22/11/2019
Medidas de manejo, advertencia de EE.UU. y una curiosa transferencia de cuota

El Consejo Federal Pesquero amplió la veda de merluza negra y permitió aumentar el porcentaje de captura de juveniles por recomendación del INIDEP; presentaron los alcances de las nuevas reglas para ingresar al mercado de Estados Unidos y aprobaron una trasferencia de CIT a un barco de Moscuzza.

Revista Puerto - Jose Moscuzza

Con cualquier gobierno Moscuzza sigue enriqueciéndose ilegalmente con recursos del Estado Argentino.

Por Karina Fernández

Esta semana el Consejo Federal Pesquero se reunió el martes, cambiando su día habitual de encuentros. Tras celebrarse la reunión de Comisión de Merluza Negra y tomar conocimiento de las recomendaciones biológicas, se decidió ampliar la veda en el área reproductiva de julio a septiembre y se aumentó el porcentaje de juveniles que se pueden traer por viaje al 20%, para preservar a los adultos. Se puso en conocimiento al sector, tanto en esta reunión como en la de Comisión de Pelágicas, de que se debe cumplir con las nuevas normas de control sobre la pesca incidental de mamíferos marinos para ingresar al mercado de Estados Unidos. A los armadores y a las autoridades se les remarcó la necesidad de aumentar los controles en la pesquería de merluza negra y ampliar el programa de observadores a bordo en las flotas fresqueras y costeras que se dirigen a la anchoíta y la caballa. Finalmente se aprobó la transferencia de cuota de merluza entre barcos del Grupo Moscuzza, de los cuales uno está en litigio con el Estado porque su permiso fue declarado nulo de nulidad absoluta.

Veda y un máximo del 20% de juveniles en la pesquería de merluza negra

El Consejo dio a conocer un resumen de la reunión de la Comisión Asesora para el Seguimiento de la Pesquería de Merluza Negra realizada el día 13 de noviembre pasado. Se presentó la evolución de los desembarques en 2017 que llegaron a 3.670 toneladas y de exportaciones que alcanzó las 2.221 por un valor de 63.283.000 de dólares.

El INIDEP presentó una evaluación de la pesquería de merluza negra realizada sobre la base de un modelo estructurado por edades y presentó una propuesta de veda estacional en la época del proceso reproductivo para proteger a los individuos adultos, en los rectángulos estadísticos del área de veda de juveniles –AVJMN-; y propuso incrementar del 15% al 20% el límite de juveniles por viaje de pesca como una medida de disminución del impacto sobre la fracción adulta.

La propuesta se sustenta en el informe que se presentó con el análisis de la proporción mensual de ejemplares en estadios de desove de la especie. “Durante los meses de julio a septiembre, se produce la mayor actividad reproductiva de merluza negra en aguas australes del Atlántico Sudoccidental; siendo la zona al este y sur de la Isla de los Estados y sur de Tierra del Fuego, el área principal de puesta”, se indica. La veda y el aumento en la proporción de juveniles quedaron establecidos mediante la Resolución CFP Nº 21/2012.

También resaltaron los investigadores la importancia de realizar un control estricto en las operaciones pesqueras para evitar la pesca a menos de 800 metros de profundidad. En ese sentido pusieron en conocimiento de empresarios y funcionarios los resultados de la campaña de evaluación realizada con buque comercial y recomendaron repetirlas para poder ampliar la serie de datos que pueda ser incluida en el proceso de evaluación. Informaron, además, que presentarán un criterio para determinar si un filete proviene de un ejemplar juvenil o de un adulto a partir del peso.

A la vez se puso en conocimiento a los actores del sector sobre los alcances de la nueva disposición de la Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA) sobre la evaluación de las pesquerías que tienen interacción con mamíferos marinos y los nuevos requerimientos sobre este tema.

La Ley de Protección de Mamíferos Marinos de Estados Unidos tiene como objetivo reducir su captura incidental asociada con las operaciones de pesca comercial internacional y exige que las naciones que exportan pescado y productos pesqueros a este país cumplan con sus mismos estándares que aplican los estadounidenses en su pesca comercial. También establece los criterios para evaluar el programa regulatorio de cada país y los procedimientos necesarios para recibir autorización para importar.

Se necesitan observadores en la pesquería de pelágicas

Otra de las comisiones de seguimiento que se reunió la semana pasada fue la de caballa y anchoíta y allí también se puso en conocimiento del sector que la pesquería se ve alcanzada por la normativa internacional del NOAA, como ocurre con la merluza negra.

La flota costera y fresquera es la que más resistencia presenta al embarque de observadores a bordo y por tanto, a ese sector se le remarcó la importancia de mantener y ampliar el programa. Recientemente la Asociación de Costeros ha firmado un acuerdo con la Fundación Vida Silvestre y el INIDEP, a partir del cual se supone colaborarán para el desarrollo sustentable de las pesquerías. El embarque de observadores debería dejar de ser un problema por regla y por coherencia.

En ese sentido se solicitaron “mecanismos que faciliten el embarque de los observadores de manera dinámica y fluida. Asimismo, se solicitó que se cree una subcomisión de asesoramiento con participación de las cámaras, del INIDEP y de la Autoridad de Aplicación para abordar específicamente el tema”.

Desde el sector empresario plantearon que tienen evidencia de “la presencia de caballa más al sur del paralelo 42° S, por lo que se solicitó que se habilite la pesca de caballa y anchoíta con red de media agua en cualquier zona en la que se encuentren las especies”. Ello requerirá una consulta técnica al INIDEP. Las limitaciones muchas veces guardan relación con la falta de información; y la colaboración de las partes puede ayudar a ampliar esos límites.

La sinergia entre la investigación, los actores y la autoridad comienza a ser una necesidad para poder acceder a los mercados, como lo demuestra la nueva disposición del gobierno de Estados Unidos. Los vendedores deben acreditar que no generan impacto y para eso se requiere información. Observadores y cámaras para la fiscalización probablemente en poco tiempo sean un requerimiento del mercado.

Cuota de merluza para un barco sin permiso

Por último el Consejo Federal Pesquero autorizó la transferencia de CITC de merluza al barco Don Cayetano del Grupo Moscuzza. El permiso original del barco fue declarado nulo de nulidad absoluta y formó parte de una triangulación ilegal con un permiso de la quiebra de Mediterránea S.A., en los noventa, que también involucró al Itxas Lur y al Stella Maris I. El Estado sigue en litigio con la empresa y a pesar de ello, bajo el paraguas de una medida cautelar, Moscuzza ha usufructuado por más de una década bienes del Estado como son las Cuotas Individuales y Transferibles de merluza.

En ese contexto, el Don Cayetano recibió esta semana unas 6.000 toneladas de merluza a través de otro barco del Grupo, el Malvinas Argentinas. En 2018 el Don Cayetano capturó 3.854 toneladas estando en el ranking de los 20 barcos que más pescaron. Es extraño que en un Consejo Federal Pesquero conformado mayoritariamente por abogados desde hace años, nadie se pregunte nada, sobre todo cuando la causa sigue activa.

No importa el color político del gobierno de turno, desde el menemismo en más, José “Pototo” Moscuzza, el propietario del grupo empresario, hace lo que quiere. Está por verse qué hará el próximo gobierno.