18/02/2016
Un barco de la empresa del Director de Pesca bonaerense recibió 14 infracciones

El hecho se mantiene en un absoluto hermetismo pese a que las infracciones se labraron dos semanas atrás y ya son parte de un expediente que esperaban recibir en Buenos Aires por estas horas. Los inspectores se revelan infraccionando y en jurisdicción de la Nación guardan silencio.

Revista Puerto - El Marisco I

“Cada cajón trae entre 29 y 30 kilos de pescado muy grande y muy bien acomodado”, así describen la descarga de los barcos de la empresa El Marisco, empresa familiar de la cual forma parte el actual Director de Pesca de la Provincia de Buenos Aires, Francisco Di Leva. Esa descripción no habla de la eficiencia que el joven licenciado en comercio exterior seguramente quisiera exhibir sino de un altísimo descarte producido en alta mar que la tripulación del barco, según parece, debe realizar en cada marea.

Esta práctica ilegal y depredatoria fue confirmada la semana pasada cuando un inspector presentó ante las autoridades pesqueras las 14 infracciones cometidas por un barco de El Marisco. Pero estas infracciones no hablarían de una eventualidad sino de una metodología de trabajo en la flota de la familia Di Leva.

Una práctica habitual que no se veía

Los inspectores no logran un acuerdo económico con el nuevo gobierno y casi como un acto de venganza, por irónico que resulte, se han puesto a trabajar a pie juntillas con la legislación pesquera. Ésa es la explicación de por qué recién ahora sale a la luz este tipo de infracciones y también de por qué  la flota marplatense se mantiene con un bajo nivel de actividad.

“El gobierno quiere hacer las cosas tan limpias que nos termina embarrando a todos”, le dijo a REVISTA PUERTO el dirigente gremial Mario Galano. Una frase demoledora que no deja lugar a la hipocresía. Pocos quieren que se cumpla la legislación, no están de acuerdo los inspectores, los sindicalistas y mucho menos la gran mayoría de los empresarios, como bien lo ha demostrado la pesquera propiedad del Director de Pesca bonaerense, Francisco Di Leva.

Ciertas prácticas ilegales han logrado un acuerdo tácito durante años por diferentes motivos, algunos atendibles y otros definitivamente insostenibles. El descarte puede evitarse con artes selectivas pero  se requerirá de mucho tiempo para cambiar conceptos arraigados en el armador: “Quieren ver el bulto, si después tienen que tirar no importa”, describen los entendidos.

Quien deberá decidir sobre la gravedad de las infracciones cometidas por los barcos de la empresa El Marisco, como las de los costeros cargados de raya, entre otras, será el director de Coordinación Pesquera Juan Manuel Bosch.

Bosch, que fue nombrado ayer representante suplente de la presidencia del Consejo Federal Pesquero, mantuvo una reunión con el cuerpo de inspectores para comunicarles el aumento salarial que el Ministerio está en condiciones de afrontar. No es la primera reunión que tiene y en cada una de ellas lo que ha buscado el funcionario nacional es que los inspectores respondan a sus órdenes.

Esta nueva gestión ha venido, como dicen, a cambiar los usos y costumbres de la pesca, tarea difícil para la que se requiere un gran manejo político y conocimiento del sector que por el momento ningún funcionario ha demostrado tener. Hasta aquí solo han conseguido que los barcos permanezcan amarrados y que las mesas de corte generen cada vez menos producción.