Mar del Plata, martes 22 de mayo de 2018
Revista Puerto es una publicación independiente dedicada al sector pesquero.
24/01/2018
Lo del Ministro de Trabajo no es error, es una vergüenza

En el escándalo de Jorge Triaca con Sandra Heredia, uno debe debatirse entre tres hechos graves, tratando de descifrar cuál de ellos es el peor. Maltrato, trabajo en negro y designación indebida en una seccional intervenida del SOMU, todo en una misma persona.

Por Karina Fernández

El insulto exhibe una situación condenable entre un empleador y su empleado, dada la situación de poder de uno sobre otro, pero además pone de manifiesto el siniestro juego de quien ostenta la posibilidad de dejar al más indefenso sin trabajo y sin casa, particularmente en este caso.  Por otra parte, es difícil imaginar que quien es capaz de maltratar a sus empleados de esa manera, lo ha hecho por única vez; en realidad parece ser la única vez que quedó registrado.

Además del maltrato ineludible demostrado por un audio, los videos amistosos que muestran a “Sandrita”, la que “tira el centro y cabecea”, ponen de manifiesto una explotación desmedida. La casera no solo cuidaba la quinta familiar, lavaba el auto, hacía el asado, cortaba el pasto y atendía en días de supuesto descanso a los laderos del Ministro. ¡Una genia!, según la mirada de Jorgito Triaca. Todo por un mismo sueldo, algo en contravención con el convenio laboral de los caseros.

El otro hecho gravísimo, en todos los casos pero especialmente cuando se trata del Ministro de Trabajo, es el haber mantenido durante tres años a Sandra Heredia en negro, sin aportes y mucho menos vacaciones. La registró 20 días antes de que Cambiemos tomara el mando del país y si lo hizo, ha de ser porque ganaron; de lo contrario la casera probablemente hubiera quedado atada al sistema laboral precarizado elegido hasta entonces por Triaca.

En Brasil la diputada Cristiane Brasil no pudo asumir como ministra de Trabajo del gobierno de Michel Temer porque la justicia considera que existen problemas de moralidad pública dado que no pagó obligaciones salariales de sus empleados. Aquí todo se reduce, según la mirada de los principales funcionarios de gobierno, a un tonto error que se subsana con un pedido de disculpas a medias.

Por último, debemos sopesar el hecho de que la empleada multifunciones forzadas de Triaca fuera designada por éste como Delegada Interventora del SOMU en la seccional de San Fernando. Sin ningún tipo de preparación para hacer frente a la normalización de la entidad que nuclea a los obreros marítimos, se la ubicó allí, según denuncia Heredia, para compensar el aumento de sueldo que la familia Triaca no estaba dispuesta a darle; según el propio Triaca porque era de su confianza y según los gremialistas que resultaron vencedores en las elecciones del SOMU para conseguir el triunfo de la lista elegida por la intervención (Lista 20) a como diera lugar.

Denuncias de vaciamiento del gremio

Las denuncias sobre Triaca y la intervención del SOMU nombrada por el Juez Canicoba Corral y el Ministro de Trabajo son de larga data. La Juan Ocampo, una de las agrupaciones que formó parte de la coalición que llevó a Raúl Durdos como candidato a Secretario General y que resultara vencedor, las hizo públicas en reiteradas oportunidades, hablando de vaciamiento del gremio, de nombramientos ilegales y tercerización de servicios para encubrir gastos injustificados.

En septiembre de 2017, a través de www.juventudmarítima.com esta agrupación denunció vaciamiento del gremio a través de contrataciones irregulares de personal para obras en distintas seccionales, hecho que también fue denunciado por la UOCRA de Bahía Blanca. Entonces señalaron “la implementación de la política de tierra arrasada para vaciar el patrimonio del SOMU”.

