Mar del Plata, domingo 24 de junio de 2018
Revista Puerto es una publicación independiente dedicada al sector pesquero.
12/03/2018
La pesca ilegal de abadejo suma otros dos barcos

Se trata del Florida Blanca de la empresa Desafío y el Malvinas Argentinas del Grupo Moscuzza. Descargaron 70 y 27 toneladas respectivamente, cuando el máximo permitido es de diez. Al mismo tiempo que se reunían con autoridades para armar la prospección iban a robar abadejo.

Valiéndose de la impunidad que le da su amistad con Mauricio Macri, Moscuzza suma otro atropello a las reglamentaciones pesqueras.

Por Karina Fernández

La semana pasada REVISTA PUERTO dio a conocer que el buque Gaucho Grande, propiedad de Eduardo “Carpincho” García, integrante de la Cámara de Buques Pesqueros de Altura, fue infraccionado por haber realizado pesca dirigida a abadejo, descargando 47 toneladas cuando el máximo permitido es de diez.  Ya entonces adelantamos que no sería el único que elegía infringir las normas a cambio del pago de una multa irrisoria. La semana pasada se confirmó que otros dos barcos, el Florida Blanca de la firma Desafío y el Malvinas Argentina del Grupo Moscuzza, utilizaban el mismo método. Desde la Subsecretaría de Pesca evalúan tomar medidas drásticas sobre los infractores, suspensión de despacho a la pesca y la imposibilidad de participar de la prospección sobre el recurso que acaba de comenza. (Ver Abadejo: los esfuerzos del Estado y el robo de los empresarios).

La pesca dirigida a abadejo está prohibida por la Resolución 3 de 2013, la cual establece claramente que los barcos no pueden traer durante los meses de enero, febrero, marzo y abril más de 10 toneladas por marea y solo si superan los 30 días de marea pueden traer un máximo de 15 toneladas. De mayo a diciembre el valor se lleva a 15 y 20 toneladas, dependiendo de la duración de la marea.

Estas medidas se tomaron ante la delicada situación del recurso y luego debieron ampliarse con vedas, dado que no mostraba signos de mejora. Según los datos que maneja el INIDEP, el abadejo se halla en estado de colapso con bajas posibilidades de recuperación, encontrándose la biomasa reproductiva en valores del 7,5% cuando el límite fue establecido en el 20%; además existe una juvenilización de la población que complica más aún su sustentabilidad (Ver Riesgo de no recuperación para el abadejo).

El año pasado se dictaron otras dos medidas de manejo que vedaron los pozos de abadejo para evitar la pesca dirigida en los lugares de mayor concentración del recurso. A partir de entonces, la Cámara de Armadores y UDIPA comenzaron a presionar para flexibilizar las medidas y tanto desde la Subsecretaría de Pesca como desde el INIDEP se propuso trabajar en forma conjunta con las cámaras empresarias (Ver El CFP aprobó prospección de abadejo).

Como resultado del trabajo conjunto y atendiendo la solicitud de los armadores, el Consejo Federal Pesquero y el INIDEP accedieron a realizar una prospección comercial en el área de mayor concentración de abadejo y el 9 de marzo fue la fecha elegida para darle inicio. Pero mientras se autorizaba destinar recursos económicos y humanos para mejorar la información sobre el recurso y, de esta forma modificar de ser posible las medidas de manejo, los empresarios se burlaban de todos pescando indiscriminada e ilegalmente abadejo.

El Florida Blanca ingresó a puerto el pasado 4 de marzo con 70 toneladas, equivalentes a unos 2.300 cajones que representan la carga completa del barco. El propietario es Oscar Sayago, otro miembro histórico de la Cámara de Armadores, que recaudará entre 2.800.000 y 3.500.000 pesos por la venta de su captura ilegal, mientras que de multa solo deberá abonar 15.000 pesos.

Este es el segundo barco de la Cámara de Armadores que en menos de 15 días ha violado la normativa vigente, ha puesto en riesgo el recurso y se ha mofado de las autoridades. Pero este comportamiento no sería exclusivo de los miembros de esta entidad, sino también de los socios de CEPA, fundada y dirigida por el funcionario Oscar Fortunato; y CAIPA, la cámara de industriales marplatenses.

El viernes pasado, el barco Malvinas Argentinas del Grupo Moscuzza, socio fundador de CEPA y CAIPA, llegó a puerto con 27 toneladas de abadejo. Esta captura representa el 75% de su bodega y evidencia que también el “amigo” del Presidente Mauricio Macri realiza pesca dirigida a pesar de estar prohibido. Por esa captura, el presidente de Aldosivi cobrará entre 1.080.000 y 1.350.000 pesos dependiendo de si la venta se hace en blanco o en negro.

Desde la Subsecretaría de Pesca han dejado ver el malestar que la conducta irresponsable de los empresarios les genera y prometen endurecer las sanciones. Las opciones que se manejaban hasta el viernes pasado eran suspender el despacho a la pesca de los barcos Gaucho Grande y Florida Blanca, a los que ahora deberá sumarse el Malvinas Argentinas; o dejarlos fuera de la prospección que acaba de comenzar.

Según trascendió, tanto el Florida Blanca como el Gaucho Grande habrían sido sancionados y se habría decidido su exclusión de la prospección; y serían reemplazados por los barcos Malvinas Argentinas y Graciela, ambos de Moscuzza. Es de suponer que luego de darse a conocer que se está habilitando a un infractor a participar de la prospección, se dé marcha atrás con la decisión de la Subsecretaría de Pesca y se busque algún reemplazante.

Desde el sector empresario ya se han escuchado algunas voces que buscan ejercer una defensa bochornosa del comportamiento de los armadores. Se trata de los mismos argumentos que se han escuchado muchas veces: que los extranjeros pescan el abadejo en la Milla 201 y ellos están limitados; que el mar está lleno de esa especie y que no pueden evitar pescarlo, con lo cual multarlos es una injusticia.

A esta altura ya deberían renovar la bibliografía. Es cierto que nuestro país padece la pesca Ilegal, No Declarada y No Reglamentada en el Atlántico Sur; pero eso de ningún modo habilita a la flota nacional a violar las normas convirtiéndose en pescadores ilegales dentro de nuestra Zona Económica Exclusiva.

Por otra parte, evitar la pesca de abadejo es una tarea que cualquier capitán puede realizar después del primer lance, suponiendo que no han ido a buscarlo, algo bastante improbable. De todas formas, si los abadejos se colaran mágicamente en la red, podría correrse de la zona, si permanece allí es porque elige hacer pesca dirigida y las bodegas completas reflejan la intención, tanto del armador como del capitán, de violar las normas y poner en riesgo un recurso que, hasta donde se sabe, corre riesgo de colapso.

Actualizar el monto de las infracciones es casi una urgencia y contemplar nuevas sanciones como la de suspensión de despacho, resulta positivo si lo que se busca es parar con las irregularidades en el Mar Argentino. Lo que resulta extraño es que no se proceda con la pesca ilegal de nacionales de la misma forma que con los extranjeros, a quienes les decomisan inmediatamente la captura. Al fin y al cabo queda claro que lo único que les importa a estos empresarios es el dinero; y dejarlos sin las sumas millonarias que representa el abadejo sería, sin dudas, el peor castigo.

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