Mar del Plata, miércoles 19 de septiembre de 2018
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10/10/2017

“El Gallego quiso llegar al Golfo pero el barco no se la bancó”

Lucas Trillo, uno de los dos sobrevivientes del buque Repunte, aportó datos esclarecedores sobre el hundimiento. Brindó detalles de cómo se fueron encadenando los hechos luego de que el capitán decidiera navegar hacia el Golfo San Jorge para guarecerse.

Revista Puerto - Lucas Trillo - Repunte

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“El Gallego quiso llegar al Golfo pero el barco no se la bancó”

En una entrevista radial otorgada al periodista Andrés Cosmai en LU9, el sobreviviente del naufragio del Repunte, Lucas Trillo, brindó detalles esclarecedores sobre cómo sucedieron los hechos el fatídico 17 de junio, cuando se hundió el buque. Contó todo lo que le había dicho al juez Lleral. Si bien considera que una mejor opción antes que navegar hubiera sido capear el temporal, sostiene que el capitán Gustavo Sánchez creyó que el barco le respondería para llegar a guarecerse en el Golfo San Jorge antes de que los vientos aumentaran su magnitud. Pero el barco no soportó las 12 horas de temporal que vivieron desde que levantaron el equipo de pesca hasta que naufragó. Como nada importa más que su declaración para tratar de entender por qué los barcos se hunden, hemos trascripto sus respuestas ajustándonos al sentido de cada una de sus palabras:

Nosotros estábamos muy cerca del Golfo y queríamos entrar porque así teníamos más reparo y no pudimos porque no aguantó más el barco. Estábamos a dos horas de entrar al Golfo. Las olas pegaron a estribor, sobre el lado derecho, durante toda la noche; bajamos máquina aproximadamente a las 7 de la mañana. Yo me levanté a las 8 menos cuarto cuando sentí que había agua dentro del comedor, después se despertó Julio (Guaymas) y ahí empezó todo el despelote.

Hubo un momento que fue como un martilleo de olas, fue terrible, fueron como cinco o seis olas consecutivas y ya teníamos menos máquina, íbamos más despacio pero el golpe era constante. Yo estaba con Ricardo Homs en la cocina y una de las chapas se hundió por el golpe y empezó a entrar cada vez más agua, como que se descosió… no sé porque no lo vi… pero el barco se empezó a hundir hacia estribor y salimos todos para el puente.

Creo que se descosió una chapa por la banda de estribor, por donde siempre nos estuvo golpeando el viento. Nosotros nos hundimos porque se hizo un rumbo en el casco. Nos hundimos porque el temporal nos cagó a palos y se rompió el casco, llegó un momento en el que no aguantó más, era un temporal muy grande.

En la banda de estribor donde se produce el golpe no había ninguna chapa superpuesta, las chapas superpuestas que denuncian las familias estaban en la otra banda, en la de babor; pero por ahí no entro agua porque el viento siempre vino de estribor.

Ya se sabía que había chapas superpuestas, hay fotos. Cuando nosotros vamos a salir al agua sabemos las condiciones en la que está el barco, nosotros no salimos en un barco en el que nos íbamos a morir, vamos a trabajar, el barco estaba en óptimas condiciones.  Es habitual que los barcos tengan chapas superpuestas, no es lo que corresponde pero es lo habitual.

Lucas Trillo reconoce que el barco tenía chapas superpuestas pero al ser algo habitual, como el mismo dice, considera que el barco estaba en óptimas condiciones. A la hora de describir cómo actuó la tripulación también hace declaraciones reveladoras sobre la falta de preparación que tienen los marineros para enfrentarse a una situación de crisis:

Arriba estaban el Gallego Sánchez, el capitán, tratando de ponerlo a proa; pero ya no tenía el dominio del barco, él lo quería acomodar pero el barco ya no le respondía. Hasta lo último trató de acomodarlo.

Las órdenes para dejar el buque no llegaban y Fabián Paganini y yo abrimos la puerta, atrás mío subió Samite porque él se acordaba las maniobras de balsas porque había hecho el curso hacía poco.

La orden de dejar el barco llegó a último momento. Él empezó a pedir may day por radio al María Liliana. Yo le pido un cuchillo y me lo pasa Arias, el primer oficial, haciendo una cadena, entonces cortamos todos los cabos de seguridad que tenía la balsa y esperamos la orden de abandono, como no venía cortamos la cinta y  justo nos dan la orden. Para eso ya teníamos la balsa en el agua pero cuando empezamos a cortar con Samite la cinta se enreda la balsa en los vientos del tangón y eso apretó la balsa, por eso quedó colgada.

