01/05/2019
Dispar acatamiento al paro en Mar del Plata y advertencia de pérdidas millonarias

No hubo zarpadas ni descarga de barcos. El SOIP no adhirió al paro pero fueron pocas las fábricas que convocaron a trabajar. Normalidad en astilleros. Desde la Cámara de Armadores aseguraron que se perdieron 45 millones de pesos por el día de paro.

Revista Puerto - Puerto de Mar del Plata
Por Roberto Garrone

Como ocurre cada vez que se realiza un paro de actividades que no impulsa la CGT sino la CTA y un grupo de gremios más opositores a las políticas que aplica el gobierno nacional, fue dispar su acatamiento en las calles y la jurisdicción portuaria.

En los muelles de la terminal marítima fue donde más se sintió la inactividad. El SOMU adhirió a la medida de fuerza y no ingresó ni zarpó ningún barco. Los que quedaron cargados tendrán que aguardar hasta el jueves para ser vaciados, ya que este miércoles es 1 de mayo, Día del Trabajador. Sin camiones la estiba también estuvo paralizada y el Consorcio procedió a clausurar los accesos a las terminales 2 y 3.

Donde sí hubo actividad fue en los astilleros dentro de la jurisdicción. Tanto en SPI como en Tecnopesca y Contessi este martes pareció un día normal en reparaciones y nuevas construcciones.

El SOIP no adhiere a la medida de fuerza para que las empresas no descuenten el presentismo y las consecuencias del bajo nivel de trabajo se agraven. De todas maneras no todos los frigoríficos tuvieron materia prima en cámara como para convocar al personal. Otros, como Solimeno, terminaron a las 12.

Por primera vez hubo algunos números sobre lo que cuesta paralizar la actividad de la flota durante un día en Mar del Plata. Desde la Cámara de Armadores aseguraron que las pérdidas superaron los 45 millones de pesos.

La cifra se explica por varias razones, según argumentaron los armadores. En principio, la medida de fuerza hizo caer el precio de la merluza. Solo en los últimos días, el valor que reciben los armadores por la primera venta de la especie retrocedió 7 pesos. Esto fue como consecuencia de las dificultades para transportar la mercadería que ya preveían los compradores.

“Entre el viernes 26 y el lunes 29 ingresaron al puerto de Mar del Plata unos 19 buques fresqueros que desembarcaron más de 80 mil cajones de merluza y especies varias. Por una lógica cuestión de desinterés por cargar ese pescado por parte de las plantas de procesamiento, el armador tuvo una perdida directa de unos 18 millones de pesos”, explicó el presidente de CAABPA, Diego García Luchetti.

Las otras pérdidas florecieron en otros eslabones de la cadena productiva del pescado fresco, como los procesadores, que debieron reprogramar el esquema productivo para evitar mermas en la calidad y/o el desperdicio de mercadería fresca.

Por otro lado, casi en paralelo, se redujeron las operaciones de venta al interior por la incertidumbre de los compradores ante el paro y el día no laborable del miércoles. “Ante la incertidumbre de no saber si les llegaba el pescado, no compraron”, aseguró un industrial.

“Estamos frente a un paro sin sentido que solo perjudica a empresas y trabajadores. La materia prima que traen los buques fresqueros, acondicionada con hielo, debe ser procesada, elaborada, clasificada e industrializada en forma inmediata. El tiempo juega en contra y ocasiona daños económicos severos”, insistió García Luchetti.

Por otra parte, desde la Cámara patronal subrayaron que la huelga demora los embarques de pescados y mariscos hacia el exterior. El retraso implica mayores gastos en depósitos, enchufes para sostener la cadena de frío y demoras en la entrega final de los productos. En este segmento son pérdidas añadidas que resultan difíciles de cuantificar.

Asimismo los talleres navales, que emplean a más de 900 obreros, dejan de facturar servicios por unos 8 millones de pesos. Se trata de establecimientos que realizan tareas de mantenimiento ligadas a la flota que permanecen inactivos, pues las intervenciones que demandan más de dos días no se pueden iniciar.

“Sin dudas, hay cientos de tareas y derrames de esta industria que verán disminuidos sus ingresos por la inactividad. El paro cuesta dinero y siempre lo pagan quienes día a día se esfuerzan por producir y trabajar”, concluyó García Luchetti.