Mar del Plata, domingo 24 de junio de 2018
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12/10/2017
La estiba de Rawson concentrada en pocas manos

Un grupo ligado al poder maneja el muelle a discreción en sintonía con sectores sindicales. Aplicarían prácticas para asfixiar económicamente a empresas competidoras para luego intentar quedárselas. El oligopolio impone precios y Puerto Rawson es el más caro del país para descargar langostino.

Por Nelson Saldivia

Mientras en los diferentes puertos del país el gobierno nacional impulsa una decidida política de desmonopolización de la estiba para abaratar los costos portuarios, en Chubut la concentración del negocio se verifica en Puerto Madryn, Rawson, Camarones y Comodoro Rivadavia.

Los nombres se repiten y las prácticas de “asfixiar” para luego “alquilar o comprar empresas”, y que la actividad quede en un puñado de manos, ya es un secreto a voces en los puertos chubutenses. Y nada de ello sería posible sin un guiño del poder político local.

Con los dedos de una mano

En el puerto capitalino las empresas de servicios son Estibaje Suarmo, RV, Aravales, Scarico SRL, Estibaje Rawson, Estiba Puerto Mar y Gedesto.

Suarmo está integrada por Eduardo José ‘Pincho’ Lillo y Sergio Pantano, y en el muelle aseguran que también la compone Raúl Matías Cereseto. Las mismas fuentes afirman que RV, de Ricardo Vázquez, habría sido comprada en parte por Alejandro Suárez, cuñado de “Tato” Cereseto. En el ámbito portuario se menciona que la empresa Scarico SRL también pertenecería al tándem Cereseto-Pantano, pero fue arrendada o tiene como cara visible a Ezequiel Jaroslavsky. El “grupo” Pantano-Cereseto también controla otras empresas como Vericello y Stivaggio, dos sociedades que tienen como objeto los rubros pesca, descarga y explotación de recursos de mar.

En tanto, las restantes empresas de servicios son Estiba Puerto Mar de Javier Da Silva en la que antes trabajaba Jaroslavsky; por otro lado, Estibaje Rawson la integran Hugo Omar González y Mateo Mariscal. Finalmente, la empresa Aravales SRL pertenece al empresario Oscar Aravales y Gedesto SA es de Patricia Farías y su hijo Pablo Damián Aguilar.

El brazo sindical

La mano de obra de la estiba del puerto capitalino está conformada por una bolsa de trabajo que maneja el SUPA con 110 empadronados. Las empresas de servicios cuando requieren un trabajo solicitan ‘una mano’, que representa 10 obreros aproximadamente, a lo que deben sumar (por presión sindical) un delegado en la liquidación en la mejor ‘mano’ que hiciera cada empresa. Esos trabajadores van rotando, y desempeñan tareas a las diferentes empresas de servicios que piden mano de obra a la bolsa de trabajo.

Operadores

En tren de monopolizar progresivamente la actividad de la estiba, fuentes confiables coinciden en señalar que “Cereseto, Pantano y Gustavo González controlan, digitan y presionan para que la mayor cantidad de barcos trabajen con ellos. Lo hacen en connivencia con algunos delegados o referentes del SUPA que desde las sombras aconsejan a las armadoras a contratar a determinadas empresas en detrimento de otras, y hasta les niegan ceder mano de obra para que todo el trabajo lo hagan tres empresas”, revelaron a REVISTA PUERTO.

González además de controlar al menos cuatro barcos, con permisos artesanales y de VACOPA, a través de un clan familiar, oficia de broker en la banquina y decide a qué plantas aprovisionar con materia prima a medida que ingresan los buques para la descarga. El negocio del transporte, la logística, el hielo para los barcos y la comercialización a las plantas conforma un combo bien atado.

Respaldo de peso

La concentración del manejo de la estiba del fresco con los mismos actores se repite en la descarga de cajoneros en Madryn, Rawson y Camarones; y hay quienes atribuyen el hecho de que estas prácticas no tengan un freno, a los vínculos que tienen con Pablo Das Neves, hijo del gobernador de Chubut, especie que todos desmentirán, al menos en público. El mismo grupo (Cereseto, Pantano, González) también tendrían la “exclusividad” para descargar los barcos amarillos alquilados por Red Chamber, y la norteamericana hasta tendría que entregar ‘un 20’ de la captura.

En el muelle admiten y reconocen que esto pasa, pero no todos se animan a hacerlo público, dicen que por temor a represalias.

Un caso testigo

En la banquina no dudan en sostener que no dejan trabajar a los más chicos y les arrebatan clientes de común acuerdo con algunos actores ligados al SUPA. Afirman que el gremio, por ejemplo, no le da “mano de obra” a la empresa Gedesto (una pyme familiar de gente de Rawson y una de las empresas más viejas del sector), y redirecciona las descargas al selecto grupo de empresas de estibaje. Esa doble tenaza tiene como objetivo asfixiar financiera y económicamente a las prestadoras de servicios. Posteriormente, provocado el ahogo, aparecen los operadores ofreciendo comprar la empresa o quedarse con el control de las mismas, y así consolidar el monopolio. Esto le estaría justamente ocurriendo a Gedesto, una empresa familiar que se resiste a las presiones de los capangas de la estiba de Rawson.

Ante el conflicto se presentaron ante la Secretaría de Trabajo, pero el SUPA no concurrió a las audiencias, ni tampoco la autoridad laboral dictó una conciliación. Los conocedores del paño aseguran que nada de esto sería posible sin protección política. Este sería un caso testigo de cómo dos o tres empresarios con protección política y connivencia sindical intentan fundir a una PyME local para luego intentar comprarla.

Desmonopolización

Contrariamente a lo que ocurre en estos muelles, a nivel nacional, el gobierno impulsó una fuerte política de desmonopolización de la estiba, por ejemplo en el puerto de Rosario, exigiendo la apertura a más empresas que permitan mejorar la competitividad de los precios.

En Rawson, esa concentración también distorsiona los precios. Descargar cada cajón de langostino fresco cuesta 71 pesos, el valor más alto de los puertos del país; de los cuales, el costo real de la mano de obra es menor a la mitad.

A nivel nacional, el gobierno expresó la firme voluntad de reducir los costos portuarios a través de mercados transparentes de estiba que auto regulen sus tarifas. Sostienen que una mayor apertura a la competencia en los servicios de estiba generará mejoras en las condiciones de contratación. Eso en Rawson no ocurre.

En otro orden, vale recordar que desde el Ministerio de Transportes de la Nación que conduce Guillermo Dietrich, de quien depende la Subsecretaría de Puertos, insisten en que irán contra las mafias enquistadas en los puertos; aseguran que los costos portuarios mejoraron donde desarticularon los manejos que tenía “El Caballo” Suárez, y ahora fueron a fondo con la estiba en Rosario. Habrá que ver si ponen la lupa por debajo del Paralelo 42°.

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