Mar del Plata, miércoles 21 de febrero de 2018
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28/11/2017
“Vamos a pedir la prisión efectiva de los armadores del San Antonino”

Familiares de Pablo Pardo, engrasador del San Antonino, anticiparon que pedirán el cambio de carátula por la de “Homicidio”. Solicitaron una medida cautelar por la cesión del permiso de pesca que autorizó el CFP.

Por Roberto Garrone Fotos de Gabriel Bulacio

Ángel y Miguel Pardo, hermano y padre de Pablo, el engrasador del San Antonino desaparecido tras el naufragio del buque en la madrugada del 1 de septiembre del año pasado, pedirán el cambio de carátula en la causa que investiga el Juzgado Federal Nº 1 de Mar del Plata.

A casi 14 meses del hundimiento en el que perdieron la vida Carlos Campos, Sergio Juárez y Gonzalo Godoy y permanecen como desaparecidos Alejandro Ricardénez, el patrón Claudio Zerboni y el propio Pardo, hasta ahora la causa que investiga el juez Santiago Inchausti es por “Averiguación de naufragio”.

“Hay elementos suficientes para que sea considerada homicidio; creemos que acá hubo una asociación ilícita entre los armadores, José Di Iorio junto con Alfredo Solimeno y la Prefectura Naval Argentina que provocó el hundimiento del buque”, sostiene el hermano del engresador ante REVISTA PUERTO.

“Vamos a pedir la prisión efectiva de los dueños del San Antonino. Si la ley funciona en este país tienen que ir presos y Campanini (Prefecto Jefe de Prefectura Mar del Plata) debería ser degradado porque es responsable de controlar que el libro de embarque coincida con lo que sucedía a bordo”, dice Miguel Pardo, quien por primera vez toma contacto con el reclamo de justicia que viene sosteniendo la familia.

“Esta barba es por el duelo de Pablo… no voy a descansar hasta que paguen por lo que hicieron”, dice el padre del engrasador, a quien acompaña María Elena Máscolo, tía de Pablo, y frecuente acompañante de la lucha de los familiares del Repunte.

“Lo primero que dijo Prefectura fue que mi hijo le había dado la libreta de embarque a Godoy. Quisieron hacer creer eso… ellos son responsables por lo que pasó. Y demoraron el rescate porque no tenía tripulación ninguna de sus embarcaciones de auxilio. Después quisieron que el barco Madonna Di Giardini les entregue los cuerpos y la balsa. Por suerte no lo hicieron”, dice Miguel.

Entre las medidas ordenadas por el fiscal Nicolás Czizik para aportar datos que permitan esclarecer el hecho figuran una serie de allanamientos a la Prefectura y las grabaciones de las llamadas entre los patrones del San Antonino y la Madona Di Giardini, los armadores y la Prefectura.

“Sabemos que el que primero vio al San Antonino fue un barco factoría. Pasó cerca y advirtió que ya venía con problemas. Pero el capitán siguió de largo y luego no regresó cuando el patrón pidió auxilio”, revela el padre del engrasador.

Ángel viene de reunirse con la abogada Silvia Martínez, quien representa a los querellantes en la causa: Verónica Ricardénez, hermana de Alejandro, Ana María Zdrowski, la madre de Pardo y Lucrecia Correa, de la familia Campos.

“Presentó una medida cautelar por la cesión del permiso de pesca del San Antonino. Los armadores están inhibidos… pedimos que se revoque la medida del Consejo Federal Pequero”, dijo Ángel, que el próximo lunes se reúne con el Fiscal para pedirle más explicaciones. “Hasta que no pague pedimos que no disponga de ese permiso”, agrega el hermano.

Miguel cuenta detalles de la pericia que la Armada hizo sobre la balsa, la cual no se abrió tras el naufragio y apareció flotando en el mar. “Si bien no estaba vencida sí estaba inoperable. Cuando se abrió en la prueba que hicieron, lo hizo de manera deficiente. Por eso también creemos que es responsabilidad de Nautiq, el proveedor de la balsa”.

La familia Pardo se esperanza en que en las próximas semanas finalice la etapa de instrucción, y con todos los elementos de prueba colectados, el Fiscal Federal pueda solicitar el procesamiento de los armadores y de Campanini, como autoridad responsable de Prefectura.

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El encargado de llevarlo a cabo fue el SOMU. Algo que debería ser habitual se convierte en noticia cuando después de décadas se realiza por primera vez. La impericia de las tripulaciones para actuar en una emergencia se puso de relieve tras el trágico naufragio del Repunte.

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