02/03/2009
Gato inactivo con equipo (casi) completo

Juan Domingo Novero, secretario general del SIMAPE, ex diputado provincial y ex delfín de Felipe Solá, fue designado al frente de la Dirección de Pesca de la Provincia de Buenos Aires.

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Por ROBERTO GARRONE

Incompleto. Así está el gabinete de Juan Domingo Novero en la Dirección Provincial de Pesca, Recursos Marítimos, Lacustres y Fluviales. Basta repasar su equipo de colaboradores y la página web del organismo (www.maa.gba.gov.ar/pesca) para que el adjetivo cobre vigencia.

El sitio delata el desembarque del secretario General del SIMAPE, ex diputado provincial y ex delfín de Felipe Solá, ahora al servicio de Néstor Kirchner, Daniel Scioli y quien tenga las llaves de la caja en la Provincia. Pero la actualización no ha llegado al área prensa, por ejemplo, y hay disposiciones del 2009 que aparecen con la firma de Pablo Loubet Jambert, el anterior dueño del despacho.

La última gacetilla que aparece en el link de prensa data del 24 de octubre pasado y refleja la entrega de miles de ejemplares de pejerrey a la provincia de La Rioja para poblar sus diques y arroyos. Entre medio hubo un paro de actividades del personal de la Subsecretaría de Agricultura. Pero el paro se levantó antes de Navidad y todo sigue inmóvil. Apenas se prorrogaron todos los permisos de pesca hasta marzo, para evitar el papelón.

“Nos estamos acomodando”, confiesa Néstor Hugo Guglielmotti, amante de la pesca con mosca en sus ratos de ocio –impulsó la delegación marplatense de la Asociación Argentina– y flamante titular de la Dirección de Desarrollo Marítimo y Fluvial.

El funcionario ya conoce los pasillos de la Dirección de Pesca. Como hombre de Novero, fue durante ocho meses director de Desarrollo Pesquero en tiempos de Fortunato. Se dice que llevó adelante las negociaciones para que Oscar “Cachito” Fortunato firmara los permisos de pesca que le dieron legalidad a los botes semirrígidos, por expreso pedido de su mentor. Permisos que desataron una guerra silenciosa en la banquina chica con los pescadores artesanales que agrupa LuisIgnoto, quien casi se infarta cuando supo que Novero era “autoridad de aplicación” en aguas bonaerenses. Unos días antes le había dicho en la propia cara que “los pelos de gato me dan alergia”.

Fue en una de esas tantas reuniones en La Plata donde se habla mucho y se resuelve poco. Y la discusión surgió justamente por los “nuevos” artesanales. El tono subió al nivel del grito; el “Gato” se paró y le tocó el hombro a Ignoto como para que se tranquilizara. Pese a que la respuesta del empresario que organiza la Fiesta de los Pescadores fue hiriente, los que lo vieron dicen que Novero dibujó una mueca parecida a una sonrisa. “Nunca hubo problemas personales con Luis, si sectoriales”, reconoce Guglielmotti.

Estas diferencias no alcanzarían al sistema de posicionamiento satelital para la flota. El funcionario advierte que su idea es “no poner el Monpesat a las 30 embarcaciones de pesca artesanal que tienen permiso nacional”. El Consejo Federal Pesquero había delegado en las autoridades provinciales la facultad de obligar o exceptuar a las embarcaciones artesanales de colocar el dispositivo. Con el guiño oficial, desde Mar del Plata algunas embarcaciones artesanales podrán seguir arrastrando a pocas millas de la costa.

De tierra adentro es el nuevo director de Aguas Continentales y Acuicultura. Para ese cargo Novero designó a Juan Knesevich, el ex intendente de General Madariaga. La ciudad está más o menos cerca del oceanario Mundo Marino, y ése sería el único vínculo del funcionario con la actividad ictícola. El nombramiento fue sugerido por el siempre presente Felipe. Knesevich perdió la intendencia a manos de otro peronista el año pasado, y quedó boyando a la intemperie del Estado; ahora Novero lo suma a su troupe. De paso le sirve para no desacomodar los porotos de la Quinta Sección electoral, donde teje parte de la telaraña política que le garantiza supervivencia.

En la Dirección de Control de Actividades Pesqueras, el casillero sigue vacío y así se muestra en la página de la Dirección. Pero hay una larga fila de candidatos. “Estoy analizando”, le dijo a este medio Juan Domingo, hace unos días, en la asunción de un dirigente amigo; y se perdió entre los empleados de casino, sus frecuentes conocidos.

El casillero que ya está lleno es el de la Delegación Mar del Plata de la Dirección de Pesca. Le tocó a Jorge Denegri, uno de esos hombres que son más conocido por su alias que por su apellido. El “Pato” llega a la función pública ayuno de toda capacidad que trascienda el compañerismo a la hora de las correrías junto a su amigo el Gato en el SIMAPE. Ojalá fuese una fábula infantil.

Los armadores ya han comenzado a desfilar por la calle Mitre, sede de la Delegación donde atiende Denegri. Hay que renovar permisos y las multas pendientes de la Dirección son un problema que desvela a todos los pescadores. Las que aplica Prefectura también, pero transitan por otros caminos. Algunos armadores acudieron a la Justicia ordinaria para apelar las sanciones. Pero volvieron al plano administrativo. Los últimos, amenazados por Fortunato de no entregarles los permisos para ir a corvina. Y pagan parte de la multa para que todo se dilate en las vías administrativas, pero la amenaza sigue latente. Todo es negociable.

“Novero vino a hacer caja. ¿Te lo imaginás redactando una disposición?”, se pregunta en voz alta un armador costero, que sabe de la misión del dirigente gremial en el gabinete de Scioli.

Guglielmotti también conoce las adyacencias del Puerto. “Estuve poco tiempo en La Plata porque me ofrecieron un cargo mejor”, confiesa, aunque no aclara si la mejora era cuali o cuantitativa, a fin de mes. Lo cierto es que fue administrador del Ente Interjurisdiccional Punta Mogotes hasta que Scioli lo desalojó de un plumazo en enero pasado para poner a “sus” inquilinos.

La tarea como administrador no le demandaba mucha atención. Los que lo conocen dicen que pasaba más tiempo en el local partidario que en la oficina del Ente. La unidad básica del Frente para la Victoria está en Edison y Elcano, en el centro del barrio Puerto. Aprovechando su experiencia como ladero de Pablo Vacante y Susana Salerno, dos dirigentes que manejaron el justicialismo en la década pasada, el ahora funcionario del “Gato” se encargaba de una misión trascendente para el aparato peronista local. Era el responsable de la logística. Reclutar gente, contratar micros, comprar vituallas, organizar pintadas, confeccionar pegatinas y activar movilizaciones. Todo estaba en manos de Néstor.

“Un cuadrazo, un soldado, probo y honesto”, lo define un compañero de ruta de sus primeros años de militancia, que se alegró por su crecimiento en el escalafón bonaerense. “Un vivo de perfil bajo; un puntero al que no le da la chapa para ocupar un cargo como ese”, lo definen otros peronistas, ahora, en la vereda de enfrente a la que transita el líder del SIMAPE.

A más de cuatro meses de su designación, la gestión de Novero al frente de Pesca de Provincia no podría haber empezado peor. Comenzó con un paro heredado y ni siquiera pudo armar su equipo de colaboradores. Todos esperan que esta inmovilidad no sea un augurio para los próximos tres años de gestión. Nadie que conozca al Gato cree en los buenos augurios.