Mar del Plata, lunes 19 de noviembre de 2018
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02/11/2018

El CFP aprobó una nueva reformulación y un plan para tortugas marinas

En el Acta 31 se aprobó otra reformulación que da vida a un nuevo barco langostinero a partir de una lanchita amarilla y se dictó la resolución que pone en marcha el Plan de Acción Nacional para reducir la captura incidental de tortugas marinas, fundamentalmente en la costa bonaerense. Además se rechazó un insólito pedido de transferencia para el buque Angelito que naufragó en 1990 dejando víctimas fatales.

Revista Puerto - BP Dr JJ Traversoni
Por Karina Fernández Fotos de archivo

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El CFP aprobó una nueva reformulación y un plan para tortugas marinas

El Consejo Federal Pesquero aprobó una nueva reformulación de permiso que permite el ingreso de otro barco a la pesquería de langostino a partir del desguace de una lancha amarilla; el barco Cetus ingresó un pedido de reformulación que quedó en revisión. También aprobó el plan de conservación de  tortugas marinas. Se otorgó una cuota de la reserva de merluza de cola a la firma Wanchese y se distribuyó parte de la de merluza hubbsi, adjudicándola a 14 barcos fresqueros y 2 congeladores. Por último se desestimó la intención de justificar la inactividad del  trágicamente conocido barco Angelito, en el que perdieron la vida 10 tripulantes en el año 1990, inactivo desde entonces.

Las lanchas amarillas siguen generando nuevos tangoneros

En este  caso se trata de la lanchita Doctor Juan José Traversoni de 12 metros, a la que se le permitió transferir su autorización de captura para especies no cuotificadas al costero Juan Pablo II, de 19 metros.

Según datos suministrados por la Administración Pesquera, señala el Acta 31, el buque Juan Pablo II cuenta con autorización de captura para 1500 toneladas anuales de variado costero y especies pelágicas. Por su parte la lancha cedente, Doctor Juan José Traversoni, tiene una autorización de captura para todas las especies no sometidas al Régimen de CITC con un promedio de capturas anuales de los tres mejores años de 667 toneladas. Este promedio se debe haber tomado en épocas muy fructíferas de la lanchita amarilla, dado que según datos oficiales en 2017 solo descargó 14,6 toneladas.

Atendiendo los requerimientos de la empresa Sur América Palangre, los miembros del Consejo resolvieron por unanimidad extinguir el permiso de la lanchita Doctor Juan José Traversoni, que deberá ser desguazada; y se le otorgó “una autorización de captura al Juan Pablo II de 1500 toneladas para variado costero y pelágicas y 600 toneladas de todas las especies, con exclusión de las sometidas al Régimen de CITC”, según consta en el acta.

Todavía no ha aclarado el Consejo si la habilitación para capturar especies no cuotificadas de los barcos reformulados permite el acceso a la pesquería de langostino. Aunque los beneficiarios  parecen estar convencidos de que así es, porque en la práctica nadie se los impide. Pero la Resolución 171/18 de la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca estableció que accederán al caladero aquellos que cuenten con autorización de captura o cupo para langostino expresamente o se encuentren enmarcados en el cupo social otorgado a las provincias de Chubut y Santa Cruz.

Por el momento y a juzgar por los hechos todo indicaría que la pesquería de langostino recibirá un nuevo barco la próxima temporada.

Distribución de merluza

Cuando hemos ingresado en el undécimo mes la Autoridad de Aplicación tiene aún disponibles 21.437,50 toneladas de merluza hubbsi, que surge de las devoluciones de cuota realizadas por los barcos fresqueros que han decidido desistir de su explotación, al dirigir su pesca al langostino. Esta cifra es la que quedó disponible luego de que se otorgaran 4.425 toneladas, de las cuales 3.225 fueron distribuidas entre 14 barcos fresqueros y 1.200 toneladas entre dos barcos congeladores.

Increíble solicitud para el barco Angelito

José Genaro Cicciotti se presentó en 2015 ante la Dirección de Pesca como propietario del naufragado buque Angelito con el objeto de solicitar la trasferencia de su permiso de pesca a un barco a construir.  El Angelito naufragó el 17 de abril de 1990 junto con el Amapola, dejando el saldo de 16 tripulantes desaparecidos. (Ver Recuerdo de un naufragio: la historia del “Loco Pata”).

