05/03/2009
Gabriel Bambill y el amor a la ciencia (parte II)

Gabriel Bambill, Director de la Estación de Maricultura del INIDEP, también aporta conocimientos al sector privado, más específicamente al acuario de Temaiken. Por esa vinculación, que oculta, hay un sumario abierto. Las sospechas, a diferencia de la producción de lenguados, no dejan de crecer.

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Por KARINA FERNÁNDEZ | Fotos de GUILLERMO NAHUM

Esta historia comenzó con un simple trascendido, llegado a nuestra redacción, sobre la supuesta existencia de una relación ilícita entre el jefe de proyecto de maricultura, Gabriel Bambill, y la empresa Temaiken.

En el último reportaje al por entonces director del INIDEP, Enrique Mizrahi, le preguntamos qué había de cierto en la información que nos había llegado sobre la venta de larvas de la estación al acuario de la empresa Temaiken, a lo que el funcionario respondió que él no tenía conocimiento. Como la estación depende del proyecto a cargo de la licenciada Bertolotti, quisimos saber entonces cuál sería la responsabilidad de la misma si esta sospecha se confirmara. La respuesta fue rutilante: la responsabilidad sería total pero yo pongo las manos en el fuego por Marisel –Bertolotti–. Sin embargo la confianza no parece haber sido tanta, ya que en cuanto cruzamos el umbral del despacho del director, éste, previa consulta con María Isabel Bertolotti, ordenó se abriera un sumario para saber si verdaderamente existían elementos que probaran la operatoria y quedar así menos expuesto.

Se abrió entonces un sumario y se solicitó una inspección en las instalaciones para verificar que estuvieran todos el equipamiento con que la estación contaba al momento de su inauguración. La primera sorpresa la recibió la abogada sumariante: se le negó el acceso al establecimiento. El gremio UPCN se atrincheró en la puerta para no permitir el ingreso; llamativamente tanto Bambill como Bertollotti son afiliados al gremio. ¿Qué problema habría para realizar un balance en instalaciones donde nadie ha metido mano? Ninguno, tiendo uno a pensar; y por supuesto, si seguimos la misma línea de razonamiento, debemos concluir que no todo debía estar en su lugar si se buscó retrasar el ingreso de la sumariante.

Al respecto, Gabriel Bambill nos dijo que “se abrió un sumario para ver si yo tenía algún tipo de relación con ellos laboralmente, que sí la tuve, porque una vez me sacaron acá una boleta mía de monotributista, y sí la tuve como docente de la parte de ellos y nada más. Los besugos fueron donados y está todo documentado. Así que el sumario se hizo y nada más. Lo único que faltó fue un armario metálico y una banqueta. En algún momento se dijo hasta que acá había tiburones. Acá en el INIDEP es muy común que cuando alguien cae en desgracia se inventen cosas, por poco se fabricaba efedrina en la estación. Pero claro, yo entiendo, ponen todo este equipamiento, yo estoy a cargo de la estación, vienen expertos japoneses, salimos en los diarios…”

Casi todo lo que Bambill aclara en esta respuesta no es cierto o por lo menos falta a la verdad. Al margen de reducir todo a una cuestión de celos en la comunidad científica. Lamentablemente de la estación de maricultura del INIDEP no sólo habrían faltado una banqueta y un armario, según asegura una fuente del Instituto: “Si no falta nada ¿por qué entonces se niega a firmar los cargos presentados a su nombre?” se pregunta.

El biólogo reconoce que un día le encontraron una factura de monotributista. ¿Cuántas más habrá emitido? Será la justicia quien deba lograr esa respuesta, cuántas y por qué importe. Por otra parte, una fuente cercana al técnico investigado nos confirmó que la factura no sería por prestar servicios docentes sino por la venta de larvas de besugo.

En sus ansias por desentenderse del tema, aunque enmarca su cara con un cuadro de “Parque Temático Temaiken” suspendido en la pared de su despacho, Bambill dice que ha cortado toda relación con la empresa desde el año 2006; pero una simple averiguación por internet permite constatar que esto no es cierto. En la semana del 4 al 9 de mayo Gabriel Bambill fue el disertante de la empresa Temaiken en el seminario organizado por la fundación ALPZA, en la ciudad de Quito, Ecuador.

Este biólogo apasionado por la acuicultura –según se describe a sí mismo– circunscribe su relación con la empresa a una función poco cuestionable como la de docente: “Yo alguna vez colaboré con ellos en la parte de capacitación, en la parte de los proyectos educativos”. Sin embargo, cuando ninguna sospecha existía sobre su dudosa relación comercial, declaraba en reportajes publicados en otros medios, haber trabajado durante siete años en el diseño del acuario del parque temático. Por qué habría de ocultarlo ahora, por qué negar algo que era de público conocimiento. Probablemente la apertura del sumario, la factura monotributista y los faltantes en la estación lo han llevado a dejar de difundir este mensaje.

Fuentes allegadas a la redacción de este medio han confirmado que la relación de Bambill con la empresa no se limitaría sólo a lo que puertas adentro del INIDEP podía proporcionar, sino que existiría también una vinculación con la provisión de ejemplares de tiburones que eran capturados y depositados en los piletones de un balneario sureño de la ciudad de Mar del Plata, ya que la mortandad de estos ejemplares es muy elevada en el acuario.

No es fácil concluir por qué Gabriel Bambill sigue siendo el jefe del proyecto cuando ha sido tan duramente criticado por expertos extranjeros, cuando no se ha avanzado seriamente en la transferencia de tecnología, cuando sobrevuelan sospechas sobre su eficiencia y, peor aún, sobre su honestidad. Ninguna de las personas que hemos consultado, dudó en responder que se trataría de un fuerte padrinazgo ejercido por otra persona inamovible de la estructura directiva del INIDEP, Maria Isabel Bertolotti. Todos coinciden también –o se esperanzan–en que el nuevo interventor del instituto, Oscar Lascano, está dispuesto a terminar con las serias irregularidades que se permitieron durante largo tiempo y ante la mirada nada atenta de diferentes directores.