26/04/2019
Food Arts quiere seguir incumpliendo las ordenanzas de Puerto Madryn

Hace seis meses consiguió una habilitación comercial provisoria de manera excepcional sin cumplir con los requisitos. Apelan al clima electoral y al temor de los concejales a una alteración de la paz social. Ya la anterior excepción creó un pésimo antecedente, incluso dejando expuesto al municipio a futuras demandas.

Revista Puerto - Food Arts 01

En Food Arts creen que los concejales no se animarán a decirles que no.

Por Nelson Saldivia

Vuelta la burra al trigo. Tal como se preveía hace seis meses cuando Food Arts, con el STIA de Chubut como principal lobista, consiguió que le habilitaran la planta de procesamiento de Puerto Madryn de manera excepcional a pesar de no ser dueños del lugar, ni tener contrato de alquiler, transcurrido ese lapso, ahora volvieron a pedir que no se cumplan las normas y se les dé otra excepción.

Food Arts apeló ahora al mismo artilugio y a la permeabilidad de los concejales de Puerto Madryn que en un año electoral harán lo que sea con tal de no tener una manifestación en la puerta.

La planta en cuestión funciona en un predio propiedad de la empresa Ipesur, quien le inició una demanda de desalojo, pero con la anuencia de la conducción del Sindicato de Trabajadores de la Industria de la Alimentación lograron esquivar la normativa municipal de habilitaciones comerciales y el derecho de propiedad.

Ahora, Food Arts y la dirigencia sindical busca repetir el mismo esquema de hace seis meses atrás, y aseguran tener como ‘as en la manga’ en pleno proceso electoral que vive Chubut, que tendrá elecciones generales el 9 de junio.

En privado sostienen que los concejales no se animarán a hacer cumplir la ley y hasta dan por hecho que volverán a conseguir la extensión de la habilitación a pesar de no cumplir con los requisitos de las ordenanzas que pide demostrar ser propietario del lugar que se busca habilitar, o un instrumento contractual que certifique que se tiene posesión legal del lugar.

Estos días ingresó una nota al Concejo Deliberante de Puerto Madryn planteando que seis meses no fueron suficientes, y piden una prórroga por el “tiempo que sea necesario”, y vuelven a poner de escudo a los trabajadores. “La operatoria que hasta el momento se está llevando a cabo en la Planta Procesadora de Pescado es muy satisfactoria, la producción se ha mantenido en niveles que garantizan trabajo continuo y no se han registrado conflictos de índole laboral”, esgrimen como argumento para lograr una nueva excepción a la regla.

Apelando al remanido argumento de garantizar la paz social es que los concejales madrynenses deberán resolver la cuestión en las próximas semanas. Antes habían aprobado una de manera extraordinaria la habilitación “hasta que terminara la zafra de langostino de aguas provinciales”, algo que ya ocurrió. Pero ahora, Food Arts dice que se viene la temporada de aguas nacionales y si no le dan lo que pide deberá echar gente a la calle.

Por otro lado, el apoderado de la firma indicó a través de la nota entregada en el Concejo, que tienen en marcha la construcción de instalaciones propias, pero no tienen fecha de posesión, por lo tanto, plantean extender la habilitación irregular todo el tiempo que lo requieran necesario.

“La nueva planta, que ya se encuentra en construcción, se emplazará sobre una fracción de terreno de 10 mil metros cuadrados, habiéndose adquirido a la fecha túneles y cámaras de frío y finalizado una de las naves operativas de la planta”, a lo cual sumó que “esta nueva construcción contará con dos cámaras de congelado de última generación con una capacidad de 3.000 toneladas, un sistema inteligente de stock instantáneo/escaneo y posicionamiento dinámico; la nave de producción conformada por 3 mil metros cuadrados contará con todos los sistemas de seguridad, monitoreo y sanitarios, acordes a los requerimientos nacionales e internacionales”, le explicaron a los ediles en tren de convencerlos a que apuren el trámite.

Pero lo que no contaron, es que la obra no tiene ni siquiera los planos autorizados por el municipio, y si le frenan la construcción alegarán que necesitan más tiempo para seguir en el lugar.

Con todo, y frente a todo el proceso irregular que viene de arrastre, ahora serán los concejales de Puerto Madryn los que demostrarán si están dispuestos a hacer cumplir la ley o por temor al STIA vuelven a mirar para otro lado y patean la pelota para después de la contienda electoral. Ya la anterior decisión de hace seis meses dejó mucho que desear en materia legislativa y creó un pésimo antecedente, incluso dejando expuesto al municipio a futuras demandas.