En 1993 el barco cedió su permiso a los barcos Karina y Franco, propiedad entonces del mismo dueño que el Angelito, Costa Brava; y no se emitió un nuevo permiso para el barco que había naufragado. A partir de 2007 se estableció que no se podían reemplazar buques sin historia de captura y en marzo de este año, se rechazó la solicitud del nuevo propietario del Angelito. Recién en agosto del corriente se suspendió el despacho a la pesca del buque por no haber sido reemplazado en los plazos fijados por la Autoridad de Aplicación.

El propietario del barco se presentó ante las autoridades indicando que no era necesario justificar la inactividad del buque, pero la petición fue rechazada y el caso quedó archivado por decisión unánime del CFP.

Se aprobó un Plan Nacional para proteger a las tortugas marinas

En el año 2016 se aprobó el Programa de Acción Nacional para Reducir la Interacción de las Tortugas Marinas con las Pesquerías en la República Argentina, en el marco del desarrollo de un Plan de Acción Nacional para la Conservación de las Tortugas Marinas en la República Argentina (PAN-TM).

“La iniciativa surge a partir de la implementación de la Convención Interamericana para la Protección y Conservación de las Tortugas Marinas aprobada en Argentina a través de la sanción de la Ley Nacional 26.600 del año 2010 y se enmarca en los lineamientos de la FAO para la aplicación práctica del enfoque ecosistémico”, se indica en el Acta. Ayer la Subsecretaría de Pesca puso a consideración del CFP la aprobación de la versión final y completa del Programa.

En el documento se establece una serie de acciones que se deben realizar con objetivos de corto, mediano y largo plazo. Las primeras refieren a tareas de investigación y monitoreo de las cuatro especies (verde; carey; cabezona y laúd) que habitan el Mar Argentino en su zona de distribución, que abarca desde el Río de la Plata hasta la costa marina de la Provincia de Río Negro.

“La captura incidental afecta a más de 85.000 tortugas cada año en todo el mundo, aunque se cree que esta cifra podría subestimar en dos órdenes de magnitud a la cifra real debido a la falta de información acerca de las pesquerías de pequeña escala y de observadores en la mayoría de las flotas. Las tasas más altas de captura incidental se encuentran en el Atlántico Sudoccidental y en otras regiones como el Pacífico Este, el Atlántico Noroccidental y el Mediterráneo”, se indica en el documento presentado al CFP.

La tortuga laúd se encuentra en estado vulnerable; la tortuga verde y la cabezona en peligro y la tortuga carey en peligro crítico, según indican los investigadores. “Las áreas altamente productivas elegidas por las tortugas para alimentarse son también aprovechadas por flotas pesqueras artesanales e industriales de Argentina y Uruguay”, indica el informe.

La captura incidental de las tortugas verde, cabezona y laúd ha sido registrada a lo largo de la costa de la provincia de Buenos Aires, principalmente en las pesquerías artesanales que operan con redes de enmalle de fondo, con reportes frecuentes en la Bahía Samborombón y el Cabo San Antonio, registrándose en la mayoría de los casos muerte por asfixia. En El Rincón, las redes camaroneras no llegan a matarlas.

“Si bien se conocen las artes de pesca que capturan incidentalmente tortugas marinas en el Mar Argentino, actualmente no existe información sobre la magnitud de dichas capturas. Solamente un estudio piloto realizado entre diciembre de 2004 y abril de 2005 logró estimar una captura anual de 117 tortugas verdes en redes de enmalle al sur de Bahía Samborombón. Sin embargo, dado que el 53% de esas capturas correspondieron a sólo dos pescadores, es fundamental llevar a cabo un estudio a largo plazo para evaluar apropiadamente las variables que afectan la captura incidental dentro de las flotas”.

En una primera etapa se intentará profundizar los estudios y como objetivo a largo plazo se plantea detectar las áreas de mayor vulnerabilidad y medir con mayor precisión el impacto sobre las tortugas para aplicar medidas restrictivas en las épocas de mayor concentración y así evitar la captura incidental.

La propuesta fue analizada por el CFP y de dio aprobación a la versión actualizada del Programa, quedando confirmado por la Resolución 14/2018.

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