Mar del Plata, domingo 24 de junio de 2018
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12/03/2013
Patovicas agreden a dirigentes y trabajadores del SOIP

Los hechos de violencia se produjeron ayer a metros de la Ex Planta Nico, en Ortiz de Zárate casi Bermejo. Los manifestantes reclamaron el pago de la indemnización al empresario que se hizo cargo del frigorífico: Leonardo Expósito, quien amenazó a uno de los obreros.

Por ROBERTO GARRONE | Fotos de DIEGO IZQUIERDO


Lejos de encontrar el reconocimiento de la antigüedad laboral al grupo de obreros que procesaban pescado para Diego Salvatore en el frigorífico conocido como ex planta Nico, la situación ayer se desbordó a partir del ataque violento que sufrieron dirigentes del Sindicato Obrero de la Industria del Pescado (SOIP) y los propios demandantes.

La mañana parecía un calco de manifestaciones anteriores. Obreros reclamando que el nuevo propietario del frigorífico –Leonardo Expósito, bajo la empresa Salvamare- se haga cargo de la indemnización no saldada por Salvatore, acompañados por integrantes de la Comisión Directiva del SOIP.

Todos juntos bajaron las gomas, las tiraron sobre el asfalto y las encendieron. Expósito hasta ahora no ha pasado de las promesas de pago a los 35 trabajadores que Salvatore dejó en la calle y no indemnizó. La antigüedad varía entre los 6 y 12 años.

Las gomas no pudieron ser colocadas frente a la persiana de Salvamare porque un grupo de patovicas custodiaba las instalaciones y monitoreaba el movimiento de los reclamantes. Evitando toda confrontación, ayer las gomas se prendieron más lejos del frente de la fábrica.

Pero mientras las gomas ardían, ocasionalmente pasó un par de obreros del pescado que se solidarizó con el grupo que encabezaba la protesta, aunque no con las mejores armas. Comenzaron a tirar piedras al frente del frigorífico y proferir insultos contra los propietarios.

Parecía que la protesta había terminado. Los dirigentes marchaban de regreso a la sede gremial y los trabajadores terminaban de coordinar la próxima manifestación cuando de pronto el grupo de patovicas, acompañados por algunos peones de Salvamare, corrieron por Ortiz de Zárate hacia el oeste y comenzaron a agredir a los manifestantes.

“Vimos el ataque por el espejo retrovisor del auto. Nos bajamos e intervenimos para que dejen de pegarles”, contó Leonardo Ramírez, uno de los miembros del SOIP que estuvo involucrado en la trifulca.

Juan Marcial, un obrero de más de 60 años, fue el que peor la pasó. Alcanzado por la patota en la esquina de Ortiz de Zárate y Acha, indefenso, recibió una catarata de trompadas y patadas. Sandra Martínez, una envasadora, fue tirada al piso donde también la agredieron con alevosía, al igual que a Carlos Silva.

Habían pasado más de tres horas de la golpiza y Geraldo Alcaraz no encontraba las palabras para explicarle a Cristina Ledesma lo que habían sufrido. “Expósito me amenazó con pegarme un tiro”, le contó el filetero. Acababa de llegar del estudio del abogado que redactó la denuncia y a primera hora de este martes ingresará en la Fiscalía de turno.

La Secretaria General del gremio se comunicó con Expósito para plantearle las quejas por la situación vivida por los trabajadores. Si el miércoles no hay una respuesta a la demanda de los obreros, anticiparon que endurecerán las protestas.


  • 150 mil puestos de trabajo en peligro

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