06/03/2012
Factores de Conversión: Según pasan los años

Los factores de conversión son coeficientes numéricos que se aplican, entre otros usos, para determinar cuál ha sido la captura real de un barco procesador, tomando como punto de partida los productos elaborados. Con ellos se puede conjeturar también el índice de corrupción de una gestión.

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por GUILLERMO NAHUM

Cada vez que un buque factoría completa una marea y declara los productos desembarcados, se les debe aplicar a cada uno de éstos un coeficiente de conversión de modo tal que el resultado de ese cálculo dé la verdadera dimensión del pescado procesado originalmente. La precisión de la cifra de captura, calculada sobre los pesos producidos, depende de la exactitud del coeficiente de conversión utilizado para pasar de peso producido a peso total. Ese número final tiene una importancia central puesto que será utilizado para estipular la captura que se descontará de la cuota asignada a cada barco, además de las cuestiones arancelarias.

Hay una gran cantidad de factores que afectan la cantidad de peso perdido durante el proceso de transformación de un pescado en sus distintos productos y la combinación de los mismos hacen más variables los factores de conversión. El tamaño y condición del pescado, dimensión de la captura, método de procesamiento, variedad de especies, tamaño de las mismas, características de las máquinas empleadas, el correcto ajuste de las mismas, etc. Según la propia FAO, “las máquinas son despilfarradoras y ciertos modelos pueden resultar más eficientes que otros”

En la Argentina y en los últimos doce años, se ha variado notoriamente en este tema: en cuanto al coeficiente propiamente dicho y también respecto de quién debe determinar el número a aplicar. Ejemplificaré con momentos puntuales que marcaron nuestro derrotero en este tema.

Allá por diciembre de 2000 el Consejo Federal Pesquero ponía en práctica sus coeficientes de conversión basándose en la información elaborada hasta ese momento por el INIDEP y aclaraba que “toda enmienda que se realice a los coeficientes de conversión deberá disponer de un informe técnico del INIDEP que fundamente los cambios propuestos”. Eran tiempos en los que el Instituto tenía un departamento específico abocado a estudiar el tema, a cargo de Nazareno Bergamaschi; y los principales coeficientes que surgieron de su trabajo técnico eran los siguientes: Merluza común H&G, 2.09. Filet de merluza común sin piel, 3.59. Filet de merluza común con piel, 3.39.

Intentando llevar someramente estos números a la realidad, con estos coeficientes un congelador factoría que descargue entre otros productos 50 tn de merluza común H&G y 500 tn de merluza común en filet sin piel, habrá obtenido estos productos procesando unas 1.899 tonelada de merluza.

Al poco tiempo, el 3 de mayo de 2001, el CFP mediante resolución decidió sacar el tema coeficientes de conversión de la potestad técnica exclusiva del INIDEP y conformó una comisión ad hoc que determinó nuevos coeficientes sin que se explicara cuál fue la base técnica de tal decisión. Igualmente los nuevos guarismos serían los siguientes: Merluza común H&G, 1.82. Filet de merluza común sin piel, 3.00. Filet de merluza común con piel, 2.80.

De tal manera y transcurridos solo cinco meses, el mismo barco hipotético del ejemplo anterior habrá reducido sensiblemente su declaración de captura con estos nuevos coeficientes. Lo que antes eran 1.899 toneladas pasaron a ser 1.591 toneladas de merluza para obtener las mismas 50 tn de H&G y 500 tn de filet sin piel.

Durante varios años estos fueron los coeficientes utilizados por toda la flota congeladora. En 2009, una Resolución de la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca (167/09) aprueba un protocolo general para la determinación de factores de conversión y establece que los mismos deben ser elevados ante el CFP para su consideración y aprobación. Casi al unísono, el CFP en su acta 55/2009, basándose en una nota de la Subsecretaría de Pesca, materializa un milagro de grandes dimensiones y transforma drásticamente los coeficientes vigentes. Este organismo cita un informe del INIDEP (12/08) que describe el “Protocolo General para la Determinación de Factores de Conversión a Bordo de Buques Pesqueros” y agrega “la eficiencia de los procesos que efectúan (los armadores) ameritan la aplicación de factores de conversión más favorables”. El acta también afirma que la Subsecretaría instruyó a la Dirección Nacional de Control Pesquero, en función de los pedidos realizados por los armadores, a que proceda al embarque de Inspectores de Pesca para determinar los nuevos coeficientes ya que “fue imposible coordinar por los problemas operativos y de disponibilidad, el embarque de observadores”. La norma en cuestión establece provisoriamente unos coeficientes de conversión escandalosamente bajos con la salvedad de que lo hacía hasta tanto reuniera la información que debían remitir los inspectores de la DNCP, tras dos mareas de trabajo.

