02/03/2009
Mucha gente para poca ayuda

La crisis laboral en la industria pesquera marplatense sigue generando tensiones y polémicas, mientras la medicina con forma de gotero dosificador que el Gobierno Nacional dispuso para enfrentar el problema todavía brilla por su ausencia. Al menos para los trabajadores.

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Fotos de DIEGO IZQUIERDO

El Ministerio de Trabajo de la Nación aceptó, luego de los ruegos municipales, abrir el grifo para 1407 subsidios al sector pesquero con el objetivo de volcar hielo a la llama encendida por el default de Barillari. Ni uno más, ni uno menos, pero la lista que está en condiciones de recibirlo es mucho más amplia.

Repitiendo la fórmula del prólogo del 2008, luego del agitado 2007, entregará mil pesos, que se cobrarán en dos cuotas de $ 500. Estaba previsto que la primera cuota se abonara en diciembre, pero ya pasó la mitad de febrero y no hay novedades. Además de la demora hay un problema mayor: la lista que la Municipalidad le envió al Ministerio de Trabajo con la nómina de beneficiarios ha tenido más versiones que el cuento de caperucita roja y el lobo feroz. El último registro indicaba que había 2170 personas en condiciones de cobrar. Pero el Ministerio no se mueve de sus números.

“No tenemos más; Mar del Plata no es el único lugar donde hay problemas”, le dijeron a los hombres del Intendente Pulti cuando fueron a reclamar por más subsidios.

El apuro por confeccionar listas de trabajadores con problemas de empleo en la pesca nació luego de la ayuda del Gobierno a los empresarios. Y como Mar del Plata es poco menos que la capital de los brazos cruzados, hubo más de una lista. Varias más.

Los de la empresa Barillari quedaron fuera de esta nómina, pero no de la “salvación”. Ya cobraron el subsidio que les entregó la Nación. Fueron más de 300 entre empleados y pseudo empleados de Franco Barillari. Desde los fileteros y envasadoras de las cooperativas de procesamiento, hasta los choferes de la flota de camiones y los capitanes de los barcos. En la lista hay algunos que cobraron $ 1400, pero también los hay de $ 2800 y hasta de $ 3900.

También lo cobraron un grupo de 90 obreros que figuran en una lista que entregó Cristian Cousiño, un emergente del reclamo laboral que creció en el puerto. Sería como un Roberto Villaola, pero sin el respaldo de ATE. Cousiño se incluyó en el listado, pero desde la Nación lo bocharon. Igual logró filtrar a un par de familiares. Días atrás cortó el tránsito frente a la Comuna en reclamo por la demora en percibir la ayuda de la nueva lista que presentó a las autoridades.

Por otro carril habría caminado el subsidio a los 63 obreros que trabajaban en la planta que comandaba Marcelo Rifel. Al empresario le hicieron un escrache en su casa y la tensión amenazaba la cuadra de Alvear al 4500. Pacíficamente se sentaron en el frente y no dejaban que saliera de la casa. El jefe de la Policía, Inspector Gustavo Salvá, se ganó otro poroto con facilidad. Amenazó desalojarlos con su fórmula preferida: palos, gases y balas de goma. Los obreros se fueron solos con la promesa de cobrar $600. Todavía aguardan expectantes.

Curioso el caso de la planta de Rifel, ubicada en Guanahani al 4400. Muchos de los obreros que recibieron el subsidio estaban en blanco, bajo relación de dependencia. Pero ahora los obreros denuncian que el empresario cerró la planta y manda a procesar el pescado en otro lugar. ¿No era que la ayuda estatal tenía como única condición que se mantuvieran las fuentes de trabajo?.

Pero la espina en el zapato de los funcionarios laborales y de la comuna sigue siendo la incompatibilidad entre los números que maneja Trabajo de Nación y los que tienen en la Municipalidad. El SOIP, liderado de oficio por los hermanos Verón, trajo una con 2900 personas, el SUPA, otra con 600, la de Villaola no baja de los 2500; hubo cooperativas que se anotaron en la Oficina de Empleo y siguen las firmas. “Hasta obreros navales fueron incluidos en las planillas”, reveló una fuente de la Delegación local del Ministerio de Trabajo. “En total eran más de 6 mil”, confió.

“La experiencia del año pasado fue una invitación para los avivados”, subraya Villaola. El dirigente revela que fueron desde el SOIP y gente del SIMAPE los que digitaron los listados de la ayuda oficial a principios del 2008. “Lo cobró gente que jamás agarró un cuchillo”, se queja. Couciño no se queda atrás y promete dar a conocer los que figuran en la lista y nada tienen que ver con la actividad.

Por lo pronto ahora el Ministerio pasó la zaranda para separar la paja del trigo. Cruzó un par de datos y de ese listado general bajó a 1400 candidatos de un saque. Todos ellos cobraban un plan social o son monotributistas, con lo cual perdían el beneficio del subsidio. Ahora el número final es de 2170 obreros en condiciones de cobrar, pero el Ministerio solo tiene fondos para 1407.

“Hay muchos que figuran como monotributistas, pero son verdaderos desempleados del sector”, se lamenta Villaola, que asiste periódicamente a vigilar como marcha la depuración de la lista. Los Verón se turnan para visitar los despachos municipales y presionar por la permanencia de sus inscriptos. No se queda atrás el “Polaco” Muñoz – otro referente social- ni la familia Couciño.

“Nosotros no tenemos nada que ver, oficiamos de simples intermediarios y acercamos toda la documentación presentada por los distintos sectores ante la autoridad de aplicación”, aclaran en cercanías del despacho de Carlos Theiler, director de la Secretaría de Producción municipal, y el encargado de dialogar con los dirigentes gremiales y sociales. Todos le piden la lista para saber la suerte de los suyos. El funcionario prometió que cuando esté definida, la pegarán en la pared de la Oficina de Empleo, en la calle 11 de Septiembre.

Con o sin presiones sectoriales y oficiales, el gobierno nacional aportará 1,4 millones de pesos para paliar la crisis laboral de la pesca marplatense. En total, con lo de Barillari, habrán sido casi 3 millones; menos de un millón de dólares para los trabajadores, mientras que para los empresarios, hubo 80 millones disponibles para financiar exportaciones, para mercados que no desean importar productos pesqueros argentinos.

Si esta no es la muestra más pura de la identidad del Gobierno K, donde puede hallarse la síntesis perfecta de Néstor y Cristina en su ponderación cabal de obreros y empresarios.