01/11/2019
La razón social como excusa de un nuevo curro del CFP

Bajo el argumento de que se buscaba preservar las fuentes laborales se distribuyeron 10.000 toneladas de merluza entre barcos que debían tener prohibido el despacho a la pesca por sobrepasar la cuota; barcos que no habían completado la explotación de su cuota y barcos inactivos.

Revista Puerto - BP Don Pedro

Al enorme Don Pedro le regalaron 2000 toneladas para atender la cuestión social... de Pototo Moscuzza.

Por Karina Fernández Fotos de archivo

Al 24 de octubre se llevaban capturadas 259.082 toneladas de merluza y todavía no se había alcanzado la Captura Máxima Permisible pero ese mismo día y bajo el pretexto de atender la mayor actividad de la flota sobre el recurso y aludiendo a supuestas razones sociales, el Consejo Federal Pesquero solicitó al INIDEP autorización para sumar 10.000 toneladas de la especie. La ampliación fue autorizada y se distribuyó ese cupo entre 19 barcos. Pero contrario a lo que argumentaron los responsables de estos buques en su mayoría no habían aún completado la explotación de su cuota para poder requerir cupo adicional, otros se habían sobrepasado hasta en un 30 por ciento sin que se les prohibiera el despacho a la pesca y otros se encontraban inactivos. Las tres situaciones descriptas son ilegales; sin embargo los Consejeros aprobaron la maniobra por unanimidad.

En el Acta 32 del 24 de octubre el Consejo Federal Pesquero comunicó que se le había autorizado aumentar la CMP de merluza en 10.000 toneladas y argumentó que se tomaba la resolución de repartir entre 19 barcos este cupo para preservar “este delicado equilibrio (que) se encuentra amenazado con el cese de actividades que se proyecta para los últimos dos meses del año en buques y plantas”.

La cándida exposición fue acompañada de una nota del representante de la Provincia de Buenos Aires, Juan Martín Colombo, que aseguró haber “recibido distintas solicitudes de empresas y gremios solicitando disponibilidades adicionales de merluza para mantener el trabajo por parte de las tripulaciones, personal de estiba, plantas, etc.”.

Según datos de captura del 9 de octubre, de los 19 buques elegidos, 10 no habían completado el 90% de explotación de su cuota, mínimo requerido para asignar cuota complementaria. Suponiendo que hubiesen podido en una semana capturar, descargar y declarar un volumen suficiente como para poder completar el 100%, se podría señalar al menos cinco barcos que no lo hubieran logrado porque su nivel de explotación se encontraba en el rango del 58 al 70%.

El San Andrés Apóstol, por ejemplo, había consumido solo 66% de su cuota y recibió 720 toneladas; el San Pascual consumió el 58% de su cuota y recibió 300 toneladas y el Ponte Coruxo recibió 500 toneladas cuando había pescado el 69% de su cuota. Resulta inexplicable que se les otorgue cupo extra, salvo que en las próximas actas observemos cómo transfieren a otros barcos que están excedidos en la captura. Lo que constituiría una burla a la legislación vigente.

Pero al analizar las capturas de los barcos premiados, la situación se vuelve aún más turbia, porque cinco de los nueve restantes han sobrepasado la cuota hasta en un 30%. Ello denota no solo la ausencia de fiscalización sino también el incumplimiento de la autoridad de aplicación, que está obligada a prohibir el despacho a la pesca a los buques que hayan completado su cuota. Si aplicamos el mismo criterio que en el caso anterior, los porcentajes del exceso podrían ser aún mayores.

En esta situación se encuentran barcos como el Ponte de Rande, que se excedió en un 15% y le otorgaron un cupo extra de 1000 toneladas; el San Jorge Mártir que sobrepasó en un 21% su cuota y le otorgaron 720 toneladas; el Kanxope se excedió en un 30% y le otorgaron 350 y el Ur-Ertza se pasó un 26% y le otorgaron 240 toneladas.

No se trata de un exceso de captura sobre el porcentaje original de cuota, sino que es el resultado final, luego de añadirle al cupo inicial las transferencias recibidas y las asignaciones del Fondo de Administración. Si nos extendemos en la revisión más allá de los barcos que recibieron cuota extra la semana pasada, el número de barcos en esta situación asciende a veintinueve.

Si hasta aquí resulta escandaloso, el broche final lo es más aún. También recibieron cuota barcos que están inactivos por problemas operativos. Les otorgaron, bajo el pretexto de mantener las fuentes laborales, un cupo extra a barcos que no lo van a capturar.

Como ejemplo bastaría nombrar al congelador Don Pedro que recibió 2000 toneladas, pero no las pescará porque estará parado por lo menos hasta fin de año, según aseguraron fuentes administrativas.  Es el barco que más toneladas recibió, concentrando el 20% de la CMP extra que manejaba el Consejo Federal Pesquero. Este barco, a su vez, ya se había excedido en un 7% de su CIT. También se encuentra en esta situación, el Virgen María, que está en reparaciones hace dos meses por reemplazo de su motor principal, ha consumido menos del 70% de su cuota y le otorgaron 240 toneladas.

Deberían el Subsecretario y el Director de Peca explicar por qué se ha permitido el despacho a la pesca de los buques que sobrepasaron su cuota, siendo que su autorización implica una violación no solo al Régimen de Cuotas sino también a la Ley Federal de Pesca. También debería explicar el Consejo Federal Pesquero por qué aprobó, sin informe previo, el otorgamiento de cupo a barcos que no habían completado la explotación de su cuota y por qué les entregaron cuota a barcos inactivos.

A la luz de los hechos resulta insultante la evocación de las razones sociales por las cuales se han repartido 10.000 toneladas de merluza, por encima de la Captura Máxima Permitida. Queda claro que se buscó beneficiar a infractores antes que atender cuestiones sociales. Salvo que se entienda como cuestiones de máximo interés social, a aquellas concernientes a los propios consejeros.