01/08/2019
Brasil, un socio que pone demasiadas trabas

Los problemas de ingreso de productos pesqueros argentinos al país vecino no son nuevos. Los envíos de pescados blancos son rechazados por supuestos niveles antirreglamentarios de sodio y PH. Además, pese a que se revirtió la prohibición de ingreso al langostino sigue sin poder exportarse ejemplares enteros. Esto le planteó Argentina a la representante de la Cancillería brasileña.

Revista Puerto - Exportaciones - 02
Por Karina Fernández Fotos de archivo

Si bien se muestra la supuesta apertura del mercado brasileño como un gran logro que permitirá absorber parte de las exportaciones argentinas que hoy pasan por un mal momento, sobre todo en lo que a langostino se refiere, las trabas para el ingreso del crustáceo siguen vigentes. Pero este no es con el único recurso con el que tiene problemas nuestro país, sino también con el ingreso de pescados blancos. Hasta envíos de congelados a bordo han sido rechazados por infringir los índices de pH, algo que los empresarios consideran inentendible. En una reunión celebrada ayer con autoridades de ambos países, la agregada comercial del Brasil se comprometió a habilitar canales de diálogo y evaluar y gestionar con sus superiores los problemas planteados.

“Tienen trabas con el pH del pescado que no son reales y nosotros lo estamos trabajando con Comercio, Agroindustria y Senasa porque nos rechazan embarques por el nivel de pH que supuestamente tiene el pescado o de sodio, que nosotros sabemos que es irreal”, señaló Federico Angeleri, responsable comercial de la firma Veraz.

El empresario sostiene que “tienen problemas con nosotros y con muchos países porque ante un problema con el pH te dejan en una lista roja de la que solo se puede salir después de diez embarques fiscalizados que genera una gran pérdida de tiempo y costos. El problema es que los brasileños están muy cerrados”.

Ayer, siguiendo los carriles diplomáticos de la relación bilateral y dentro del esquema del Mercosur, se reunieron para tratar estos temas representantes de las cámaras empresarias, SENASA y funcionarios del Ministerio de Producción y de la Secretaría de Trabajo con la agregada del Ministerio de Agricultura de la Embajada de Brasil, Priscila Moser.

Argentina volvió a pedir a Brasil que abra un canal de diálogo para solucionar los supuestos problemas sanitarios que tienen nuestros productos a la hora de ingresar a su país. El reclamo central fue sobre los pescados blancos y SENASA hizo una presentación sobre los pasos dados en la garantía de la sanidad animal requerida por la DIPOA.

“Es una lástima porque Brasil es muy consumidor de pescado, está cerca y sería un gran mercado para nosotros como lo fue en otros momentos. El 35% de la merluza iba a Brasil y ahora es el 16%. Se cortó cuando comenzó a ingresar pangasius y se dio erróneamente la denominación de merluza al Alaska pollock. Eso se pudo corregir pero no se han podido recuperar los niveles de venta”, se lamenta Angeleri.

El sector se ha reunido con la secretaria de Comercio Exterior, Marisa Bircher, y le han planteado los problemas que tenían. La funcionaria apoyó a los empresarios y les exigió a su vez que se hiciera todo bien en materia sanitaria. Como esa era la situación se trabajó para revertir con datos cada requerimiento y desde el minuto uno el sector planteó que el problema era de Brasil.

Ya en marzo desde el SENASA habían señalado que existieron embarques con problemas depPH, sodio y hasta de sangre en hielo en el caso del abadejo. A partir de estas situaciones se trabajó para evitar estas situaciones y se ajustó el nivel de pH en la merluza a los niveles exigidos. Las presentaciones realizadas las expuso en la reunión Adrián Ballesteros, coordinador de Pesca del SENASA. Pero pese a ello los problemas persisten (Ver Preocupación en Mar del Plata por mayores controles en la frontera brasileña).

En el sector citan como un ejemplo de la arbitrariedad de Brasil, el rechazo de envíos de pescado congelado a bordo por los niveles de pH. “No hay pescado más fresco que el congelado a bordo, pero aun así tiene problemas para ingresar”, señaló Federico Angeleri, coincidiendo con otros actores del sector que relatan el hecho como inexplicable.

La representante de la embajada brasileña, Priscila Moser, se comprometió a facilitar los canales de diálogo y elevar a sus autoridades los problemas planteados para evaluarlos y realizar gestiones. Respecto del langostino, que acaba de ser reincorporado a la nómina de productos argentinos con ingreso a Brasil, ratificó que aquellos que ya contaran con un rotulo de importación de ejemplares enteros, estaban habilitado a ingresar.

Del lado argentino se le comunicó que eso no estaba sucediendo, que quienes ya estaban habilitados por el DIPOA para ingresar con langostino entero seguían teniendo trabas y se les exigía langostino pelado, sin cabeza y sin vísceras. Sobre este punto, la funcionaria brasilera se comprometió también a establecer canales de comunicación para resolverlo.

Los problemas están planteados y Brasil está en pleno conocimiento de lo que le sucede a uno de los socios del Mercosur a la hora de intentar ingresar a su mercado. El encuentro, que se desarrolló con el cuidado que requieren las relaciones diplomáticas, terminó con ironías sobre el acuerdo con la Unión Europea y la imposibilidad de comercializar con los vecinos.