27/05/2011
Empresarios pesqueros temen nuevos ataques a sus viviendas

Estarían siendo víctimas de amenazas anónimas. Exigen garantías para retomar las negociaciones salariales en el marco de las paritarias sin un contexto de violencia ni intimidaciones.

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Texto y fotos de NELSON SALDIVIA

La conducción de la Cámara Argentina Patagónica de Industrias Pesqueras (CAPIP) se reunió en la mañana de ayer con el jefe de los fiscales de Puerto Madryn, el doctor Daniel Esteban Báez, y el objetivo del encuentro habría sido advertir sobre los matices que podrían presentarse ante una escalada en la conflictividad que el sector afronta con el bloqueo de los accesos a las plantas procesadoras por parte de trabajadores de la alimentación, según pudo saber REVISTA PUERTO.

Los antecedentes de los años 2009 y 2008 cuando los piquetes en las pesqueras derivaron más tarde en movilizaciones y ataques en las residencias de los ejecutivos de las compañías, y el temor que situaciones similares de intimidación vuelvan a repetirse ante el estancamiento en las negociaciones, es que desde la cámara piden a los diferentes poderes del Estado que se les garantice la seguridad, tanto en las instalaciones fabriles, pero especialmente la integridad de sus familias y sus viviendas.

Los empresarios reclaman garantías para retomar las negociaciones salariales en el marco de las paritarias, sin un contexto de amenazas o violencia. En la charla que los directivos de CAPIP mantuvieron con el titular del Ministerio Público Fiscal de Madryn también se habrían quejado por la falta de esclarecimiento de los actos vandálicos, acaecidos años atrás, que incluyeron daños en los domicilios de los gerentes y accionistas de varias pesqueras.

A excepción del año pasado, cuando se llegó a un acuerdo sin medidas de fuerza, la experiencia histórica muestra que las negociaciones desde 2005 siempre han estado signadas por cubiertas ardiendo en las plantas, pero en dos oportunidades “el plan de lucha” de los trabajadores estuvo acompañado de “escraches a domicilio”.

Por estas razones, el sector empresario de la pesca ha pedido que el Estado garantice la seguridad para evitar que se repitan episodios violentos. Aseguran que están dispuestos a negociar, pero sin presiones de plantas tomadas o con cubiertas ardiendo en las puertas sus casas.

INTIMIDACIONES

El encuentro con el jefe de los fiscales no sería el único, sino que también los empresarios intentarían reunirse con autoridades de la cúpula policial o de la jefatura de la Unidad Regional, de modo que estén advertidos ante posibles manifestaciones que podrían verse desbordadas e ir más allá del derecho de peticionar.

Si bien el tema se ha manejado con estricto hermetismo, la preocupación del sector empresario se habría incrementado a raíz de llamados anónimos en tono amenazante que recibió el gerente de una de las compañías, en el que le habría sido advertido que si no firmaban un acuerdo de aumento salarial volverían los escraches en sus viviendas. En realidad, no se conocieron precisiones sobre ese supuesto episodio, pero no sería la primera vez que algunos directivos de empresas pesqueras son objeto de amenazas desde el anonimato.

CONTRARRELOJ

En este contexto, anoche se reunió la CAPIP, donde independientemente de analizar diferentes alternativas salariales y sus variantes, ratificaron no estar dispuestos a negociar en un clima hostil, tal como lo habían anticipado.

Lo cierto es que varias de las plantas pesqueras de la ciudad de Puerto Madryn se encuentran paralizadas, pero no por las demandas de salarios, sino por otro conflicto vinculado a empresas de servicios tercerizados. La conciliación obligatoria no fue acatada por parte de los trabajadores, y por otro lado, se ingresa en una etapa contrarreloj, ya que apenas restan tres días hábiles antes que venza el convenio colectivo, y de no arribarse a un acuerdo antes del 31 de mayo, existe una alta probabilidad para que el conflicto recrudezca.