Mar del Plata, domingo 24 de junio de 2018
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12/06/2018
Rigel: Otros nombres, la misma angustia, el mismo dolor

Familiares de víctimas de naufragios y trabajadores portuarios marcharon en el puerto de Mar del Plata para reclamar la continuidad de la búsqueda del pesquero y sus tripulantes.

Por Roberto Garrone Fotos Diego Izquierdo

Cuando casi sabíamos de memoria los diez nombres de los tripulantes muertos y desaparecidos del pesquero Repunte, repetidos una y otra vez por sus familiares cada vez que marchan pidiendo justicia, a la fuerza, las calles del puerto de Mar del Plata incorpora nuevos apellidos, nuevas historias, nuevas lágrimas de dolor y abrazos de angustia a partir de la desaparición del Rigel ocurrida en la madrugada del sábado 10, a 110 millas de las costas de Rawson en medio de un temporal con ráfagas de 100 kilómetros por hora.

Cuando ya habíamos internalizado a José Arias, Horacio Airala, Silvano Cóppola, Fabián Samite, Fabián Paganini, Jorge Gaddi, Sebastián Cabanchik, Marcelo Islas, Ricardo Homs y Gustavo Sánchez, nuevas víctimas se suman a un listado trágico que abrocha de luto a Mar del Plata y regala postales que parecen condenadas a repetirse.

Una película que ya había visto. Eso fue la movilización que ayer reunió a familiares de los tripulantes del Rigel con los del Repunte y distintos grupos de trabadores de distintas ramas  de la industria pesquera y portuaria.

Como la del 20 de junio del año pasado, un par de días después del hundimiento del Repunte, aunque tal vez menos numerosa, la movilización reclamó para que continúe la búsqueda de los tripulantes Rodrigo Sanita (segundo patrón), Néstor Rodríguez (jefe de máquinas), Nahuel Navarrete, Carlos Rodríguez. Pedro Miérez, Rodrigo Blanco y Jonatan Amadeo (marineros) junto a Cristian Osorio (engrasador).

“Llegamos tarde para el Rigel”, lamento Gabriela Sánchez, hermana del Capitán del Repunte, al pie del Monumento a los Pescadores, conmovida por la situación mientras un grupo de camioneros con bombos y redoblantes llegaban desde el este y quedaban al frente de la movilización y la Corriente Clasista y Combativa desplegaba banderas junto con otra del Polo Obrero.

Casi ninguno de los que ayer recorrió el camino hasta la Prefectura y pasó por las Terminales 2 y 3, que esta vez estuvieron cerradas para evitar que la movilización ingresara al puerto como ocurrió con la del Repunte, estuvo en la última del pesquero de Ostramar, ni cuando se cumplieron diez meses, nueve, ocho. Las mujeres luchan en soledad y lo saben, aunque desearían otra cosa.

“Hace un año hicimos la misma marcha y después quedamos diez personas. Espero que la movilización se mantenga para que las cosas cambien. Si no cambian el Rigel no será el último”, dijo Sánchez, quien reiteró el pedido de caducidad de los barcos y reclamó que no se haya implementado el Centro de Asistencia a la Víctima, hecho por el cual responsabilizó al presidente del Consorcio Portuario, Martín Merlini, por tener cajoneado el proyecto.

“Les dimos un proyecto armado y no lo aplican porque no les interesa; lo tienen cajoneado en un cajón que ahora sacarán por esto que pasó”, dijo la hermana del Capitán mientras la movilización estaba detenida frente a las Terminales y reiteraba el pedido de “Ningún hundimiento más”.

En la Prefectura se vivieron las escenas más dramáticas cuando se encontraron con las nuevas víctimas: los familiares del Rigel que aguardaban por novedades del operativo de búsqueda del que participan más de 30 barcos pesqueros sin que hasta ahora haya resultados significativos.

Son instantáneas que no por repetirse duelen menos. Otros llantos, otras caras, nuevos abrazos, relatos que se quiebran del dolor y la desesperación pero que renacen de una fuerza interior propia de la necesidad de creer en milagros.

Guillermina Godoy es la mamá de Nahuel Navarrete. Juan Carlos Rodríguez, el tío de Carlos Rodríguez, quien se embarcaba por primera vez en el Rigel. Ahí cerca esta Héctor Blanco, el tío de Rodrigo, marinero de Empedrado con 12 años en el Rigel.

Cada uno habla de una falla diferente: problemas de electricidad, motor fundido, problemas de estabilidad. A diferencia del Repunte, el pesquero de Pesca Nueva muestra una operatividad mayor antes del naufragio y su capitán, “Toti” Tallercio, era socio de la empresa armadora.

Desde las cámaras armadoras e industriales de Mar del Plata emitieron un comunicado conjunto en el que aclararon que las empresas asociadas “cumplen con las condiciones de seguridad a bordo exigidas por la normativa vigente”, en tanto repudiaron a quienes “utilizan la tragedia como excusa para otros fines, sean personales o políticos”.

“Nadie de la empresa se comunicó con las familias”, dijo Guillermina mientras era consolada por un familiar. “¿Alguien controla que las cosas que controlan están bien?”, se preguntaba el tío de Blanco, mientras la esposa de Nahuel Navarrete rompía en llanto y pedía que la búsqueda no se detenga.

En ese sentido la Prefectura aseguró que el operativo en el mar no había permitido hallar indicios del barco. “Se encontraron unas maderas y un cajón de frutas en las proximidades de la zona; nada relevante relacionado a la búsqueda”, aclaró el vocero Daniel Cartagenova, prefecto Mayor de la fuerza.

El guardacostas Tango, equipado con una campana para realizar tareas de buceo, que se importó desde Holanda, estaba navegando al cierre de esta edición con destino a la zona de búsqueda. Estaba previsto que ese buque opere desde Puerto Madryn aunque todavía no se resolvió el alojamiento para los 30 tripulantes ni el lugar donde disponer de la campana.

  • Comité de crisis y críticas de los familiares

    En la tarde de ayer el subsecretario de Pesca Juan Bosch se acercó a la Seccional Mar del Plata de la Prefectura Naval Argentina junto con funcionarios del Ministerio de Seguridad que conformaron el Comité de Crisis. Los familiares reclamaron por la falta de controles y criticaron el operativo de búsqueda.

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