26/07/2019
La pesca marplatense, uno de los sectores con menos subcontratación de la producción

Lo reveló un informe del Grupo Análisis Industrial de la Facultad de Ciencias Económicas y Sociales de la UNMdP sobre Producción, Inversión y Tecnología en la industria del Partido de General Pueyrredon. Pero ponen el foco en las seudocooperativas de la pesca.

Revista Puerto - Planta de procesamiento de pescado
Fotos de archivo

Un informe de un grupo de trabajo de la Universidad Nacional de Mar del Plata reveló que las empresas vinculadas con la actividad pesquera están entre las que menos subcontratan la producción.

Un 66,9% de los encuestados aseguró que no lo hace mientras que un 33% manifestó que sí terceriza parte de la producción. Las empresas que lo hacen subcontratan casi un 53% del proceso productivo.

El Grupo Análisis Industrial de la Facultad de Ciencias Económicas y Sociales de la UNMdP realizó un informe titulado “Producción, inversión y tecnología” en relación con la industria del Partido de General Pueyrredon.

Encabezan el ránking de sectores que menos subcontratan sus tareas las de software y servicios informáticos con el 93%, alimentos y bebidas (excluida la pesca) con el 89,4% y el sector de química, caucho y plástico, con el 87,8%.

Entre los que más subcontratan aparece el sector de maquinaria agrícola con el 85,7%, el de automotores y autopartes con el 70% y la industria textil, con el 59,6%.

El marco muestral estuvo compuesto por 575 empresas industriales, a partir del cual se extrajo una muestra de 400, con inclusión forzosa de las empresas más grandes de cada rama, junto con una muestra aleatoria de las demás.

El operativo de campo se extendió desde mayo a septiembre de 2018. El 90% de las encuestas se realizaron de forma presencial, mientras que el 10% restante fueron autoadministradas. Se encuestaron 296 empresas, con una tasa de respuesta global del 76%.

No era un buen momento para hacer encuestas y los investigadores lo reconocieron. “La difícil coyuntura, la inestabilidad cambiaria y los aumentos permanentes en la tasa de interés, determinaron un escenario altamente negativo para llevar adelante el operativo de campo, con un esfuerzo inesperadamente alto por parte de los encuestadores para obtener una respuesta positiva”, reconoce el documento, aunque aclara que “la tasa de respuesta está en consonancia con los valores habituales en operativos destinados a empresas industriales”.

Entre las empresas encuestadas, la mayor parte pertenecen a la rama alimenticia, ya sea pesquera (24,8%) o no pesquera (20,8%). Les siguen en orden de importancia, textiles y de confecciones (8,8%); químicos, caucho y plástico (8,6%); software y servicios informáticos (7,4%); metalmecánica (7%); maquinarias y equipos (6,1%), y madera y muebles (6%), entre las más importantes.

Más allá de que las respuestas mayoritarias indican que las empresas no subcontratan ninguna parte de su ciclo productivo, en el informe se traza un perfil de la subcontratación en el sector pesquero.

El mismo revela como característica “la organización de la producción en cooperativas, reteniendo la empresa las tareas directivas y administrativas. Se trata de una práctica de desintegración vertical que permite a las empresas industriales hacer frente a la estacionalidad de sus actividades, dada la reducción del número permanente de ocupados”.

Sobre el 33% que subcontrata parte de la producción, subraya el informe de la Universidad que “la mayor parte de los subcontratistas opera en condiciones laborales inestables y cuenta con una reducida capacidad de acumulación, al absorber las fuertes fluctuaciones de la demanda”.

Como reveló el Mapa Productivo presentado semanas atrás, este relevamiento también reportó una involución de la capacidad productiva instalada.

“Si se sintetizara en un porcentaje la evolución de la producción industrial entre 2015 y 2018, éste podría ser la caída de la capacidad instalada utilizada (CIU) del 76% al 69%. Si bien las empresas habían invertido en el período para aumentar la capacidad productiva, la disminución en la CIU denota que las expectativas de crecimiento en la demanda no se cumplieron y que la fuerte retracción económica ha dejado a las empresas sobredimensionadas”, resumió.