31/05/2017
«Vamos a ir hasta la Corte Suprema si hace falta para defender nuestros derechos»

Los socios de Elevadores Mar del Plata refutan el optimismo del gobierno y el Consorcio por el futuro de los silos del puerto. “Esto no se soluciona en diez días como dijo Merlini”, señaló Alejandro Sanna. Denuncian desinterés de las autoridades por recuperar la actividad en el predio

Revista Puerto - Elevadores Mar del Plata 01
Por Roberto Garrone Fotos Diego Izquierdo

A la novela del futuro de los silos del puerto le faltaba una voz principal. La de los permisionarios del predio, Alejandro Sanna y Bárbara Torres, socios del Grupo Santa Bárbara que adquirió Elevadores Mar del Plata hace más de una década, pero que no pudo desarrollar sus planes de negocios ante la imposibilidad de garantizar un calado suficiente que permitiera el ingreso de los barcos cerealeros.

“Compramos las acciones de Elevadores Mar del Plata en 2006 y comenzamos a operar la terminal. No somos exportadores sino que prestamos servicios a exportadores. Pero al poco tiempo los barcos dejaron de entrar porque no había calado. Las últimas 30 mil toneladas de trigo de Dreyfus, que era uno de nuestros clientes, se tuvieron que llevar en 1200 camiones a Quequén”, señala Sanna, en un café con vista al mar.

El empresario no tiene problemas en dejarse fotografiar. Torres prefiere mantener el bajo perfil. Cuenta que ha sido amenazada y quiere evitar problemas. La empresaria aporta un dato sustancial.

El Artículo 44.1 del pliego de la concesión establece que en caso de no poder desarrollar la tarea principal por la cual fue concedido el predio y su infraestructura por un problema ajeno al permisionario, opera una prórroga en la vigencia del permiso por la misma cantidad de días que estuvo inoperativo.

“Esto quiere decir que tenemos derecho a quedarnos hasta 2034 porque el Estado no garantiza desde hace una década el calado suficiente de modo que puedan entrar los buques cerealeros”, amplió Torres.

Sanna reconoce que no visibilizar la posición del concesionario alimenta toda una colección de inexactitudes. El predio pertenece a la Administración General de Puertos, que se lo dio en uso a la Junta Nacional de Granos. “La concesión es del Ministerio de Economía, Obras y Servicios Públicos. Dentro de los bienes está el muelle de 250 metros. Desde hace 10 años el Consorcio recauda a los barcos por amarre y servicios en las secciones 12 y 13 y no nos reintegra el dinero. Nos intentan cobrar una tasa de 70 mil pesos por mes cuando a nuestro juicio no corresponde. Ya lo pagamos con el canon”, reveló el empresario.

En ese sentido remarcó que siempre mantuvieron relación con la Dirección de Control Agropecuario. A ellos les pidieron en 2008 la ratificación del pliego donde se establece que pueden darle cualquier uso que no interfiera con la operatoria del movimiento de granos.

“Tenemos permitido el estacionamiento de camiones que funciona como alternativa para generar algún ingreso. Por qué creés que no lo clausuraron… Las administraciones del Consorcio nos han impedido usar el predio para colocar los caños del Emisario Submarino, para desguazar barcos. Todas las alternativas fueron desestimadas. Con los camiones pudimos mejorar la seguridad del perímetro. En la casa principal, en medio de uno de los conflictos del puerto, entraron y levantaron el piso de madera, rompieron todo”, lamentó Torres.

El proyecto de Elevadores Mar del Plata no era solo de prestar servicio a los exportadores cerealeros sino que tenía que ver con la idea de producir e industrializar alimentos para la exportación, con el financiamiento de un grupo inversor externo que confió en Santa Bárbara para llevarlo a cabo.

“Creo que pocos saben o nadie dice que el canon está pago por la totalidad del período. En su momento fueron 5 millones de dólares”, revela Sanna. Salvo con Fares, que en principio recibió con beneplácito el desarrollo que tenían previsto hacer, con el resto de las autoridades portuarias no han tenido contacto.

“Dell’Olio, Machinandiarena, Hidalgo… hemos tenido que enviar cartas documento para solicitar audiencia, pero jamás nos han recibido. Somos un actor principal en el desarrollo portuario pero para ellos no existimos”, lamentó Torres.

Los empresarios confirman que se reunieron con Martín Merlini, Marcelo Lobbosco y Ricardo Negri. “La respuesta que me dio Lobbosco fue que no iban a dragar para granos”, cuenta Sanna. Señalan que en estas condiciones que tiene el puerto pueden entrar barcos de hasta 8 mil toneladas, que no es rentable para ningún exportador. “Necesitamos un calado de 32 pies para que puedan entrar buques de 220 metros y poder cargar 30 mil toneladas”, amplió.

Elevadores Mar del Plata no se resigna a que la ciudad deje de ser un puerto cerealero, aunque aclaran que no es condicionante para el proyecto de inversión. Dicen que los silos están bien, hay que hacerles mejoras, cambiarles el circuito eléctrico a los elevadores porque se robaron todos los cables de cobre. Son 30 silos con una capacidad de 890 toneladas cada uno, salvo uno que tuvo un problema y se debió colocar un encofrado de hormigón por dentro y almacena 690 toneladas.

“Hoy toda la región podría sacar la carga por acá. Ofrecemos diferencias con Quequén, se puede seleccionar por tipo de cereal y hasta cargar en contenedores secos. Podríamos tener una frecuencia de dos barcos de 30 mil toneladas por semana. Pero hay que dragar a 32 pies”, insiste Torres.

A Sanna no lo asusta el rumor de la demolición. “Señores, si quieren demoler los silos, podemos discutirlo. Pero nos desconocen absolutamente. Hasta ahora no hemos iniciado ninguna acción legal. Siempre hemos ido por las buenas. Nos queremos poner de acuerdo para ponerlo en marcha”, completa.

Torres confiesa que se enteraron por los medios que habían rescindido el contrato. “Nunca hemos tomado vista del expediente ni hemos sido notificados de ninguna de las decisiones que tomaron la Nación y la Provincia. Pero así como hemos iniciado la vía judicial por el pedido de la Provincia a fines del año pasado para que entreguemos el muelle, en la justicia contencioso administrativa, lo haremos en este caso para defender nuestros intereses”, anticipó.

Torres muestra el pliego, recortes periodísticos de 2006, la tapa de La Capital que destaca el proyecto de inversión en el predio de los silos. Lo mismo que ahora pero con otros actores. “El lobby pesquero quiere que esto desaparezca. Muchos armadores encargaron barcos grandes en Europa y no tienen otro espacio de amarre que nuestro muelle”, dice Sanna.

Los empresarios dicen que estos años han sido una pesadilla. Que tenían esperanzas en el nuevo gobierno que llegaba con la prevalencia de la seguridad jurídica para captar inversiones pero que se han sorprendido y decepcionado.

“Escuchamos a Merlini decir que en los próximos diez días habrá novedades de la restitución del predio y sorprende… No sé cómo puede decir eso… qué creen… que lo vamos a entregar y nos vamos a casa”, se pregunta Sanna.

“Se han invertido varios millones de dólares en este proyecto. Si es necesario agotaremos todas las instancias judiciales para defender nuestros derechos y los de nuestros inversores. No se arregla en diez días. Pueden pasar diez años más…Vos quisiste hablar conmigo y en cinco minutos arreglamos este encuentro. Somos dos socios… acá estamos… No es difícil, pero es evidente que nos quieren sacar del medio”, concluyeron.