18/12/2019
“El langostino nos devolvió una regularidad que no teníamos con merluza”

Tres obreros del pescado, delegados de Giorno, hacen un balance de los primeros meses reprocesando el marisco en el frigorífico ahora en manos de Iberconsa. “Antes cortábamos dos veces por semana, ahora sabemos que trabajaremos todo el año de lunes a viernes”, dijeron los exfileteros.

Revista Puerto - Obreros de Iberconsa - 02
Por Roberto Garrone Fotos Diego Izquierdo

Toda una vida afilando el cuchillo para cortar la merluza hubbsi y sacar dos filets brillosos hasta que un día la empresa avisa que no traerá más pescado y el que quiere seguir tendrá que acostumbrarse a cambiar el mango con la hoja filosa y tomar otro de acrílico, tipo serrucho, de pocos dientes, para quitarle la vena al langostino.

“Es otro movimiento, distinto al que hacías cuando cortabas el pescado. La mano se mueve así”, dice y muestra Marta Barrionuebo. “Sí, las dos veces con b larga”, aclara como quien cuenta una maldición. Hace quince años que trabaja en Giorno y cuenta detalles del requerimiento físico que implica una tarea y la otra.

“Los primeros días la espalda te quemaba, terminábamos todos encorvados delante de la mesa. Nos dolían otras partes de la mano, no era lo mismo que con el pescado”, aclara en una mesa de la estación de servicio al frente de la Manzana de los Circos.

Escuchan a Marta sus compañeros Sergio Alemán e Iván Ruiz, también exfileteros y Delegados. Los tres están  de vacaciones y con tiempo para poder analizar los cambios que generó la decisión de la empresa Iberconsa de apostar al reprocesamiento de langostino en tierra y generar trabajo para casi cien obreros.

“Nosotros somos sesenta y cinco con los compañeros nuevos que se incorporaron hace unos meses, más los peones y camaristas del congelado. Algunos jamás habían visto un langostino en su vida y otros tenían experiencia en el sector pero todos arrancamos de cero. Ahora somos todos peladores”, dice Sergio.

“La experiencia fue dura pero buena”, resume Iván, que como Sergio, ingresaron en 2009 unos años después de que la empresa registró personal bajo el convenio PyME. “Duro porque tuvimos que adaptarnos a otra cosa. Los primeros meses costaron un montón, era nuevo producto y nosotros no estábamos acostumbrados. Tardamos casi dos meses pero dentro de todo ahora estamos bastante bien”, revela Sergio.

En Giorno el langostino mayormente llega descabezado y el grupo realiza la tarea de pelado y desvenado, por el cual perciben $ 14,10 el kilo. Cuando hay que descabezar, un grupo realiza la tarea y se pela con una máquina automática. Las envasadoras revisan si quedó alguna venita y lo emprolijan.  Ahora están realizando un nuevo producto: se corta la cáscara con una tijera, se desvena. “Como es más lento, para eso arreglamos un valor por hora”, dice Marta.

“No sabemos cómo se exporta. Lo último que vemos es que lo guardan en una caja con un nylon. La fábrica es muy grande y no ves qué hace el otro sector”, revela Iván.

Cuando arrancó la experiencia el objetivo de Iberconsa era lograr que los obreros produzcan 55 kilos por día, unos 7 kilos por hora. “Arranqué haciendo 23 kilos en todo el día… un desastre”, confiesa Martha. “Creo que no llegué ni siquiera a 45 kilos en toda esa primera semana”, cuenta Sergio.

“Hoy por suerte estamos mucho mejor. Hay compañeros que llegan a los 65 kilos en 8 horas de trabajo y otros que superan los 100 kilos”, especifica Iván, para quien la merluza era más rentable pero el langostino lofrece mayor regularidad.

“Antes trabajábamos dos días por semana, y en el año, apenas teníamos tres meses de buen ritmo. Acá pelamos de lunes a viernes y algún sábado cuando llegó fresco, la planta ahora sigue funcionando y cuando volvamos el 13 de enero sabemos que seguiremos pelando durante el resto del año”, dice Sergio.

“Antes éramos 45 fileteros y quedamos menos de la mitad”, aclara Marta. “Se fueron antes de que arregláramos con el langostino. La empresa dijo que no haría más pescado, que había trabajo para hacer langostino”. Los tres se quedaron y no se arrepienten de la decisión.

Creen que en Iberconsa están conformes. “Calculo que sí porque no se han quejado. Dicen que piensan instalar otro turno pero son versiones. Nosotros estamos conformes con el trabajo”, reconoce Sergio.

“A lo que veníamos, pasándola mal, sin cubrir un garantizado, trabajando poco en el año, esto es muy bueno. Ahora ya tenemos un ingreso regular y podemos planificar porque sabés que habrá trabajo”, aporta Iván.

Iberconsa les había dicho a los dirigentes del SOIP que si los trabajadores aceptaban la oferta del valor por kilo para los distintos tipos de producción, los obreros percibirían un ingreso estimado en 40 mil pesos por mes, muy por encima del garantizado que pagaban por casi no cortar pescado fresco.

“Estamos un poco por encima de eso y si bien hay compañeros que incluso sacan un poco más que nosotros, también hay que decir que la canasta básica ha aumentado mucho”, dice Sergio, uno de los exfileteros que la abundancia del langostino convirtió en pelador.