31/10/2019
Voces y amparo en defensa de la industria naval nacional

La FEMPINRA interpuso un recurso de amparo para frenar la adjudicación a la paraguaya Horamar para construir barcazas para YPF. En la UTN Mar del Plata alumnos de ingeniería naval advierten el riesgo de bajar los derechos de importación para buques construidos en el extranjero. ABIN cuestionó las trabas.

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Por Roberto Garrone Fotos de archivo

La Federación Marítima, Portuaria y de la Industria Naval (FEMPINRA), que lidera Juan Carlos Schmid, presentó en el juzgado Nacional del Trabajo Nº 63 de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, un recurso de amparo para exigir que se declare “ilegal, inconstitucional y nula”, la adjudicación de la empresa YPF a la compañía  Horamar S.A, del contrato que posibilita la construcción de embarcaciones para el transporte de hidrocarburos en Paraguay.

Por otro lado, en las últimas horas alumnos avanzados de la carrera de ingeniería naval de la UTN Mar del Plata divulgaron una carta pública en la que advierten los riesgos que implica para la industria naval la posible rebaja de aranceles a la importación de buques pesqueros construidos en el extranjero, una medida que por estas horas analizan las autoridades gubernamentales.

La FEMPINRA denunció que la decisión de YPF “pone en riesgo más de 2000 puestos de trabajo de la Industria Naval, Marítima y Fluvial argentina” en tanto pidió la nulidad del DNU Nº 668 “donde se le autoriza al Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas la toma del crédito público a los fines de la adquisición del buque polar logístico antártico, el cual se pretende construir en su totalidad en país extranjero y así quitarle el trabajo a más de 2000 trabajadores en los astilleros argentinos”, según reflejó la Federación.

Desde la FEMPINRA  explicaron que dichos actos de gobierno violan en forma deliberada derechos constitucionales contemplados en la carta magna. Juan Carlos Schmid, titular de la Federación, señaló su preocupación por la situación de los “200 trabajadores marítimos que podrían perder sus empleos a raíz de una licitación que se está haciendo a las apuradas y de los 2000 compañeros que hoy se desempeñan en astilleros que están con capacidad ociosa mientras los barcos se construyen afuera”.

Ayer desde ABIN, la Asociación Bonaerense de la Industria Naval, rechazaron en tanto la impugnación a todo el proceso licitatorio que formuló la CINA, la Cámara de la Industria Naval Argentina.

En un comunicado aseguraron no compartir ni comprender estas acciones que “en definitiva terminan perjudicando cualquier posibilidad de que se pueda concretar en nuestro país alguna parte del todo de estas construcciones”. En ese sentido, remarcaron que “para algunos la mezquindad o la permeabilidad a intereses ajenos al sector industrial naval propiamente dicho, son más importantes a la hora de aportar soluciones concretas a favor del empleo argentino».

ABIN no está ajena a esta puja de intereses. Su socio más activo es SPI Astilleros. La empresa de Horacio Tettamanti acordó con Horamar construir algunas de las barcazas en sus instalaciones, posiblemente en Campana.

“Nunca hemos dejado de trabajar en la defensa y la promoción de nuestra industria naval, un único objetivo fundamental en el cual todos deberíamos comprometernos honesta y objetivamente», afirmaron desde la ABIN, que nunca se pronunció por la rebaja de aranceles para la importación de buques pesqueros, tal vez porque no es la especialidad de sus socios o porque reparan barcos de quienes impulsan la medida.

Los que sí quisieron visibilizar la situación fueron los futuros ingenieros navales de la UTN. “Pesqueros argentinos, industria ¿Extranjera?” se titula la nota hecha pública por un grupo de alumnos avanzados de la Delegación Mar del Plata.

De consumarse esa rebaja de aranceles “se debe entender como un incentivo a la importación de buques, y un claro ataque a la industria naval argentina y al futuro de todos los estudiantes de Ingeniería Naval del país”, señalaron en el documento al que tuvo acceso REVISTA PUERTO.

En base a la cantidad de buques operando y su edad media, se creen necesarias más de 200 nuevas construcciones en los próximos años. Se estima que la construcción de un  buque pesquero estándar para la actividad (casco de acero, entre 22 y 35 metros de largo o eslora) genera en forma directa 25 puestos de trabajo.

“Esta simple cuenta nos da la pauta del principal aspecto de la industria naval: es generadora de empleo por excelencia. Y a este valor debe sumarse el valor de los empleos generados por la industria de insumos y servicios que la obra naval requiere”, sostuvieron los alumnos.

En ese sentido, creen que “la defensa de los puestos de trabajo y la generación de nuevo empleo debe encontrarse entre las prioridades de los mandatarios actuales y futuros, con particularidad sensibilidad en momentos de crisis como los actuales. La industria local es totalmente capaz de construir los buques en cuestión, y no hay ninguna buena razón ni necesidad de importarlos”, puntualizaron.

Los estudiantes por último advirtieron que los afectan este tipo de políticas. “Vemos como la falta de visión y decisiones arbitrarias, sin ningún fundamento técnico, reducen nuestras posibilidades laborales futuras”.