06/03/2009
La deuda de Harengus

Un grupo de marineros tomó el buque insignia de la empresa Harengus, impidiendo su zarpada por 48 horas en reclamo por las mareas adeudadas y las promesas incumplidas del gobierno chubutense.

72_2c

Por KARINA FERNÁNDEZ

De las deudas denunciadas en la convocatoria de acreedores presentada por la empresa Harengus el pasaso 16 de diciembre, 3 millones de pesos corresponden a sueldos adeudados a la tripulación de sus barcos, en total 300 personas. A pesar de que ya han pasado casi tres meses desde que la empresa entró en concurso, el síndico no se hará cargo de sus funciones hasta dentro de diez días y, por lo tanto, el personal no sabe aún cuándo, cuánto ni en qué forma se cobrarán las mareas adeudadas.

Esta situación, sumada a la desilusión provocada por el incumplimiento de la promesa del gobierno provincial de una ayuda de 200 mil pesos que nunca llegó, desató la ira de los marineros, que decidieron tomar el buque pesquero Harengus por 48 horas para impedir su zarpada.

Para paliar esta penosa situación de cientos de obreros, a comienzos del 2009 el gobierno chubutense gestionó ante nación el Plan Repro, por medio del cual cada tripulante cobra 600 pesos mensuales durante seis meses, que según declaran desde la empresa y el sindicato se está cumpliendo rigurosamente, aunque no cambia demasiado las cosas para estas familias. Conscientes de ello, tanto las autoridades provinciales como los responsables de Harengus intentaron llevar a cabo un acuerdo a través del cual el gobierno se comprometía a entregar 200 mil pesos a repartir entre los 300 tripulantes. Como la empresa está imposibilitada de recibir asistencia al estar en convocatoria, entregaría productos de conserva por un valor de 200 mil pesos a repartir en partes iguales entre el gobierno provincial y el municipio.

Sin embargo –y a pesar de que no parecía mediar inconveniente alguno– el acuerdo nunca se materializó. “La esperanza estaba puesta en que este acuerdo pudiera dar impulso a la empresa y así conservar los puestos de trabajo”, declara Horacio Tressa, prosecretario de la seccional Puerto Madryn del SOMU, quien rescata la buena predisposición de ambas partes y la confianza que los marineros han mantenido durante todo este tiempo. Pero esta situación para los damnificados directos “llegó al límite” y en una asamblea realizada ayer se decidió ir en procura de una respuesta por parte de la empresa.

Luego de la reunión, en la que participaron los representantes gremiales y los empresarios, la propuesta final de Harengus fue entregar un adelanto de marea de 1.500 pesos para salir a pescar. La respuesta de los trabajadores fue un rotundo no e inmediatamente se dirigieron al buque para impedir su salida.

Desde Harengus aseguran no contar con otros medios para dar una solución a los trabajadores, ya que “por la Ley de Concurso ninguna deuda anterior a la convocatoria se puede pagar hasta que el síndico nos diga cómo y cuánto”. También aclaran que para ellos se llega a esta situación por la gran expectativa que se generó en torno de la ayuda estatal, aunque no dejan de reconocer que el problema es de ellos.

Mientras un grupo de marineros se apostaba en el buque, el SOMU se presentó ante las oficinas del Secretario de Trabajo Jerónimo García, para dar curso a una presentación sobre la deuda total y se decidió una reunión para el día siguiente en la que intervendrían todas las partes. Así a las 9:30 de la mañana de ayer representantes gremiales, empresariales y del Estado provincial llegaron a un acuerdo: el gobierno llevará a cabo la compra de mercadería a la empresa, que será repartida entre los comedores, manteniendo el importe acordado en el pasado, y de esta forma se podrá acercar una solución a los marineros, aunque no de forma inmediata. Para quien sí será un negocio redondo es para Harengus, que no sólo recibirá una importante suma de dinero para pagar sueldos adeudados sino que no tendrá que devolverla, ya que la operatoria se lleva a cabo a través de una venta de productos que hasta hoy no tenían comprador.

Al cierre de esta edición continuaban las negociaciones entre la empresa y sus trabajadores, ya que a pesar de la renovada promesa de ayuda estatal, todavía queda por resolver el pago de las futuras mareas.