Mar del Plata, miércoles 20 de marzo de 2019
Revista Puerto es una publicación independiente dedicada al sector pesquero.
04/02/2019

Langostino: “No hay alarma, hay un nuevo escenario”

Quien lo dice es Juan de la Garza, uno de los biólogos al frente del Programa Crustáceos que ante la difusión de datos de la campaña de noviembre en la que se observó una baja en la abundancia de langostino, explicó a REVISTA PUERTO cuál era su alcance y qué medidas se podrían tomar para mantener la sustentabilidad si se confirman en marzo estos datos.

Revista Puerto - Juan de la Garza - Inidep 01
Por Karina Fernández Fotos Diego Izquierdo

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Langostino: “No hay alarma, hay un nuevo escenario”

Desde el Programa de Crustáceos del INIDEP darían a conocer la próxima semana una serie de informes sobre la situación de la pesquería de langostino pero ante la filtración de un documento en la prensa, Juan de la Garza, uno de los biólogos a cargo del proyecto, accedió a hablar con REVISTA PUERTO para despejar dudas sobre la alarma que se generó ante una posible disminución de la biomasa. La baja de un 21% observada en ésta se atribuye principalmente a un desplazamiento espaciotemporal de reproductores y de ejemplares en crecimiento que puede deberse a factores relacionados con cambios en el ambiente o a la presión pesquera; pero creen también que es posible que esto venga ocurriendo desde hace años, justo cuando el recurso comenzó a aumentar en volumen, pero que la falta de campañas durante diez años haya impedido verlo. Es por ello que consideran indispensable contar con los datos de campaña de marzo para tener un panorama más claro y certificar si la baja en la biomasa se mantiene o si simplemente se trató de un desplazamiento espaciotemporal. Algo similar ocurrió el año pasado y por eso consideran que no existe alarma; incluso de corroborarse los datos observados en noviembre, los investigadores creen que solo deberá ajustarse un poco el manejo para evitar dañar la sustentabilidad del recurso.

En la campaña de noviembre pasado a bordo del buque comercial Bogavante Segundo, “se observó una baja significativa en la biomasa y en la abundancia de langostino disponible para su cosecha por pesca, con respecto a lo observado en la campaña de noviembre de 2017”, indica el informe.

REVISTA PUERTO: ¿Qué puede implicar una reducción del 21% de la biomasa para el futuro de la pesquería?

JUAN DE LA GARZA: En realidad no es que ese langostino no esté, no lo encontramos porque todo viene atrasado; por eso es importante corroborar ese dato e ir viendo. Lo que pasa es que hubo tantos cambios que si viene atrasada la reproducción debemos atrasar todo, si viene langostino más pequeño puede tener otras consecuencias, eso es lo que planteamos en el informe, no estamos diciendo que el langostino no está. Lo que planteamos es que comparando con el año pasado hay diferencias pero nos ha sucedido otras veces, hemos encontrado diferencias entre las campañas cuando eran seguidas y a lo largo de los años se ha mantenido bien el recurso.

RP: ¿Entonces no estaríamos frente a una disminución del recurso sino ante una foto diferente a la del año pasado?

JDLG: La diferencia está en la foto del momento de la campaña, no en la pesquería; hay que ir viendo muchas cosas.

Dice el informe que en marzo de 2018 ya se había observado una menor presencia de langostino que no habían alcanzado la primera madurez sexual, se trataba precisamente de la fracción responsable de la biomasa comercial que estaría accesible a la pesca a fin de la temporada de 2018 y a comienzos de la temporada 2019 y sería también la porción reproductora de la temporada en curso. Es por ello que no sorprendieron a los investigadores los datos que surgieron de la campaña.

 

En el último embarco, encontraron ejemplares prerreclutas y reclutas de langostino en toda el área analizada y las tallas menores a las históricas pero similares a las observadas en 2017, lo que confirmó el desplazamiento espaciotemporal del periodo reproductivo y el retraso del proceso de crecimiento, que ya habían observado.

RP: ¿Los datos de marzo del 2018, ya eran un indicativo del escenario con el que se iban a encontrar en noviembre?

JDLG: Sí, era esperable, luego de ver la evolución de la pesquería salimos a ver qué dejaron y qué está pasando con el recurso. Si nosotros vemos que viene retrasado el crecimiento, todo vendrá retrasado. Por eso mismo hasta cambiamos el diseño de la campaña, se abrieron áreas a las que no íbamos y volveremos a ir porque como todo cambia nosotros también tenemos que cambiar, debemos tratar de entender qué está pasando.

RP: ¿El desplazamiento espacio temporal de prerreclutas y reclutas fue mayor o más marcado este año?

JDLG: Fue similar al del año pasado, en porcentaje de hembras todo sigue igual pero se encuentra desfasado en comparación con los datos históricos. En realidad estamos intentando saber desde cuándo se produce este desplazamiento, estuvimos mucho tiempo sin campañas y ahora estamos trabajando puntualmente el tema reproducción para saberlo.

RP: ¿Entonces esta disminución de la densidad está determinada por el desplazamiento? 

JDLG: -Sí, porque está corrida, por eso buscamos en otras áreas para ver si lo encontramos en otro lado, tenemos que seguir buscándolo, debemos rearmar la investigación ante este nuevo escenario. Esta campaña es un punto, debemos ver el todo para poder tener una idea de lo que sucede, estamos ante un escenario completamente distinto al que conocíamos. Tenemos un hueco en la información y en ese hueco, justamente, pasó algo que desconocemos. Ahora tenemos una situación que debemos explicar, por eso primero vamos a los datos históricos y ahí corroboramos los cambios; pero debemos avanzar para saber que pasó.

