Mar del Plata, martes 14 de agosto de 2018
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09/05/2018
Cancilleres de Argentina y Uruguay no hablaron de pesca ilegal y fueron hipócritas con Malvinas

Jorge Faurie recibió ayer a su par uruguayo, Rodolfo Nin Novoa. El comunicado del Ministerio de Relaciones Exteriores informó los temas abordados pero llamativamente la Pesca INDNR no entró en agenda y hasta se agradeció el apoyo de los vecinos en la cuestión Malvinas, cuando es sabido que son los proveedores del gobierno de ocupación en materia pesquera.

Por Karina Fernández

En la tarde de ayer el canciller Jorge Faurie recibió en el Palacio San Martín a su homólogo de la República Oriental del Uruguay, Rodolfo Nin Novoa. Ambos mantuvieron una reunión de trabajo en la que trataron los aspectos más relevantes de la agenda bilateral, informaron desde el Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto. La agenda fue realmente variada y muchos puntos tuvieron que ver con la cuestión marítima y fluvial, pero en ningún momento se abordó la Pesca Ilegal No Declarada y No Reglamentada que afecta especialmente a la Argentina fuera de la Milla 200 y que cuenta con el apoyo de los puertos uruguayos. Tampoco se refirieron a las relaciones comerciales que el vecino país mantiene con empresas de Malvinas, ni a la logística que les brinda para garantizar el desarrollo de la industria pesquera del gobierno de ocupación. Irónicamente, la Argentina agradeció el apoyo en la defensa de la soberanía.

Tras arrojarse las típicas flores de la diplomacia, los Ministros revisaron el trabajo de las comisiones binacionales en los ámbitos del Río de la Plata y del Río Uruguay, a las que les encomendaron nuevas tareas para la delimitación entre las islas Martín García y Timoteo Domínguez y la demarcación del límite lateral marítimo entre la Argentina y Uruguay de la plataforma continental más allá de las 200 millas, de conformidad con lo establecido en el Tratado del Río de la Plata.

También se mostraron interesados en avanzar sobre un Acuerdo para la lucha contra el narcotráfico y mejorar el flujo de bienes y servicios tanto a nivel bilateral como del Mercosur; acordaron en ese sentido una reunión de la Comisión Bilateral de Asuntos Comerciales en el segundo semestre de este año para resolver dificultades de acceso a los mercados de ambos países.

Casi sobre el final “reafirmaron la intención de continuar fortaleciendo la cooperación bilateral antártica, en particular en las áreas científica y logística mediante la próxima firma de un memorándum bilateral entre las instituciones antárticas de ambos países”.

Como broche de oro, Jorge Faurie le agradeció a Rodolfo Nin Novoa “el valioso apoyo del Gobierno y del Pueblo de Uruguay a los legítimos derechos de soberanía de la República Argentina sobre las Islas Malvinas, Georgias del Sur, Sandwich del Sur y los espacios marítimos circundantes”.

La declaración del Canciller argentino resulta una burla, siendo que es por todos conocida la colaboración que el Estado uruguayo brinda al gobierno de ocupación de las Islas Malvinas en el desarrollo de la industria pesquera, la mayor fuente de ingresos de los isleños. Sin ir más lejos el buque español Playa de Pesmar Uno, que opera con licencia de Malvinas, luego de ser atrapado pescando en la Zona Económica Argentina hace apenas unos meses, atracó en el puerto de Montevideo, tras ser liberado.

Este es solo un ejemplo de tantos que se han evidenciado en los últimos años. De hecho, hace poco más de un mes el periódico Penguin News publicó un artículo en el que el empresario kelper James Wallace calificaba a Uruguay como “el socio más amistoso en América del Sur”. En medio de una disputa con el Foreign Office por las licencias de pesca, el propietario de la firma Fortuna se refirió al impacto que generaría “la pérdida de una inversión de las Falklands en Uruguay” y lo consideró “un paso atrás para todo lo que se ha alcanzado entre las Falklands y Uruguay”.

Pero además de la hipocresía de los cancilleres respecto de la cuestión Malvinas, de la que sería preferible que no hablaran si lo harán de esta manera, tuvieron también un actitud complaciente y no menos bochornosa al evitar hablar sobre la Pesca Ilegal No Declarada No Reglamentada, que no fue incluida en la agenda.

Montevideo es el paraíso fiscal libre de controles para los barcos que operan en el Atlántico Sur, cuyas operaciones de logística son canalizadas a través de las agencias marítimas que administran las capturas que allí se descargan y los servicios se brindan a barcos legales e ilegales. Incluso Uruguay cuenta con una Cámara de Agencias de Buques Pesqueros Extranjeros que representa a los operadores marítimos en este campo.

Que el canciller Rodolfo Nin Novoa no hable de estos temas es lógico, porque solo podría hacer un papelón; pero que el canciller Jorge Faurie no lo haga es lamentable, porque la pesca ilegal en el Atlántico Sur genera un grave perjuicio a nuestro país poniendo en jaque la sustentabilidad de nuestros recursos marítimos y perjudica directamente a la industria pesquera nacional.

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