17/12/2019
Se enfría el operativo desguace en el varadero de la Base Naval Mar del Plata

Las obras de mejoras realizadas por el Consorcio no respetan lo firmado por la Armada y la Provincia de Buenos Aires en la cesión de las instalaciones. El convenio establecía cambiar los varales y solo se dieron vuelta. Suscribirán una adenda para salvarlo. Lo reconocieron el propio Comodoro Attis y Martín Merlini.

Revista Puerto - Barcos para desguace en el puerto de Mar del Plata - 02
Por Roberto Garrone Fotos de archivo

“No queremos terminar dando explicaciones en la Justicia”. Gabriel Attis, comodoro y jefe de la Base Naval Mar del Plata y Martín Merlini, presidente del Consorcio Portuario Regional Mar del Plata, conversaron con este medio sobre la situación del varadero de la Base como escenario del operativo desguace de barcos inactivos sobre el muelle 2 y los problemas que surgieron luego de la auditoría cumplida el pasado 6 de diciembre.

Las obras de mejoras realizadas por el Consorcio luego de que se firmara el convenio entre la Armada y el Ministerio de la Producción de la Provincia de Buenos Aires a través del cual la fuerza cedía el uso del varadero por 40 meses, no coinciden con lo rubricado. Fundamentalmente los varales, que debían ser cambiados y el cabrestante que tenía que ser nuevo.

El Consorcio no hizo ninguna de las dos cosas: a los varales los dio vuelta porque considera que en esta primera etapa podían resistir el peso de los cascos ya limpios y descontaminados. Y en cuanto al cabrestante, al no conseguir uno nuevo, se colocó uno reparado y donado por Lusejo, la empresa que viene trabajando con los dueños de los barcos abandonados para limpiarlos y descontaminarlos.

“Acordamos presentar una adenda en la que se aclaran todas estas cuestiones y se ajustan los tiempos que también por distintos inconvenientes no se cumplieron”, remarcaron Attis y Merlini en el ágape que se servía en las instalaciones de Contessi luego de la botadura del “Nuevo Quequén”.

Pasaron ocho meses de la firma del convenio y recién ahora se dieron cuenta de que las obras no cumplen con los requisitos establecidos en el documento, que fue redactado y avalado por la Armada y el Consorcio antes de rubricarlo.

“Si un día alguien revisa el convenio y mira lo que se hizo en el varadero puede pensar que no se cumplió lo pactado y terminaríamos los dos desfilando por Tribunales. Queremos quedarnos tranquilos”, aseveraron ambos.

Tuvo que llegar la auditoría para que la Armada se diera cuenta de que el Consorcio no había cambiado los varales. O recién ahora el Consorcio pide una adenda del convenio cuando siempre supo que no lo iba a cumplir por razones presupuestarias. El famoso “después vemos”, que nos hunde en la mediocridad.

Por ahora no hay certezas de cuándo quedará resuelta esta falla administrativa, que permitiría comenzar a retirar los barcos inactivos, un plan anunciado en noviembre de 2017 sin resultados tangibles a la vista. Los 110 metros lineales de muelle en las secciones Cuarta y Quinta siguen tan ocupados con chatarra flotante como hace 25 meses.

Pero hay algo peor. Siempre hay cosas peores en esta historia. Attis ya está con un pie afuera de la Base Naval y Merlini tiene su boleto picado. Solo espera que el nuevo gobernador designe a su reemplazante, si no es que interviene directamente el Consorcio y deja sin efecto el mandato vigente de los nueve miembros del Directorio.

Ayer desde el propio Consorcio aseguraban que Miguel Sánchez, actual miembro del Directorio y uno de los laderos de Merlini en su gestión, era número puesto para sucederlo, aunque allegados a Fernanda Raverta, referente de La Cámpora en Mar del Plata, descartaron tal posibilidad.

“No será Sánchez”, dijeron. El que llegue deberá seguir esperando que se apruebe la adenda para, de una vez por todas, poder usar el varadero.