Pero aunque nadie lo va a reconocer oficialmente, los inspectores a los que alude el texto nunca se embarcaron con este propósito y los hipotéticos informes no fueron más que el establecimiento de números caprichosos y sin ningún sustento técnico, basados en datos empíricos. Esos coeficientes raquíticos rigen hasta el presente y de su análisis surge que las máquinas empleadas a bordo de los barcos, al momento de cuerear y filetear, suelen ser mucho más eficientes y rendidoras que un cirujano con bisturí nuevo.

Además se comenzó con la novedosa modalidad de establecer un factor de conversión para cada uno de 21 buques congeladores. En el caso del H&G este número oscila entre 1,40 y 1,45 y el filet sin piel entre 2,45 y 2,63.

Es decir que, si volvemos al mismo ejemplo del barco que descarga 50 tn de H&G más 500 tn de filet sin piel, puede darse la situación de que el mismo termine por declarar que capturó y procesó unas 1.295 toneladas de merluza común. Cifra lejana a las 1.899 toneladas que hubiese declarado originalmente.

En este punto ya se presenta como ineludible hablar de una evidente subdeclaración en las capturas que, sin embargo, se agravó notablemente con el correr del tiempo. En esa misma acta, la 55/2009, se establece un coeficiente de 2,05 a 2,07 para aquel producto denominado como OTH que no es otra cosa que mince: producto que debería elaborarse básicamente con recortes de pescado. Lo curioso es que últimamente si los barcos no superan el 10 por ciento de mince pueden declarar al filet sin piel utilizando el mismo coeficiente que se emplea para el mince. Resumiendo, si un barco no trajo más del 10 por ciento de mince, a todo su filet le puede aplicar el coeficiente del propio mince.

Con lo cual, nuestro barco en cuestión, que desembarcó 50 tn de H&G y 500 tn de filet sin piel y no elaboró más de un 10 por ciento de mince, ha declarado una captura de apenas 1.095 toneladas de merluza común. Prácticamente la mitad (60 por ciento) de lo que hubiese declarado en el año 2000 cuando los coeficientes eran establecidos por informes técnicos del INIDEP. Aunque, nobleza obliga, esta última situación solo es puesta en práctica por los barcos congeladores de la empresa Moscuzza, que abusan de esta posibilidad tan legal como tramposa.

Así las cosas y algo más acá en el tiempo, la SAGPyA aprueba una Resolución (375/2011) que retira del ámbito del CFP la potestad de establecer los factores de conversión y de su lectura surge que dicha responsabilidad recae en quien ostente el cargo de Subsecretario de Pesca de la Nación, por depender de él tanto el control como la fiscalización de las capturas. De todas maneras el Subsecretario de Pesca, en este caso Miguel Bustamante, deberá asumir la responsabilidad, determinar los coeficientes barco por barco y lograr la aceptación de los mismos por parte del CFP, organismo sobre el cual recae lo relativo a los aranceles que deben pagarse en base a las capturas realizadas.

Es de suponer que el actual Subsecretario de Pesca establezca los factores de conversión en base a informes de inspectores nacionales de pesca. Según consta en la Resolución 375/2011, el director de Investigaciones del INIDEP, Otto Wöhler, el 5 de abril de 2011 manifestó por nota que “no posee personal suficiente para llevar adelante de una manera satisfactoria la labor que la norma le encomienda a sus Observadores Científicos”

Resumiendo y para concluir, con la esperanza de no haber resultado confuso ni tedioso, es necesario dejar en claro la verdadera dimensión del tema aquí abordado. Del correcto estudio, análisis y posterior determinación de los futuros factores de conversión dependen la preservación de los recursos pesqueros y su racional explotación, para el presente y sobre todo para las generaciones futuras.

La situación legal actual oculta una indiscutible subdeclaración de las capturas que, según el caso, puede ser desde moderada hasta escandalosa. Vale la pena aclarar que es evidente que con el pasar de los años, la tecnología y la onerosa inversión que se ha realizado en la última década en los barcos de la flota en cuestión, tendrían que dar por resultado que los factores de conversión fueran menores que los establecidos allá por el año 2000, aunque bastante más altos que los actuales: Las máquinas no son las mismas, las factorías de los barcos son muy superiores a lo que eran y, aunque habla mal del estado del recurso, la sobreexplotación de la merluza nos pone hoy ante un recurso con escasa variedad de tamaños. La de merluza es hoy una pesquería sostenida principalmente por tres clases de edad, hecho que sin dudas debe facilitar la calibración y puesta a punto de las máquinas, haciéndolas más eficientes. Aunque, repito, los valores a determinar deberían estar muy por encima de los hoy vigentes.

Creo firmemente que el tema de los factores de conversión es de una importancia central y se encuentra pronto a definirse. La propia empresa que fabrica las máquinas que emplea nuestra flota congeladora habla de rendimientos que son compatibles con la aplicación de coeficientes que oscilan entre 2.75/2.90 y en algunos casos 3.00. Se espera que en los próximos días la DNCP y la SSPyA den a conocer datos tomados por inspectores de pesca en barcos congeladores de la Empresa Luis Solimeno e Hijos. Será entonces el momento de evaluar los resultados.