Mar del Plata, lunes 19 de noviembre de 2018
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24/10/2018

Juez Inchausti tomó declaración indagatoria a los dueños del San Antonino

José Di Iorio y Alfredo Solimeno declararon ante el Juez Federal de Mar del Plata por la causa que investiga el naufragio del pesquero el 1 de septiembre de 2016. En los próximos días también lo harán efectivos de Prefectura.

Revista Puerto - BP Madonna di Giardini
Por Roberto Garrone

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Juez Inchausti tomó declaración indagatoria a los dueños del San Antonino

En el marco de la causa que investiga el hundimiento del buque pesquero San Antonino, este martes por la mañana el juez federal Santiago Inchausti les tomó declaración indagatoria a los armadores de la embarcación, José Di Iorio y Alfredo Solimeno.

El pesquero se hundió a las 5:45 de la mañana del 1 de septiembre de 2016 a 10 millas del puerto a la altura del Faro de Punta Mogotes, dejando como saldo la muerte de los marineros Sergio Juárez, Carlos Campos y Gonzalo Godoy. Nunca fueron encontrados los cuerpos del patrón, Claudio Zerboni, ni del marinero Alejandro Ricardenez y el engrasador Pablo Pardo.

La balsa del San Antonino se soltó del casco pero nunca se abrió. Fue rescatada por tripulantes del Madonna Di Giardini. La embarcación fue la primera en llegar a la zona del naufragio. Luego las pericias demostraron que no estaba vencida (vencía el 25 de septiembre) pero presentó una falla en el dispositivo de activación que le impidió abrirse ante la diferencia de presión.

Fuentes judiciales revelaron que el interés del Magistrado fue saber detalles del “Sexto Tripulante”. Es que Gonzalo Godoy, uno de los marineros fallecidos cuyo cuerpo fue rescatado por el Madonna, no figuraba en el libro de embarque.

En los próximos días las preguntas del Juez serán contestadas por efectivos de la Prefectura. No Campanini, el jefe de la fuerza en ese momento, sino de efectivos de menor rango.

Verónica Ricardenez se entrevistó con el magistrado y el fiscal de la causa, Nicolás Czizik, de quien no se llevó la mejor impresión. “Parece vendido a los armadores”, sentenció la hermana del “Rusito”, quien todavía no es querellante de la causa como la madre de Gonzalo Godoy.

“El Fiscal me dijo que no los habían llamado a indagatoria cuando terminaron las pericias sobre lo que queda del casco del San Antonino porque no tiene pruebas para determinar que el barco se hundió por una falla técnica, humana o causas del clima”, dijo Ricardenez.

Verónica reveló que cuando efectivos de la Armada levantaron parte del casco de las profundidades del mar, la bomba de achique quedó en el agua. “El casco estaba podrido pero él me dice que no tiene indicios para fundamentarlo. Lo que queda, está abandonado en una comisaría de la Federal. Czizik no parece tener intenciones de que se sepa la verdad”, confesó.

La causa ya tiene siete cuerpos y contiene una pericia de la Armada sobre la balsa salvavidas que es categórica en cuanto a las deficiencias del dispositivo. “El Fiscal poco menos que responsabilizó a los tripulantes por no poder abrirla… Le avisé que Nautiq (empresa proveedora) tiene una denuncia de la Escuela de Pesca por adulterar fechas de vencimiento de estos dispositivos”, aseguró.

Sobre el permiso de pesca del San Antonino, ya en poder de Urbipez, del grupo Augusta Megara, para aumentar la porción de langostino para el fresquero Salvador R, el Fiscal le dijo a Ricardenez que “es legal cederlo, cuando todos sabemos que nadie cede un permiso de pesca”, se indignó.

Las dudas sobre qué ocurrió aquella madrugada de viento dormido y el mar transformado en un aceite es un misterio. La hermana del marinero aporta un dato hasta ahora desconocido.

“Todos dijeron que el Madonna había salido antes que el San Antonino esa madrugada pero es mentira. Salió 10 minutos después, a las 4:30 de la mañana. Nadie puede explicarme cómo hizo para alcanzarlo y pasarlo por 5 millas cuando apenas había pasado una hora de la salida. Dice que tardó 45 minutos en volver… ya estaban todos muertos…” dice Verónica y sus ojos de mar brillan aún más con las lágrimas que corren por sus mejillas.

“Tendrían que haber estado a 10 minutos como mucho… Podrían haber llegado a la zona tras el primer aviso de emergencia… Tengo mucho miedo de no saber nunca qué fue lo que realmente pasó”, confesó Ricardenez.

Verónica cuenta que recibió amenazas y luego de participar de una marcha del Repunte se quedó sin trabajo en Minipez, el local gastronómico en el Paseo Comercial del Puerto donde trabajó en negro durante 9 años.

Es la cara visible de un reclamo más silencioso que el del Rigel o el barco de Marisol. Ayer hizo la vigilia en el Juzgado Federal. “Devolveme a mi hermano”, le gritó a Solimeno antes de ingresar al Juzgado.

¿Alguien devolverá al menos justicia?

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