Mar del Plata, sábado 21 de julio de 2018
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29/06/2018
Proyecto de Pino Solanas para renovar la flota pesquera

El senador acaba de presentar un proyecto de ley que tiene como objetivo incentivar la construcción de buques de pesca en astilleros o talleres para reemplazar la flota obsoleta. No contempla opciones de financiamiento.

Por Roberto Garrone

Los naufragios del Repunte y recientemente del Rigel motivaron que el senador Fernando “Pino” Solanas presentara un proyecto de ley con el objetivo de renovar la flota pesquera en astilleros y talleres navales.

El proyecto prevé que una vez que entre en vigencia la ley, los armadores tendrán un plazo máximo de 3 años para reemplazar y desguazar los buques de pesca que tengan una antigüedad superior a los 40 años y de 5 para reemplazar y desguazar los buques que tengan una antigüedad superior a los 35 años.

El proyecto no brinda certezas sobre la manera o de dónde surgirían los fondos para financiar el plan de reconversión de la flota pesquera.

Recordemos que un informe elaborado por la Cámara de la Industria Naval de Mar del Plata el año pasado estableció que la antigüedad promedio de la flota pesquera nacional era superior a los 36 años.

En abril de 2017 la Cámara hizo una presentación ante el CFP donde planteaba una idea similar –una antigüedad máxima, premios y castigos, plazos de adecuación, etc.–. Si el CFP hubiera dado impulso a esas ideas no habría hecho falta este proyecto de Ley.

El artículo 7, que señala que si un barco está inactivo 60 días debe ser desguazado, desconoce los 180 días que marca la ley Federal de Pesca, las actividades zafreras y que hay reparaciones que duran mucho tiempo. Pero este detalle puede subsanarse cuando el proyecto ingrese en el trabajo de Comisiones.

La otra duda asoma en los artículos 4 y 8 que se pueden interpretar como que se limita la importación de barcos nuevos. En el sector naval desean impedir totalmente la importación de usados. Contra eso han repetido muchas veces no pueden competir.

En los fundamentos del proyecto Solanas pondera el nivel profesional y técnico de la industria naval nacional para hacer frente al desafío.

“Los astilleros y talleres navales nacionales se encuentran en condiciones de construir una extensa cantidad de modelos, con muy buena eficiencia en la pesca, lo que permite a los armadores optar entre una variada gama de posibilidades respecto a dimensiones, materiales, diseño y costo”, dice en los fundamentos del proyecto.

El senador recuerda que la industria naval argentina posee vasta experiencia en la construcción de buques pesqueros de hasta 40 metros de eslora y en dicho rango, los buques de fabricación nacional pueden inclusive competir exitosamente frente a buques importados.

“Con respecto a buques de más de 40 metros de eslora, existe un abanico de opciones para los armadores nacionales ya que hay astilleros argentinos con experiencia en la construcción de grandes buques de cabotaje que podrían, fácilmente, adaptar modelos de buques pesqueros de mayor tonelaje de registro bruto”, subraya el proyecto.

El proyecto fue presentado ayer jueves en la Cámara Alta y todavía no fue girado a ninguna comisión. En su artículo 5 establece que en casos de reemplazos de buques y transferencia de permisos de pesca la autoridad de aplicación establecerá medidas de incentivo a aquellos armadores que incorporen buques de pesca nuevos construidos en gradas nacionales.

El proyecto encomienda al Poder Ejecutivo la instrumentación de un subsidio operativo a ser aplicado por un período de 36 meses a partir del inicio de operaciones de pesca de cada buque nuevo y construido en astilleros o talleres navales que desarrollen su actividad en territorio nacional.

El subsidio debe equivaler al 50% de la carga impositiva del combustible efectivamente consumido por cada buque pesquero nuevo y construido en el país. Para los que procesen en tierra las capturas, el subsidio equivaldría al 100% de los impuestos.

Más allá de que esta ley pueda prosperar en el Congreso, queda claro que la industria naval está en condiciones de renovar muchos más barcos de los que actualmente se están construyendo. El problema es que hasta ahora el propio Estado ha sido un factor de impedimento para el desarrollo del sector con distintas trabas que desalientan la inversión.

Con o sin ley, si la industria puede saltar esa valla burocrática logrará encaminarse por la senda del desarrollo.

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