Después los muchachos subieron la balsa y la trataron de desenredar, mientras otro muchacho intentaba subir a otros compañeros, hasta que el barco se hundió y nos tuvimos que tirar todos al agua. Después en el agua cada uno hizo lo que pudo. Vi cosas que no fueron muy agradables y no son gratas recordarlas, que no voy a contar. Los últimos en irse del barco fueron el capitán y el jefe de máquinas.

Yo me tiré al agua junto con Samite y yo no tenía chaleco, me fui a desatar la balsa y la balsa me hundió, casi me ahogo, hasta que en un momento me agarro de Julio (Guaymas) que tenía chaleco, recuperé aire, vi un aro y me fui nadando hasta el aro salvavidas, al rato encontré una tabla y con eso estuve todo el tiempo nadando.

El Gallego abandonó porque nosotros le gritábamos, vamos Gallego, ya está, lo tenés perdido. Se tiró al agua con el chaleco, él llegó a ponérselo, igual que el jefe de máquinas… El viejo se pudo tirar al agua con el chaleco…

En minutos el barco se hundió y la balsa se fue para abajo porque quedó enganchada; pero después zafó y quedó a flote. Lo único que se había roto de la balsa había sido el techo, la flotabilidad estaba perfecta. Traté de nadar a la balsa, igual que los muchachos, pero con el viento que teníamos… no nos dejaba avanzar, no llegaba nunca.

El barco ya estaba hundido y quedó la proa arriba un rato largo, hasta que después se terminó de hundir. Estábamos todos juntos en el agua y al rato nos habíamos esparcido todos, a mí me encontraron solo, después de un rato a mis compañeros no los pude ver más. Vi a lo lejos a dos muchachos que estaban arriba de una tabla, uno creo que era Arias y el otro el Gallego, tratando de llegar a la balsa; pero lamentablemente ninguno pudo sobrevivir.

La idea del capitán era llegar lo antes posible a resguardo del Golfo porque el temporal cada vez se ponía más fuerte, pero no llegamos. La otra era capear hasta que se terminara el temporal. Yo al Gallego lo conocía muy bien, era el que más había navegado con él, tenía mucha experiencia, tenía cierta amistad, yo no lo acuso porque fue un accidente, todos somos humanos y cometemos errores. Él pensó que íbamos a llegar pero el barco no se la bancó.

“En el langositino a fresco se trabaja  a terminar”

Las condiciones de trabajo en este tipo de barcos también quedaron expuestas en el relato de Trillo. Cuenta que eran pocos los que llevaban chaleco porque varios estaban durmiendo; y ante la sorpresa del periodista, que no podía entender cómo alguien podía conciliar el sueño en un temporal de esas características, el sobreviviente explica:

Es cansador el laburo del langostino, te mata… Estaban realmente cansados, yo me desperté porque sí. Es muy agotador ese laburo. Son doce, trece horas de trabajar sin siquiera almorzar, cuando trabajás en el langostino a fresco. El langostino se labura así, a terminar.

El agradecimiento al capitán del María Liliana

Lucas está vivo gracias a la valentía y a la pericia del capitán Rodolfo Muñoz, que acudió en ayuda luego que su colega le pidiera auxilio. Otro gran mérito de la nota realizada por Andrés Cosmai fue poner en comunicación directa al capitán del María Liliana con Trillo, con quien nunca había hablado.

Cuenta Trillo que cuando aparece el barco, empezó a nadar con la tabla y le tiran una soga; que se desvaneció y ya no recordó nada, pero que le cuentan sus amigos del María Liliana que tenía la soga en el cuello, entonces se tira un chico (Marcelo Berestain) y se la ata a la cintura, salvando así su vida.

Cuando habla con Muñoz le agradece la valentía, le agradece haberlo buscado incluso luego de que se le escapara hacia otro lado del barco. El capitán, con grandeza, solo dice que no hay nada que agradecer, que “es lo que hay que hacer en estos casos, si no nos cuidamos entre nosotros no nos cuida nadie”.

Luego, por pedio del periodista, Muñoz da su punto de vista acerca de cómo habría actuado él en la misma situación. “Navegar en el temporal hasta ir a resguardo o capearlo depende del buque, no es lo mismo mi buque que el Repunte. Con mi buque iba tranquilo, no tenía problema, a veces es preferible perder diez horas pero llegar con vida a puerto y no arriesgarse a un error que después le cuesta la vida a todos. Me hubiera quedado capeando”.

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    Lo anunció la hermana de quien fuera el capitán del Repunte, Gustavo Sánchez, luego de que se conociera que los sobrevivientes Julio Guaymas y Lucas Trillo lo habían señalado como único responsable del hundimiento en la declaración ampliatoria. Creen que “están dando la versión de la empresa”.

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