “Universal Pesquera S.R.L.” y “Romfioc S.R.L.” continúan liquidando los salarios de los dos patrones, los maquinistas y los primeros pescadores de la misma forma que los marineros despedidos: más de la mitad del último salario lo cobraron en Jonestur, sin recibo.

Mientras lo investiga la Justicia y lo demanda una parte del Estado, Francisco Romano continúa representando al mismo Estado provincial que demanda a sus empresas afines, desde una silla en el Consejo Federal Pesquero.

Al tiempo que es acusado de depredar el recurso como armador, como funcionario impulsa la aplicación de vedas móviles para poder entrar a la zona donde se puede capturar lo poco que queda de merluza.

Mientras sus ex marineros confiesan que los inspectores, las pocas veces que subían a sus barcos, hacían la vista gorda ante el pescado que se tiraba al agua, como funcionario operó para que se deje sin efecto el uso obligatorio del Dejupa por 180 días, que seguramente serán muchos más.

El año pasado se registró un hecho curioso dentro del CFP. Consta en el acta 29 del 4 de septiembre. Quedó escrito que Romano se retiró del recinto cuando el cuerpo trató –y concedió por unanimidad– el permiso de pesca de gran altura del buque pesquero “Mar del Chubut”, el barco en el que no vuela una mosca si él no le da permiso, aunque no sea su dueño. Detrás de ese gesto para la tribuna, se esconde un hombre que se sabe impune.