Mar del Plata, domingo 21 de abril de 2019
Revista Puerto es una publicación independiente dedicada al sector pesquero.
15/04/2019

Confirman disminución de biomasa disponible de langostino

El dato surge de la presentación que realizaron los investigadores del INIDEP ante el Consejo Federal Pesquero y CAPeCA analizando los resultados de la campaña de marzo en la que se corroboró el retraso el proceso reproductivo y una disminución de la biomasa disponible para la pesca en 2019.

Revista Puerto - INIDEP - Langostino 01
Por Karina Fernández Fotos de archivo

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Confirman disminución de biomasa disponible de langostino

Los investigadores del INIDEP Paula Moriondo y Juan de la Garza presentaron en el Consejo Federal Pesquero y la Cámara de Armadores de Pesqueros Congeladores de la Argentina los resultados de la campaña de evaluación realizada en marzo dentro del Golfo San Jorge. La conclusión a la que arribaron es que la biomasa disponible para la próxima temporada ha disminuido, confirmando lo observado en la campaña de noviembre. Por lo tanto señalaron que se debe monitorear muy de cerca para evitar la sobrepesca. Las medidas que sería necesario tomar ante un escenario como el que se ha presentado ya las habían expuesto en informes anteriores.

“Los índices obtenidos en la actual campaña indicarían una disminución en la biomasa disponible para su cosecha por pesca en la temporada venidera”, es la primera conclusión a la que arribaron los investigadores tras analizar los datos de campaña realizada entre el 12 y el 25 de marzo a bordo del buque Bogavante Segundo entre la latitud 43º y 47° S, al oeste del meridiano de 65° W.

“La abundancia de langostino en la campaña 2019, expresada en número de individuos por área, es similar a las campañas 2017 y 2018, pero con tallas significativamente menores a los años anteriores”, aclaran los biólogos confirmando una situación que se viene observando y sobre la que se viene alertando desde hace algunos años.

En un cuadro comparativo de la densidad de toneladas por milla náutica cuadra destacaron que se encontraron con “un valor significativamente menor al de años anteriores”. A razón de una densidad media total de 8,53 t/mn2  en 2019; 10,03 t/mn2 en 2018 y de 9,90 t/mn2 en 2017; la diferencia es más significativa cuando se observa lo que sucede en el Sur del Golfo con 8,94 t/mn2  en 2019; 14,39 t/mn2 en 2018 y de 13,45 t/mn2 en 2017.

Los biólogos precisaron que “la mayor presencia de estos individuos pequeños de langostino podría ser consecuencia del desplazamiento temporal del período reproductivo, lo que trae como resultado un retraso en el proceso de reclutamiento” que según comunicaron al sector empresario, requiere de acciones para “evitar sobrepesca del crecimiento”.

“Otra evidencia del retraso en el proceso reproductivo es la presencia de concentraciones de hembras maduras e impregnadas en el norte del golfo”, señalaron los investigadores.

El hecho de que la presencia de ejemplares pequeños haya sido tan significativa, implica que el proceso reproductivo que habitualmente se da en los meses de diciembre – enero se está dando en marzo- abril con condiciones medioambientales diferentes que podrían complicar la supervivencia de los ejemplares.

Ya en una entrevista que le realizamos a les responsables del Proyecto en abril del 2018, Paula Moriondo señaló, en función del retraso madurativo, que “no es lo mismo que el langostino entre en proceso reproductivo en verano, cuando el crecimiento es más rápido y pasan la etapa más vulnerable a la depredación, que si se reproduce más tarde” (Ver Langostino: “Siempre hay que ser precautorio y más en estos momentos”).

“El descenso porcentual de los ejemplares adultos y el incremento de los individuos en proceso de reclutamiento conllevan a la necesidad de monitorear los rendimientos de las operaciones de pesca y las tallas de los individuos de manera exhaustiva a fin de poder tener indicadores de alerta temprana”, indicaron los investigadores en su presentación ante las autoridades y los empresarios.

“De esta manera se espera poder contar con información que permita asesorar a la autoridad de aplicación en el establecimiento de medidas de manejo precautorias para evitar la sobrepesca del crecimiento y la del reclutamiento”, concluyeron.

Si bien el informe de la última campaña no contiene recomendaciones, las medidas que deberían tomarse ante la comprobación de una baja de la abundancia ya fueron descriptas por los biólogos con anterioridad.

Al referirse al retraso en el proceso reproductivo que ya se había observado en 2018, en el informe final de la pesquería señalaron que de corroborarse la disminución de la biomasa de langostino, “deberá procederse con suma cautela a los fines de regular los niveles de esfuerzo pesquero con el fin de no comprometer la sustentabilidad de la pesquería”. Uno de los datos que destaca el informe es el constante aumento del número de barcos que experimentó la pesquería pasando de 144 barcos en 2011 a 302 barcos en 2018 (Ver Informe final del INIDEP de la temporada 2018 de langostino).

Al respecto de la necesaria reducción del esfuerzo que un escenario de las características como las observadas en la última campaña, De la Garza señaló a REVISTA PUERTO dos meses atrás: “Hay muchas formas de regular el esfuerzo, menos días de pesca, menos cajones, menos barcos”  y aclaró: “No decimos que deben parar la pesca, ni que debemos alarmarnos; pero el hecho de que estén trabajando todos los barcos en el mismo momento sobre el mismo recurso va a tener un efecto y hay que manejarlo de forma de ir a buen puerto para poder mantener el recurso” (Ver Langostino: “No hay alarma, hay un nuevo escenario”).

Desde el INIDEP hace tiempo vienen alertando sobre el impacto que podría estar generando el aumento del esfuerzo pesquero sobre el recurso e incluso lo han señalado como uno de los motivos por los cuales se podría haber llegado a este retraso en el proceso reproductivo, lo que a su vez podría “traer aparejado una sobrepesca del reclutamiento, en donde la cantidad de adultos reproductores que sobrevivieron a la pesca no es la suficiente para mantener los niveles de biomasa observados en las temporadas anteriores” (Informe de la temporada 2018).

El manejo irresponsable del recurso puede poner en juego la estabilidad de una industria pesquera que en los últimos años se ha recostado casi exclusivamente sobre el langostino, generando miles de puestos de trabajo e ingresos de divisas al país que la han llevado a ser incluida en los discursos de las figuras más destacadas de la política nacional. Una de las medidas básicas que se deben adoptar ya fue puesta de manifiesto por Juan de la Garza un año atrás: “Se necesita un plan de manejo bien hecho y consensuado, con reglas muy claras en las que se establezca cómo se puede acceder, cómo se va a proceder cuando ocurra una suba o una baja del recurso, cómo se debe evaluar la pesquería y también evaluar nuestro trabajo; pero además se debe prever cómo se va a revisar ese plan de manejo periódicamente. No es fácil pero se puede hacer, se está intentando pero no puede ser algo de tres paginitas como el del Convenio del Golfo de 2005; se debe hacer muy bien”, sostuvo en una entrevista con este medio.

Un año más tarde nos encontramos con un escenario en el que posiblemente sea imperioso reducir el esfuerzo y todavía no tenemos un plan de manejo.

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