Desde Juventud Marítima  expusieron la existencia de “gastos compulsivos e innecesarios, impunidad para el manejo arbitrario e ilegal de fondos y ausencia total de control por parte de la justicia federal”.  Además informaron que se utilizaban los fondos del gremio como una caja personal “para realizar negocios sospechosos y un extraño emprendimiento propio como posible artilugio para lavar y justificar gastos personales enviado desde la sede central de Buenos Aires, sin ningún tipo de habilitación ni capacitación a realizar trabajos edilicios, por ejemplo, en la Seccional San Fernando entre otras Seccionales del país”.

En otros artículos denunciaron que los interventores trabajaron para “avalar los fraudes realizados entre la Superintendencia de Servicios de Salud y el Ministerio de Trabajo de la Nación” y que hubo eliminación de pruebas. Desde que el Ministerio de Trabajo se hizo cargo del gremio y especialmente en la última etapa, con un protagonismo excesivo que requirió la intervención de la justicia, los denunciantes de Omar Suárez comenzaron a ser perseguidos y hasta fueron borrados de las listas de afiliados con la intención de dejarlos fuera de las elecciones. A pesar de ello lograron, a partir de la unión de diferentes agrupaciones, vencer a la lista favorita de la intervención y ahora aguardan poder recibir el gremio a mediados de febrero.

La nueva conducción del SOMU indicó en reiteradas oportunidades que solicitaría una auditoría sobre el gremio y la Obra Social una vez que asumiera, para poder determinar qué ha hecho la intervención judicial. Esta evaluación será determinante para saber qué pasó durante este tiempo con los fondos del gremio. Porque si bien Omar Suárez se pudo haber enriquecido con el SOMU, no hay dudas de que dejó un gremio millonario.

Lo que el Ministerio de Trabajo no hace

Si nos enfocamos en la función del Ministerio como ente de control de las condiciones laborales de los obreros marítimos, tampoco veremos interés por revertir una situación de precariedad que debe soportar un importante número de trabajadores. Desde el 16 noviembre de 2017, a partir de la entrada en vigencia del Convenio 188 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), las delegaciones locales debían controlar las condiciones de salubridad e higiene a bordo, como así también la capacitación de los tripulantes. Al 24 de enero de 2018 no se ha llevado a cabo ni una sola inspección, según confirmaran desde la Delegación Mar del Plata del Ministerio.

Debemos recordar que la adhesión a este convenio se produjo como consecuencia de las malas condiciones denunciadas por los tripulantes en reiteradas oportunidades, a través de las redes sociales, luego del trágico hundimiento del Repunte que dejó 10 víctimas fatales. Triaca nunca mostró interés por lo ocurrido entonces y persiste intacto su desprecio por los obreros del sector.

Entre los trabajadores de tierra la situación es aún peor. En 2012 el Ministerio de Trabajo realizó un relevamiento de las condiciones laborales que dio por resultado un 67% de informalidad; de las cooperativas que operan en Mar del Plata solo seis no tenían a sus trabajadores en condiciones de fraude laboral. Desde entonces nada se ha hecho por controlar y revertir esa realidad. La situación de estos obreros es muy delicada y en los últimos años muchos han quedado en la calle sin recibir siquiera una indemnización.

No debemos dejar de lado el hecho de que la función del Ministerio de Trabajo es fiscalizar el cumplimiento “de los derechos fundamentales de los trabajadores, en especial la libertad sindical, la negociación colectiva, la igualdad en las oportunidades y de trato” y que tiene la obligación de ejercer el poder de policía especialmente en el control del empleo no registrado.

Cabe preguntarse, después de lo que el escándalo desatado con su casera dejó al descubierto, si es Triaca la persona idónea para ocupar el cargo para el que fue designado. Todo indicaría que no.

  • La primera marea de calamar activó la estiba en Mar del Plata

    Ingresó el Xin Shi Ji 95 y descarga 620 toneladas de un calamar entero tamaño S. Esta semana se esperan otros tres barcos más de Fénix, que completaron bodega en 12 días. La carga se exportará por el puerto local.

    Cerrar