“La disminución significativa de la biomasa observada en la presente campaña podría ser consecuencia del desplazamiento espaciotemporal del período reproductivo, el retraso del proceso de crecimiento, posibles cambios ambientales y del aumento constante del esfuerzo pesquero aplicado en las últimas temporadas de pesca. Esto último puede traer aparejado una sobrepesca del reclutamiento, en donde la cantidad de adultos reproductores que sobrevivieron a la pesca no es la suficiente para mantener los niveles de biomasa observada en las temporadas anteriores”, indica el informe.

RP: ¿Se está dando una sobrepesca de reclutamiento o de reproductores?

JDLG: Se está en riesgo de sobrepesca de reclutamiento cuando se pesca sobre la talla chiquita. Debemos aspirar a que no suceda y para ello es necesario extremar los controles de entrada y salida de barcos; que haya control de peso, que se utilicen los cajones que se deben usar, que realmente bajen todo y procesen antes de un nuevo lance, que no pesquen en la noche…

“Como fuera mencionado oportunamente, el retraso en la reproducción puede tener consecuencias en cuanto a la supervivencia de los estadios iniciales de vida, así como también un retraso en las tasas de crecimiento debido a que la temperatura del agua disminuye conforme se termina el verano”, señala el informe.

RP: Tanto en 2017 como en 2018 las hembras maduras e impregnadas estuvieron muy por debajo de los valores históricos. ¿En función de lo observado y manteniendo el mismo nivel de explotación puede pensarse en un 2020 que continúe esta tendencia a la baja?

JDLG: No, pueden estar en otro lado, se están reproduciendo más tarde pero no sabemos desde cuándo ocurre.

RP: El año pasado se dio un escenario similar y también existía el temor de que al reproducirse más tarde la temperatura del agua afectara a las larvas, pero eso luego no se vio reflejado en los rendimientos de la flota. ¿Hoy podríamos estar ante un escenario similar?

JDLG: Sí, ya en 2016, con datos de campaña de merluza, pudimos ver que esto estaba pasando, ahí nos dimos cuenta. Ése es el punto, no hay una alarma, hay un nuevo escenario y recién tengo dos fotos.

En el informe de la campaña se indicó que “de corroborarse la disminución de la biomasa de langostino disponible para su cosecha en la próxima temporada de pesca con la información proveniente de la próxima campaña estival 2019, deberá procederse con suma cautela a los fines de regular los niveles de esfuerzo pesquero con el fin de no comprometer la sustentabilidad de la pesquería”.

RP: De comprobarse estos valores en marzo ¿qué podría suceder con el recurso?

JDLG: El recurso no va a estar en riesgo pero hay que saber manejarlo, no es que vamos a ir en picada, eso no va a pasar, pero se les dijo desde hace muchos años que a esta gran expansión de la biomasa, el sistema le va a poner un límite y después tiene que bajar porque es natural y se tiene que acomodar en el nuevo sistema. Si subió fue porque hubo un desequilibrio en todo el sistema y se tiene que volver a acomodar.

RP: ¿Eso quiere decir que podríamos volver a un escenario de 50.000 toneladas?

JDLG: No, hay que evitarlo, debemos saber manejar esa caída para que no sea tan abrupta de 250.000 a 50.000 toneladas, debería estabilizarse en una cifra que fuera biológicamente sustentable y comercialmente rentable, tratando de mantenerlo ahí.

En el informe se señala además que junto con el aumento de las capturas “se produjo un importante aumento en el esfuerzo aplicado, no solo en cuanto a la cantidad de barcos (de 144 en la temporada 2011 a 291 en la presente), sino también en cuanto a la cantidad de días de operaciones (esto último específicamente para las flotas fresquera y costera)”.

RP: ¿Sería recomendable reducir la presión pesquera o con no aumentar alcanzaría?

JDLG: Debemos ver con qué nos encontramos en la próxima campaña, ahí ya contaríamos con tres campañas de verano, por eso nuestra idea era presentar toda esta información junta, con los informes de observadores, de estadística pesquera desglosada y de campañas para poder tener un panorama más acabado de lo que está pasando.

RP: En el informe hablan de regular el esfuerzo. ¿A qué se refieren?

JDLG: Hay muchas formas de regular el esfuerzo, menos días de pesca, menos cajones, menos barcos, puede llegar a necesitarse reducir el esfuerzo sobre el recurso. No decimos que debe parar la pesca, ni que debemos alarmarnos; pero el hecho de que estén trabajando todos los barcos en el mismo momento sobre el mismo recurso va a tener un efecto y hay que manejarlo de forma de ir a buen puerto para poder mantener el recurso.

RP: Las capturas extraordinarias de los últimos años nos han hecho olvidar que se trata de una especie de vida corta y por lo tanto muy vulnerable. ¿Por las características de la especie es necesario que las medias restrictivas se tomen de forma inmediata?

JDLG: El problema con estas pesquerías es que lo bueno lo vas a ver pronto y lo malo lo vas a ver pronto, en cambio en una pesquería como merluza vas a tener muchas cohortes que te puedan soportar lo de atrás y si se tiene un buen desove se puede solucionar. Acá tenemos dos o tres cohortes, una muy chica, una que es la que se pesca y el remanente grande; y si alguna de ellas falla queda un hueco muy grande, como pasó en 2005. La medida si no es inmediata debería ser tomada en un plazo de seis, siete meses, cuando veamos cómo se desarrolla la pesquería, en ese momento se puede ajustar el esfuerzo y hay muchas herramientas que se pueden usar.

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