Mar del Plata, martes 22 de mayo de 2018
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18/12/2017
A seis meses del Repunte, familiares marcharon pidiendo justicia

Bajo una lluvia pertinaz este sábado se movilizaron desde el monumento a los Pescadores hasta la banquina chica del puerto. Carta de hijos de tripulantes y la representación de una Justicia desbalanceada.

Por Roberto Garrone Fotos Diego Izquierdo

Mónica Pari personifica una Justicia desbalanceada y es la atracción principal en esta nueva marcha que los familiares de los tripulantes fallecidos del Repunte, realizaron el sábado repitiendo el itinerario por las calles del puerto: desde el monumento a los Pescadores a la banquina chica, con escala en Prefectura para la catarsis colectiva.

La actriz marplatense marcha aferrada a la bandera argentina donde están estampados los nombres y los rostros de las víctimas del pesquero de Ostramar. La balanza esta desequilibrada. El mensaje es claro: pesa más el dinero que la vida de los trabajadores simbolizada por una imagen del Repunte.

A seis meses del naufragio, la movilización que a  las pocas horas  del hundimiento generó una marcha multitudinaria, hoy es apenas un retazo de aquella pero nadie se amilana. Pelear contra el paso del tiempo, contra el olvido, es otro desafío al que están dispuestos a presentarle batalla.

Antes de comenzar, contenidos bajo la figura de piedra colosal que simboliza a los pescadores, los hijos de los tripulantes leyeron una carta abierta en la que resumieron cómo es sobrevivir después de aquel 17 de junio, “un cachetazo para todos nosotros, un golpe terrible”, dijeron.

En la carta contaron las expectativas de sus padres por el inminente viaje al sur para participar de la zafra del langostino, de los sueños de cada uno por salir adelante que esperaban cumplirse.

Las primeras noticias imprecisas, que el barco se había hundido, que todos estaban en la balsa, que estaban todos bien, a salvo. “Pero los llamados a Prefectura decían lo contrario, nadie sabe de algún barco que se había hundido, empieza a crecer la incertidumbre de qué pasó… estuvimos más de tres horas a la espera de noticias sobre nuestros papás”, dice un fragmento del texto.

“Llega Campanini y nos cuenta una historia, porque sí… así lo dijo, sin filtro ni moral, que llegaron y la balsa estaba vacía, no hay sobrevivientes fueron sus palabras. Se escucharon gritos, gritos de dolor, llantos, rabia y desentendidos. Llegaron tarde, muy tarde”, contaron los hijos antes de marchar.

La marcha fue minúscula pero conservó la dignidad en la fe de esas mujeres, madres, esposas, hijas, tías y demás familiares de los tripulantes fallecidos y desaparecidos, que además de un dolor insoportable tienen ganas que las cosas cambien y el Repunte sea el último.

“Queremos desnaturalizar que los barcos se hunden porque sí, el mito del mal tiempo o la falla humana. Acá están pasando muchas más cosas y es el entramado de corrupción el que insiste en estas dos explicaciones porque si ya sabemos las causas para qué vamos a investigar”, subrayó Gabriela Sánchez, hermana del capitán del buque naufragado.

“Nosotros decimos todo lo contrario, investiguemos, sepamos de verdad que paso y así vamos a poder prevenir y salvar vidas”, remarcó la vocera de este grupo que no le teme a las tormentas.

Recuerdo que un día, por otra marcha que también tenía pronóstico desfavorable, le consulté a Gabriela si se suspendía por mal tiempo. “Ellos trabajaban en cualquier condición climática. Con viento, frío y lluvia. Nosotros marchamos igual”, reveló aquella oportunidad.

Desde esa vez ya no pregunto más. Y el sábado se marchó  bajo una lluvia que por momentos fue muy intensa, y acompañó cada paso en que pidieron justicia y que cambie la carátula de la causa. Que de averiguación de las causas del naufragio pase a estrago doloso.

También volvieron a insistir con el reflotamiento del buque, hecho que técnicamente es posible. De esta forma, sostienen, podrían avanzar en conocer las verdaderas causas del hundimiento.

“Pasaron seis meses de aquel día y es la misma angustia, incertidumbre, el mismo dolor. Los sentimos presentes, pero no es lo mismo, nos preguntamos por qué ellos. Nos cuesta todo, imagínense que extrañamos hasta sus retos”.

“No pudimos compartir las primeras palabras y pasos de esa beba recién nacida, lo grande que están los más chiquitos, los 15 años de sus princesas, los egresos de los que estaban terminando el cole, la garra que le pusieron los más grandes para seguir adelante que, por más que no sean papás, tuvieron que seguir…”

“Tratamos de aferrarnos a los buenos momentos… y nuestro consuelo es que haya justicia algún día… porque te fuiste a trabajar y nunca más vas a volver de ese viaje…”

Pasaron seis meses y pasarán otros tantos. Hasta que no haya justicia los familiares del Repunte mantendrán vivo el reclamo. Llueve, truene o caigan piedras.

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