01/08/2019
En CEPA y CaIPA están preocupados por la partida de MSC

Iniciaron gestiones ante autoridades nacionales y provinciales. Buscan evitar que la naviera suspenda la escala en Mar del Plata. Advirtieron riesgos por sobrecostos logísticos y posición monopólica de Maersk.

Revista Puerto - Buque portacontenedores en Mar del Plata - 02
Por Roberto Garrone

Por estas horas está previsto el último ingreso del buque portacontenedores Lena de MSC al puerto Mar del Plata. La naviera avisó a principios de mes que deja de operar ante el cambio de barco por otro que no posee grúas a bordo.

Como el puerto no cuenta con infraestructura propia para remover la carga de contenedores, interrumpen un servicio que habían reanudado en febrero del 2015 cuanto tras el dragado de los equipos chinos llegó el Henriette Shulte.

La decisión de MSC generó la preocupación de algunas cámaras empresarias de la pesca local. En las últimas horas desde CEPA y CaIPA difundieron un comunicado en el que advierten los riesgos que implica la salida de la segunda naviera del mundo del servicio en Mar del Plata en la suba de costos logísticos y posibles actitudes monopólicas de Maersk, la otra naviera que entra a la terminal marítima local.

Las cámaras solicitaron la intervención de funcionarios nacionales y provinciales para evitar la partida de MSC que llegaba con una frecuencia semanal al principal puerto pesquero del país.

El planteo fue realizado a través de una nota firmada por los gerentes de CEPA, Darío Sócrate y de CAIPA, Fernando Rivera, dirigida a los ministros de Transporte, Guillermo Dietrich y Producción y Trabajo, Dante Sica.

También lo recibieron el secretario de Agroindustria, Luis Miguel Etchevehere y su par bonaerense, Leonardo Sarquis; el secretario de Agricultura, Ganadería y Pesca, Guillermo Bernaudo y el subsecretario de Pesca, Juan Bosch.

Las cámaras destacaron que el ingreso regular de MSC representó “un importante avance para la actividad”. Y subrayaron que este servicio pudo ser establecido luego de que fueran realizadas “importantes inversiones públicas y privadas” para dragar el canal de acceso y el espejo de agua interior del puerto, lo que motivó a que las empresas pesqueras “adaptaran toda su operatoria”.

Desde TC2 también habían advertido hace unos meses lo que podía ocurrir con MSC, cuando todavía el cambio de buque era una posibilidad latente. Hoy esa posibilidad se convierte en realidad y el puerto no tiene respuestas.

Las consecuencias de la falta de estímulo a la actividad por parte de la autoridad portuaria –regularizó la situación del permisionario Hipoute pero sin el muelle, lo que impide que sea habilitado por Aduana– comienza a verse en la estadística.

Los números reflejan la merma en las descargas y exportaciones de calamar, a partir de la decisión del operador de quitar los incentivos a la flota ante la falta de acompañamiento del Consorcio Portuario.

En el primer semestre del año las exportaciones por el puerto local se redujeron un 30% en relación al mismo período del año pasado. Fueron 41 mil toneladas contra 61 mil de 2018.

Las cámaras pesqueras advirtieron que la salida de MSC “significará un retroceso al que entendimos que no volveríamos nunca, ya que exigirá recomponer una logística actualmente desarticulada”.

El puerto autosustentable de Merlini no alienta inversiones; por el contrario, las espanta y estos son los resultados. El puerto se queda sin un servicio esencial para que la pesca pueda llegar a sus mercados internacionales.

Los industriales exportadores resaltaron su preocupación por el aumento importante de los costos logísticos. “Deberá retomarse la operatoria que incluía la carga de camiones hasta Buenos Aires”, indicaron en el documento al que tuvo acceso REVISTA PUERTO.

En ese sentido señalaron que esta situación “contradice los esfuerzos por lograr una auténtica regionalización de la actividad portuaria en la Argentina”.

Al describir las consecuencias de que el puerto marplatense vea reducida su capacidad de exportar, las cámaras explicaron que las empresas tendrán que afrontar mayores costos, situaciones de inseguridad, demoras en la carga e incumplimientos en los plazos de entrega.

“Sumado a esto las empresas pesqueras comenzarán a depender de los servicios de una única empresa naviera, la cual podría asumir actitudes monopólicas”, remarcaron.