07/02/2017
Queja de la industria naval por la compra de patrullas importadas

La FINA objetó la adquisición de cuatro lanchas Shaldag artilladas con armamento de guerra por casi 50 millones de dólares para mejorar el control de la frontera.

Revista Puerto - Patricia Bullrich 01

A la Ministra le gustan las bufandas nacionales y las lanchas importadas.

Por Roberto Garrone

La industria naval argentina sigue recibiendo señales contradictorias al discurso que pregonan casi en sintonía todas las autoridades del gobierno nacional, que en las reuniones que mantienen con referentes del sector, valoran su importancia para la multiplicación del empleo formal y altamente calificado.

Pero en la realidad, las decisiones que toman las autoridades van a contramano con esa idea de estimular al sector. La última tiene que ver con la decisión del Ministerio de Seguridad de importar cuatro lanchas artilladas a Israel por casi 50 millones de dólares.

La decisión de Patricia Bullrich se enmarca en cumplir el objetivo de reforzar las fronteras fluviales a través de la Prefectura. Se trata de lanchas Shaldag, equipadas con armamento de guerra como cañones de 25 y 20 mm. La Ministra viajó a Israel en enero y no solo compró las lanchas sino equipos de tecnología para vigilar la frontera por 35 millones de dólares.

La incorporación de patrullas importadas fue cuestionada por la Federación de la Industria Naval (FINA), que a través de una carta documento que también recibió el ministro de la Producción, Francisco Cabrera, reveló que por ese dinero podrían construirse 20 patrullas en gradas nacionales, sin el armamento.

El año pasado la FINA había iniciado una ronda de conversaciones con las autoridades para equipar a la Prefectura con embarcaciones livianas. Fruto de ese acuerdo la Fuerza llamó a licitación para comprar 3 lanchas a razón de 120 mil dólares cada una.

“La industria naval argentina está en condiciones de proveer las mismas lanchas con una marcada diferencia de precio, igual tecnología, calidad y tiempo de entrega, reactivando así los astilleros locales”, sostiene la nota que firma Juan Torresín, presidente de la FINA.

La asociación empresaria también sostuvo que “resulta inapropiado y desmesurado” dotar a esas lanchas con cañones de 25 mm que son considerados armamento de guerra. También se objetó que no haya transferencia de tecnología a la Argentina como se suele hacer en este tipo de contratos entre estados.

La Cámara de la Industria Naval de Mar del Plata es socio importante de la FINA y ayer, hecho público el cuestionamiento a partir de un artículo publicado en el Diario Clarín, desde acá también hubo voces que sumaron quejas y ejemplos de compras parecidas, pero a mucho mejor precio.

“Con cuatro lanchas no se puede hacer mucho en una red fluvial que tiene más de 3 mil kilómetros de extensión”, explicaba un referente sectorial. “Con los 49 millones de dólares de las Shaldag, se podrían haber adquirido 24 lanchas blindadas a Colombia, de las cuales por lo menos 20 se podían haber construido en el país”, sostuvo el industrial.

Antes que terminara 2016 el gobierno nacional le aplicó un fuerte golpe al sector naval nacional, cuando decidió autorizar la importación de remolcadores usados para darle servicio a los buques que transportan el gas natural licuado al momento del ingreso a los puertos de Escobar y Bahía Blanca.