Mar del Plata, domingo 24 de junio de 2018
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27/10/2017
En SPI Astilleros despiden obreros a pesar de recibir subsidios

La empresa de Horacio Tettamanti recibe incentivos fiscales por producir bienes de capital con el compromiso de no modificar la planta de personal. En los últimos dos años despidió a ocho trabajadores.

Tiempos felices de Tettamanti como funcionario y proveedor del Estado.

Por Roberto Garrone Fotos de archivo

SPI Astilleros, como productora de bienes de capital, forma parte del registro de empresas fabricantes comprendidas en el Anexo I de la Resolución 8/2001 del Ministerio de Economía y sus modificaciones complementarias.

Pertenecer al Registro tiene sus beneficios. El reintegro del 14% de la facturación de dichos bienes producidos, una vez descontados los insumos importados. La devolución se realiza en bonos que sirven para el pago de impuestos nacionales, según lo dispone el Decreto 379/2001.

No es un beneficio por reparaciones navales, la especialidad de SPI fundamentalmente en sus diques flotantes del puerto marplatense y el varadero en Caleta Paula, sino por construcciones nuevas, como el remolcador y las barcazas.

Para recibir este beneficio, SPI firma todos los años, con el aval del Sindicato Argentino de Obreros Navales (SAON), una declaración jurada en que se compromete ante las autoridades de la Dirección de Aplicación de Política Industrial a no despedir personal.

En ese compromiso la empresa garantiza “no producir despidos de personal ni modificación de su plantilla laboral, ni suspensiones sin goce de haberes durante los períodos anuales en los cuales se ha solicitado el incentivo fiscal del Régimen de referencia, asumiendo el compromiso que no se aplicarán tales despidos o suspensiones a partir de esta solicitud y durante un año”, refleja la Declaración Jurada.

Hasta 2012 ese compromiso coincidía con lo que ocurría en las gradas. Desde Mar del Plata los representantes del SAON habían logrado incorporar a varios obreros tercerizados a la planta efectiva y cortar con arreglos espurios que afectaban al resto de los trabajadores en sus prestaciones médicas.

Por ejemplo dejaron sin efecto el Acta Acuerdo de 2003, firmado por Héctor Véliz en su carácter de representante de la Obra Social del Personal Naval (OSPENA) con Ángel Gómez, presidente de la Cooperativa de Trabajo “Navalmet 20 de Abril Ltda”.

Gómez en aquel tiempo, además de presidir la cooperativa, era Secretario de Actas de la Comisión Directiva del SAON. Navalmet ofrecía mano de obra a SPI Astilleros. El acuerdo establecía que OSPENA le brindaba cobertura médica a los socios y su grupo familiar. Y algo más. La obra social le brindaba cobertura médica en caso de que estos sufrieran accidentes dentro de SPI.

Gómez hoy es el secretario Gremial del sindicato y Horacio Tettamanti un ex funcionario del gobierno kirchnerista, cuya gestión está siendo observada por la justicia federal.

Tettamanti asume como subsecretario de Puertos y Vías Navegables de la Nación a mediados de 2012. Si bien hay quienes observan la incompatibilidad de ser funcionario y recibir los beneficios del régimen de subsidios, otros tienen ejemplos más claros en la confrontación de intereses que entraron en juego con la designación del ingeniero naval.

Se refieren a las órdenes de reparaciones que recibió el astillero en esos años de embarcaciones del mismísimo Estado, como los barcos de la Armada y los buques de investigación pesquera del INIDEP, cuyos presupuestos superaban holgadamente lo que podrían haber presentado en la competencia.

Ese 2012 seguramente sea inolvidable para el exfuncionario. Su llegada al gobierno coincidió con cambios en el Sindicato. A fines de ese año el SAON en Mar del Plata se partió en dos. Se alejó Walter Castro, hasta entonces secretario Gremial, por discrepancias irreconciliables con la conducción de Cayo Ayala y Juan Speroni, quienes no podían justificar algunos números que aparecían en el balance 2011.

Con mejores interlocutores, el astillero convalidó sin problemas esa Declaración Jurada que todos los años presenta ante las autoridades para seguir recibiendo el beneficio del incentivo fiscal.

Pedro Pineda y Gastón Delacroix son los últimos trabajadores despedidos por SPI en lo que va del segundo semestre del año y motivo suficiente como para que la empresa de Tettamanti se quede sin el beneficio.

Las protestas del SAON para revertir estas decisiones todavía se aguardan en inmediaciones de la Escollera Norte. “Es irreversible”, dicen que mandó a decir Speroni cuando Delacroix pidió que lo acompañen en su plan de lucha para ser reincorporado.

Pero no son los únicos despedidos. En los últimos meses perdieron su trabajo Franco Carriño, Augusto Cabral, Mariano Petroff y Gonzalo Samulat. Antes SPI despidió a Marcos López y Lucas Di Pietro en 2016.

Con estos antecedentes SPI ni siquiera debería haber presentado la Declaración Jurada del año pasado, aunque dada la estrecha relación que mantiene con la conducción del SAON, nadie se sorprendería de que se lo hayan avalado.

El año pasado SPI bautizó al “Querandí” en el Yacht Club de Puerto Madero. Se trata de un remolcador de casi 30 metros de eslora, 60 toneladas de capacidad de tiro y 5200 HP de potencia.

Fuentes consultadas del Ministerio de la Producción confiaron al cierre de esta edición que en la Subsecretaría de Industria habían comenzado a revisar papeles.

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