20/11/2019
La flota menor se sirve de magrú cerca de la costa

En Mar del Plata la banquina chica del puerto recobra movimiento. Son quince lanchas y cuatro barcos que completan bodega en el día y aportan materia prima a la industria conservera.

Revista Puerto - Magru - 02
Por Roberto Garrone Fotos Diego Izquierdo

Camiones de culata sobre el lado sur del muelle, dos guinches levantando cajones con una precisión de orfebre y un par de lanchas y barcos amarrados en fila que acaparan todas las miradas de los chicos que eligieron al puerto marplatense como destino turístico del viaje de egresados.

La temporada de magrú irradia un movimiento especial a este sector del puerto local donde marineros, camioneros y estibadores se mezclan en torno a esta especie pelágica que sustenta a buena parte de la industria conservera.

“Desde el domingo la flota está completando bodega en el mismo día, de un pescado de buena calidad que se consigue acá nomás al norte, entre una y dos horas de navegación”, resume Rubén Burkaard, el gerente de Coomarpes.

La cooperativa compra todo el pescado que traen los barcos y lanchas para entregar a las cuatro conserveras, que arreglaron con los pescadores pagar a 30 y 60 días. Por ahora el precio se ubica en 34 pesos por kilo pero si la abundancia sigue firme quizás retroceda unos escalones.

Uno de los representantes de Coomarpes revela que uno de los compradores de magrú es La Campagnola. La conservera tiene su línea de producción parada, al menos, hasta el próximo 9 de diciembre. Es probable que esté acumulando stock para reanudar el mes próximo.

Las otras 3tres empresas son Natusur, Marbella y Copeca que reciben el magrú que capturan con red de cerco. “Hoy salimos a las 5 de la mañana y habremos completado en treinta lances” cuenta un trabajador que ahora completa cajones de la bodega del Don Nino. “Serán unos trescientos sesenta cajones”, dice y vuelve a volcar una especie de colador gigante de aluminio sobre un cajón vacío.

A pocos metros un perro mestizo tiene una relación más compleja con los cajones. Le ladra a todos los que bajan las escaleras desde el piso superior, los cuales son arrojados con fuerza para que se aproximen a la lancha.

La estadística oficial todavía no registró este impulso de la caballa en la banquina chica. Hasta el 15 de noviembre esta flota declaró desembarques por 500 toneladas. En estos 3 días ya desembarcaron casi esa cantidad.

El Estrellita es uno de los barcos de rada/ría amarrado que está descargando. Son pocos cajones porque rompió la red y tuvo que volverse. A su lado está la lancha Siempre María Madre.

Los otros barcos que por ahora se sirven del magrú son el Indómito, el Manto Sagrado y el Don Mario. Esos todavía no habían arribado a puerto cuando caminamos el muelle y generaban la impaciencia de los estibadores de Estimar que los buscaban en el horizonte.

“Vamos a ver hasta cuándo dura. Es lo único que tenemos, es lo único que nos queda”, reflexionó un viejo pescador mientras terminaba de acomodar una fila de cajones con rumbo a la caja térmica del camión.