Mar del Plata, domingo 24 de junio de 2018
Revista Puerto es una publicación independiente dedicada al sector pesquero.
08/06/2018
Con bombos y mentiras piden la intervención del INIDEP

Mucho ruido está haciendo en Mar del Plata el líder del SiMaPe, movilizando a sus seguidores para pedir la reactivación de los barcos del INIDEP que están parados desde hace cuatro años. Lo que no dicen es que en gran medida el deterioro se debe a un paro de su gremio. La investigación pesquera está en crisis pero los denunciantes son parte del problema.

Pablo Trueba haciendo lo que mejor hace.

Por Karina Fernández Fotos Diego Izquierdo

Pablo Trueba, secretario general del  Sindicato Marítimo de Pescadores (SiMaPe) está en campaña y buscando impacto mediático. Se movilizó primero cuando el Subsecretario de Pesca visitó Mar del Plata la semana pasada, luego de haberse aprobado las medidas de manejo de langostino. Allí encontró la primera recepción en los medios de comunicación. Desde el sector empresario lo respalda Sebastián Agliano, presidente de la Asociación de Embarcaciones de Pesca Costera, que también reclamó por la reactivación de los buques y criticó groseramente al Director del INIDEP y el trabajo realizado por los investigadores.

Agliano representa a los armadores costeros que se niegan sistemáticamente al embarque de observadores a bordo, que son una fuente de información muy importante en la investigación pesquera. Gracias a los datos que aportan, se ha podido mantener durante todos estos años los modelos de evaluación de las principales especies (Ver “No tengo datos de observadores de la flota costera”).

En el informe suministrado a los medios por el INIDEP se puede ver que el número de observadores en costeros durante 2016 y 2017 fue cero, lo mismo que ocurrió en todos los años anteriores cuando Mariano Retrivi estaba al frente de la Asociación. Los costeros siempre se negaron a colaborar con la investigación y pusieron trabas para el embarque de observadores; el Grupo de Evaluación de Costeros hasta buscó aportes del Estado para que los armadores no tuvieran que afrontar los gastos, pero ni así logró embarcar a sus técnicos (Ver Los costeros siguen poniendo trabas al programa de observadores).

Para comprender por qué llegaron a este estado los barcos de investigación debemos remontarnos al paro del SiMaPe, en el que se pedían salarios más altos que el de un científico jefe de Proyecto. Como producto de ese paro salvaje se mantuvieron amarrados al muelle por dos años los buques de investigación Oca Balda, Holmberg y Cánepa (Ver Tripulación del INIDEP pide aumentos mayores al 140%).

Cualquiera en la industria sabe que un barco parado por dos años se vuelve una ruina, siendo el Repunte el ejemplo más trágico que conocemos. En lo que duró el paro, que comenzó durante el kirchnerismo y terminó con la llegada de Cambiemos, desde el INIDEP se ordenaron trabajos de mantenimiento en muelle que no lograron mantener los buques en buen estado y a la vez, en varias oportunidades, se tejieron sospechas sobre sabotajes y robos de víveres de los propios barcos (Ver “Los gremios tienen exigencias que no se pueden tener con el Estado” y Confirman el hurto de víveres del Oca Balda).

Pero el daño que generó el paro de los gremios marítimos no se reflejó solo en los barcos. Lo peor ocurrió puertas adentro: la investigación se deterioró terriblemente, los biólogos fueron testigos de cómo se cortaban y llegaban casi a destruirse invalorables series históricas (Ver “Sin campañas esdifícil saber el estado actual del recurso”).

Durante ese tiempo, los responsables de los proyectos de investigación se quedaron sin poder observar mediante campañas un cambio ambiental que modificó todo en el Mar Argentino. Por ejemplo, no se pudo ver qué cambios ambientales se produjeron, ni cómo se modificó

la distribución de las especies para terminar generando la explosión del langostino que hoy sostiene a la industria pesquera argentina (Ver “Pedimos a gritos campañas desde hace años”).

Para poder tener alguna idea de lo que estaba sucediendo con el langostino, los biólogos debieron recurrir al sector privado, que ante la importancia que tiene el crustáceo para la industria, financió y puso a disposición todos los recursos, incluso el barco y la tripulación que acompañó a los científicos durante la evaluación. Hasta la fecha se han realizado tres campañas de evaluación a bordo del Bogavante Segundo, de la empresa Iberconsa (Ver Campaña de langostino con buques comerciales).

