Mar del Plata, domingo 24 de junio de 2018
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04/09/2017
Familiares del San Antonino tuvieron acceso a la causa

A un año del hundimiento del barco de la flota artesanal marplatense que dejó tres tripulantes muertos y otros tres desaparecidos, marcharon frente al Juzgado Federal. Un Secretario les dio parte de las pruebas. La balsa no estaba vencida pero al ser peritada tampoco se abrió correctamente.

Por Roberto Garrone Fotos de archivo

El viernes pasado se cumplió un año del naufragio del buque San Antonino a 10 millas del Faro de Punta Mogotes, luego de navegar dos horas en un mar calmo y un cielo estrellado desde el puerto marplatense.

Con el hundimiento del barco de casco de madera perdieron la vida Carlos Campos, Sergio Juárez y Gonzalo Godoy. Todavía siguen desaparecidos  Alejandro Ricardenez, el engrasador Pablo Pardo y el patrón, Claudio Zerboni.

El juez Federal Santiago Inchausti lleva la causa en la que el fiscal Nicolas Czizik investiga los motivos del naufragio, por qué la balsa salvavidas no se abrió y por qué tardó tanto Prefectura en llegar al lugar del hundimiento.

De acuerdo al testimonio de los tripulantes de la lancha Madonna di Giardino, que fue la primera en llegar –había salido un rato antes a zona de pesca y operaba a la pareja con el San Antonino–, “se murieron de frío”.

Parte de los testimonios y otras pruebas y pericias realizadas por la Armada por indicación del representante fiscal, fueron entregados a los familiares de las víctimas que marcharon a la sede del juzgado, para reclamar por la celeridad de la causa.

De acuerdo al testimonio de Ángel Pardo, hermano de Pablo, ni el Juez ni el Fiscal recibieron a los familiares de Godoy, Ricardenez, Zerboni y Campos. “Bajó un Secretario y le entregó parte de la causa a un familiar de Campos porque es la única que esta presentada como querellante; yo no tengo plata para contratar un abogado”, dijo Pardo, quien acudió con su señora y su madre a la marcha.

Es curioso porque de acuerdo a lo que señaló el fiscal a REVISTA PUERTO, la única querellante es María Sol Toledo, que es viuda de Gonzalo Godoy, el sexto tripulante del barco de madera, que no figuraba en el libro de embarque. Ante la evidencia irrefutable de su cuerpo entre los restos del San Antonino, Prefectura no tuvo más remedio que reconocer la falencia en los controles.

Lo más sustancioso que tiene hasta ahora la causa es el informe pericial de la Armada sobre la balsa salvavidas. La fecha de vencimiento del artefacto era el 24 de septiembre. Cuando se hizo la pericia –el fiscal reconoce que no participó– este verano, la balsa se abrió de manera deficiente.

En su informe, peritos de la Armada habrían dejado en evidencia que la balsa no se abrió tampoco cuando se intentó hacerlo manualmente y los chalecos salvavidas estaban ubicados en zonas de difícil acceso para la tripulación, debajo de un lastre. Eso explicaría que ninguno de los cuerpos rescatados tuviese su chaleco puesto.

La mayoría de los familiares no pudo tomar vista de la causa hasta ahora, cuando se hizo la movilización. La causa no está bajo secreto del sumario pero el hermano de Pardo intentó que un abogado amigo tomara vista y tuvo que hacer un planteo al Colegio de Abogados.

“La causa esta caratulada ‘Averiguación de delito’ pero creo que están en condiciones de tomar declaración a quienes están imputados, los armadores por lo menos”, dijo Julio Oronó, el abogado amigo de Ángel Pardo, que vio el expediente. El Juez hasta ahora les prohibió salir del país a José Di Iorio y Alfredo Solimeno, los armadores del San Antonino.

“Por lo que me contaron ahora familiares, ninguno cobró nada, ni indemnización ni tampoco el seguro”, remarcó el hermano del engrasador, quien anticipó que le pedirán al Fiscal un cambio de carátula.

“Creemos que en el naufragio del San Antonino hubo una asociación ilícita entre la empresa armadora y Prefectura”, sostuvo Pardo.

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