06/08/2019
Deseado también sufre el pasivo ambiental de la pesca

Mientras se busca una alternativa para la disposición final de los residuos sólidos del procesamiento de langostino, una voluminosa cantidad de desechos es arrojada a cielo abierto a pocos kilómetros del casco urbano.

Revista Puerto - Residuos de langostino en Puerto Deseado
Por Nelson Saldivia

Además de la generación de empleo, movimiento económico y rentabilidad millonaria en el comercio exterior, el langostino también produce una seria problemática medioambiental en las ciudades que tienen emprendimientos industriales de proceso de esa materia prima.

Puerto Deseado tiene en este momento una creciente actividad de proceso de Pleoticus muelleri que llega de buques fresqueros de altura que están operando sobre aguas nacionales. Ese proceso genera voluminosas cantidades de cáscaras y cabezas de langostino, y no habiendo de antemano una previsión respecto de la disposición final de esos desechos, se va actuando sobre la marcha.

Por lo pronto, aparecen montículos de residuos a pocos kilómetros del casco urbano de la localidad santacruceña, y dependiendo de la intensidad y cuadrante del viento, la población debe soportar los olores nauseabundos propios del proceso de descomposición de esos desechos orgánicos.

El hecho provoca reacciones y malestar en la población porque además de los olores pestilentes, ya se observa una alteración al ecosistema. Ante tamaña cantidad de residuos, la población de gaviotas encuentra abundante alimento y se observa la presencia de gran cantidad de estas aves al quedar los desechos de langostino a cielo abierto.

Años atrás, Puerto Madryn sufrió de lleno esta alteración sobre la naturaleza. Ante la gran masa de residuos, la población de gaviotas cocineras creció geométricamente, y hoy siguen siendo un problema para las ballenas que son picoteadas por estas aves en busca de nuevos alimentos; y el tema ha merecido abordajes interdisciplinarios de organismos científicos y de investigación.

Las autoridades de Puerto Deseado salieron a evaluar experiencias de otras ciudades, y una alternativa que analizaron es autorizar la implementación de un sistema de landfarming, para que los desechos sean enterrados y se reutilicen como abonos o fertilizantes, pero cualquier emprendimiento posible llevará tiempo para su puesta en marcha. Ergo, la población deseadense deberá acostumbrarse esta temporada a sufrir los “efectos no deseados” de la industria pesquera.