Gracias a esos datos, hace apenas unos días se pudo realizar la primera comparación de datos biológicos de una nueva serie histórica que intenta proyectar el estado del recurso para una correcta administración de la pesquería. A partir de los datos obtenidos se pudo saber que ha disminuido la presencia de juveniles, lo que podría implicar a futuro una captura menos abundante de langostino (Ver Se dieron a conocer las últimas estimaciones sobre langostino).

Lamentablemente los representantes mediáticos de la lucha por la reactivación de las campañas son Agliano y Trueba, porque los barcos ciertamente se están pudriendo en el muelle y la investigación pesquera está en crisis hace mucho tiempo. Es imprescindible que los barcos sean reparados o reemplazados inmediatamente, porque el nuevo buque Angelescu no abarca totalmente las necesidades del INIDEP.

La defensa que hizo Otto Wöhler de la actividad del Instituto, es certera respecto de las publicaciones y esfuerzo que hacen los biólogos por desarrollar modelos matemáticos para suplir la falta de datos de campañas, tratando de evaluar y determinar las capturas máximas necesarias para administrar la pesca industrial.

Sin embargo, de las 75 campañas que el Director del INIDEP afirma que se realizaron en 2016 y 2017, solo tres fueron realizadas por un buque de investigación pesquera (BIP). El resto, son campañas conjuntas con Uruguay que se llevaron a cabo en el Frente Marítimo, algunas en barcos extranjeros en el marco de colaboración científica y la gran mayoría en pequeñas embarcaciones que no sirven para evaluar las principales pesquerías.

Entrando en el mismo juego de Trueba, sabiendo que se desconoce el tema en los medios de comunicación, Wöhler no hace más que empeorar la situación. No reconocer la enorme falencia del INIDEP en este aspecto impide buscar una solución urgente. La adquisición del  Angelescu, un barco con tecnología de punta, es de gran importancia pero no alcanza para evaluar con la periodicidad que requieren las principales especies, como la merluza hubbsi, el langostino, calamar, merluza negra, vieira o las múltiples especies del variado costero.

En numerosas entrevistas con Otto Wöhler éste nos ha confirmado que tanto el BIP Holmberg como el Oca Balda serían reparados hasta tanto pudieran ser reemplazados, dado que se trata de barcos muy viejos y deteriorados; en el caso del BIP Cánepa ha dicho que ni siquiera conviene repararlo, pero se está a la espera de la terminación de un barco que lo reemplace, construido en España con fondos del BID (Ver “No podemos ser más rehenes de las tripulaciones”).

Trueba pide la intervención del INIDEP buscando impacto mediático. Habla de una corrupción que no podría respaldar con pruebas y su reclamo se vuelve sucio e interesado, pero no puede negarse que es necesario que todos los ministros, especialmente los de Agroindustria y de Ciencia, intervengan en la reactivación de las campañas. Ni Jorge Elustondo ni Luis Miguel Etchevehere pueden desentenderse de esta grave situación.

La investigación pesquera está en crisis hace mucho tiempo gracias a personajes como Trueba, Agliano y la apatía de los funcionarios que no supieron, no pudieron o no quisieron darle una solución. De la misma forma que en 2016 se activaron los medios para terminar con el desmedido paro del SiMaPe, hoy es necesario activar los buques de investigación.

Las declaraciones mentirosas de Trueba

En medio de este conflicto que ha tomado gran relevancia en los medios locales, se han conocido declaraciones que no se sostienen en la verdad, siendo algunas verdaderos delirios. En el caso de Otto Wöhler, como indicamos, hablar de 75 campañas es una mentira que solo sirve para embarrar la cancha. Las palabras de Agliano acusando a Wöhler de no haber subido nunca a un barco e intentar desacreditarlo por eso, resultan poco serias; pero las acusaciones que ha hecho el secretario general del SiMaPe son graves y también falsas.

En el portal El Marplatense el dirigente sindical vinculó al Director del INIDEP con la causa del SOMU: “Este hombre viene de la época de De Vido; ha hecho acuerdo con el ‘Caballo’ Suárez para que las investigaciones se hicieran con sus embarcaciones”.

Quienes seguimos la causa desde el inicio sabemos que no existe ningún vínculo entre Otto Wöhler y la causa de asociación ilícita que investiga el juez Rodolfo Canicoba Corral; pero Trueba pretende tener mejor información que el magistrado.

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